Web Toolbar by Wibiya Caso García Belsunce: Molina Pico

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jueves, 19 de octubre de 2017

John Hurtig entrevistado por Luis Novaresio en INFOBAE

Luce como el más duro de sus hermanos. Cortante al hablar, tosco con algunas expresiones, duro con sus gestos. Y sin embargo, John Hurtig estalla en llanto por varios minutos cuando recuerda el padecimiento de los García Belsunce a 15 años de la muerte de su hermana María Marta. Es la memoria de su madre la que lo devasta. "Siento pena. No bronca. Mi vieja siempre decía que tener bronca es tomar veneno y esperar que se muera el otro".
John Hurtig conversa con Infobae TV luego de conocerse que dos fiscales evitaron la prescripción de la causa que investiga el asesinato al corroborar que se evitó investigar la pista del vecino del country El Carmel Nicolás Pachelo y su esposa. "Fuimos la noticia más leída de la historia del periodismo argentino. Se mintió tanto. Se inventó", dice. "El que quiera conocer el expediente puede entrar a http://casobelsunce.blogspot.com.ar y enterarse de todo", explica. O escuchar y leer esta entrevista:

-¿Primera sensación de hoy?
-Conmocionado. Conmocionado porque la verdad yo, no hablo por mis hermanos, yo no tenía mucha fe que esto… Yo pensé que lo iban a dejar prescribir. Estaba convencido, viste como la maldita policía yo creía que la que nos tocó a nosotros, que era la maldita justicia, no toda porque algunos jueces sí dijeron la verdad y fueron honorables, pero muchos jueces fueron "deshonorables" y unos sinvergüenzas, ni hablar del fiscal. Entonces yo pensé que esto iba a ser tipo, cómo se llama cuando hacen un…

-¿Un complot?
-Un complot, sí, un armado como para que esto prescriba y se acabó el partido, zafaron ellos y nosotros quedamos como los culpables y a otra cosa mariposa.

-Uno siempre cuando ve esto empieza a pensar que fueron torpes, fueron deliberadamente perjudiciales, fue una combinación. ¿Qué fueron?
-¿En qué sentido me lo preguntás?

-Porque digamos, dos fiscales hoy dicen señores, se olvidaron de ver esto, se olvidaron de que fue…
-No, fue totalmente armado, sí, fue totalmente armado. Molina Pico estuvo a medio metro de María Marta al lado mío viendo la sangre, se dio vuelta, pasó por arriba de una mancha de sangre que había en la puerta del baño, porque Carlos cuando la saca a María para no apoyarle la cabeza en el frío del mosaico le apoya la cabeza, pensando que todavía estaba viva, le saca la cabeza hasta la alfombra. En la alfombra en la puerta del baño quedó una mancha de sangre así, Luis, que estuvo pero meses, meses y meses esa mancha ahí. Molina Pico le pasó por arriba con Degastaldi al lado, no es que estuvo solo. Le pasó por arriba a la mancha, miró el baño y dijo 'uy, que baño jodido', se dio vuelta, se dio media vuelta y se fue. Error garrafal porque él tenía la obligación legal de pedir la autopsia de mi hermana y de preservar el lugar del hecho. No importa que yo le haya dicho si fue accidente u homicidio, es una muerte dudosa, él tenía obligación legal de hacer la autopsia.
¿Cómo me van a culpar a mí y a mi familia de encubrimiento cuando estuvo la persona que tenía que hacer con obligación legal la autopsia de ella? O sea, si llegó al lugar del hecho a horas del homicidio, ¿de qué encubrimiento me hablan? ¿El pituto? El gran problema del pituto, y me meto si querés…

-Sí, claro, por supuesto.
-¿El gran problema del pituto cuál fue? Que yo lo tiré antes de haber dudado. Si yo hubiese dudado antes, no lo tiro. Pero como lo tiré y después dudé porque le encontré las zapatillas a mi hermana puestas y me parecía raro que se haya patinado que era lo que dijeron los médicos, los médicos se fueron de la casa diciendo 'se patinó, fue un terrible accidente'.

