Web Toolbar by Wibiya Caso García Belsunce: Una huella puede resolver el caso

domingo, 5 de enero de 2003

Una huella puede resolver el caso

Los primeros estudios realizados sobre las huellas digitales halladas en la casa del country Carmel, donde fue asesinada María Marta García Belsunce, determinaron que las marcas pertenecen a una mano pequeña, de hombre o mujer, con una cicatriz en uno de los dedos, no acostumbrados a realizar trabajos manuales o tareas rudas.

Así lo adelantaron a LA NACION allegados a la investigación del homicidio, quienes señalaron que aún no fueron incorporados al expediente judicial los resultados del cotejo de huellas para determinar a quién pertenece la mano. Lo que se sabe es que no es de ninguno de los integrantes de la familia de García Belsunce, ni de la propia víctima. Tampoco pertenece a los camilleros de las ambulancias que acudieron, ni a un vecino del country al que familiares señalaron como sospechoso.

Los rastros fueron encontrados en una pared de la antesala del baño, cerca del marco de un cuadro. Esas huellas -tres de ellas de dedos y una palmar- quedaron impresas sobre la pared. Allí había salpicaduras de sangre, por eso se sospecha que quien dejó esas impresiones pudo ser el que limpió la escena del crimen. La posición que tienen es curiosa: la mano está ubicada con los dedos hacia abajo, como si alguien se hubiera apoyado en la pared levantando el codo.

A pesar de estas afirmaciones de fuentes allegadas a los detectives de la policía judicial, otras fuentes que colaboran con el caso señalaron que la impronta es de una mano de un hombre y que no sería tan pequeña.

Junto con este dato, la investigación de la causa que tiene en sus manos el fiscal de Pilar Diego Molina Pico pareció dar un giro en la última semana. Mientras, con sigilo en el expediente se siguieron reuniendo pruebas, allegados a la causa señalaron que "el universo de posibles homicidas está fuertemente recortado". Las fuentes especificaron que la lista de sospechosos más firmes era muy corta: sólo contiene dos nombres que nadie quiere revelar.

Según dijeron a LA NACION allegados a la familia, de las múltiples hipótesis que siguen los investigadores ayer había nuevos elementos como para que sólo dos líneas cobraran fuerza . Ambas contemplan como sospechosos a conocidos de María Marta García Belsunce y que, además, tendrían libre acceso al country Carmel.

Esas mismas fuentes cercanas a los García Belsunce indicaron que las dos líneas por donde avanza la pesquisa no contemplan la posibilidad de que la víctima haya tenido una vida paralela a su relación conyugal con Carlos Carrascosa.

"El móvil no hay buscarlo en la víctima, sino en el homicida", insistieron y dejaron trascender que, de confirmar alguna de las tesis en danza, "identificar al autor del delito pondrá al descubierto que no existió nunca un encubrimiento familiar".

A pesar de ello, la convicción de la policía siempre fue seguir adelante con la hipótesis de un crimen pasional y detener a allegados a la familia bajo el cargo de encubrimiento.

Sin embargo, esta nueva lectura que se habría hecho del expediente hasta puso en tela de juicio la interpretación de los rastros hallados en la escena del crimen.

Hasta ahora se sostenía que la aparición de salpicaduras de sangre lavadas a lo largo de la pared de la escalera y en una pared de antesala del baño, donde María Marta García Belsunce fue asesinada de cinco tiros, implicaba que la víctima forcejeó con su atacante en la planta baja, que huyó escaleras arriba y que en la antesala del baño y en la bañera de hidromasaje fue muerta.

Sin embargo, hay investigadores que sostienen otra versión: creen que todo el ataque ocurrió en la planta alta y que las salpicaduras de sangre en la escalera fueron dejadas por el atacante al huir. Esto hace pensar que, tal vez, el asesino esperaba a la víctima en el dormitorio.

Las fuentes señalaron que si bien la causa perdió vértigo, se sigue trabajando. Aunque advirtieron que no deben esperarse resonantes medidas judiciales y mucho menos detenciones. "El tiempo es el de un expediente judicial, no el de la ansiedad de las redacciones o el de la vorágine de la televisión", señalaron.

A estos datos se agregaron ayer las revelaciones acerca de las comunicaciones telefónicas realizadas desde el teléfono de la casa del country Carmel, el día del crimen. Durante seis horas, el sistema informático VAIC, que analiza los cruces de llamadas, estuvo instalado y trabajando en la fiscalía de Pilar. Con el resultado de los cruces telefónicos, ayer declararon en la fiscalía todos los que recibieron llamadas. La idea es cotejar si coinciden las horas y si reconocen haber recibido esas comunicaciones.

Según un informe difundido por el programa "La Información", de América, desde la vivienda se llamó a las 19.07, minutos después de hallado el cuerpo a la primera ambulancia. Luego a dos médicos amigos de la familia y más tarde a otros integrantes del grupo familiar. Hasta un concejal de Pilar recibió una llamada en plena madrugada.

Aunque otras fuentes dijeron que se analizan otros números donde figuran otras llamadas entrantes y salientes, tal vez, más esclarecedoras.


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