-Se golpea…
-Se golpea contra los picos de las canillas y se mata, una desgracia.
Bueno, cuando le encuentro las zapatillas le pregunto a mi hermana Irene, 'pero gorda ¿cómo hizo para patinarse con zapatillas puestas?' Me dice 'y no sé, dijeron los médicos'. Porque vos en un baño te podés patinar descalzo, levantás los dos pies y te pegás un golpazo, pero con zapatillas era difícil. Entonces voy con Horacio, le pregunto a Horacio, Horacio me dice 'sí, tenes razón'. Y ahí empieza todo el periplo, primero Carlos había llamado a dos ambulancias con obligación legal de hacer la denuncia policial, que no la hicieron. O sea que en la casa estuvieron dos ambulancieros con obligación legal de hacer la denuncia policial que nunca la hicieron porque jamás paramos a la policía, todo mentira de Molina Pico. Jamás llegó un patrullero a Carmel, jamás, están las cámaras.

-Más el fiscal…
-No, más Romero Victorica que es a quien nosotros le transmitimos las dudas. A Romero Victorica, fiscal de Casación Penal, no estaba en la casa, Horacio lo llama por mis dudas, Horacio lo llama para ver qué carajo podía hacer con mis dudas. Entonces Romero Victoria le dice 'quedate tranquilo, yo mañana a primera hora estoy ahí'. Bárbaro. Llega Romero Victorica a la mañana, le contamos lo del pituto, le contamos todas las dudas que teníamos, lo que habían dicho los ambulancieros, él dice 'bueno, tengo'… Es más, Romero Victorica primero nos dice 'llamemos a un forense amigo mío, lo metemos a que revise a María Marta y nos quedamos tranquilos para no armar tanto quilombo'. Entonces Romero Victorica llama a este forense y el forense no estaba en Buenos Aires. Entonces corta y dice no está este forense. Forense que fue a declarar al juicio y dijo 'a mí Romero Victorica me llamó y me dijo que vaya a revisar a la occisa, a María Marta, porque la familia dudaba'. Mirá el encubrimiento.
¿Qué hace Romero Victorica cuando este médico no llega? Nos dice 'miren, no llega, tendría que llamar a la policía'. Como pidiéndonos autorización además porque era un quilombo. Y nosotros le decimos 'dale'. Levanta el teléfono y habla con Degastaldi. Degastaldi le dice 'busco al fiscal de turno de la zona y voy para allá'. Corta, nos cuenta esto. A los 40 minutos llegaron Molina Pico y Degastaldi que no teníamos ni idea quiénes eran y que fueron a laburar, no a tomar café. Estuvieron a medio metro de María Marta. O sea, cómo me van a culpar de encubrimiento, Luis.

-A 15 años, ¿qué sentís por Molina Pico?
-Pena, pena. La verdad que pena porque pobrecito, hay que vivir con esto. O sea, bronca. Mirá, mi vieja me decía algo… (rompe en llanto)

-¿Podés? Te decía tu vieja…

-Perdón, dame un minuto.

-Seguro, tranquilo, tomate todo el tiempo que necesites sin ningún problema. Tranquilo.
-Perdón (sigue llorando).

-No pasa nada, no pasa nada. Tranquilo. Absolutamente.
-Mi vieja me decía siempre, yo le decía 'qué bronca que tengo vieja con todo esto' y ella me decía 'mirá, hijo, tener bronca es tomar veneno y esperar que se muera el otro. Y no va a pasar nunca, porque el veneno lo estás tomando vos'.

-Qué sabia.
-No, una capa la vieja. Después se murió y se murió por todo esto. Mirá, Molina Pico tiene mucho que ver en la muerte de mi madre. Y en la muerte de Guille, el marido de…

–De Irene.
-Sí, claro que sí, pero bueno. Entonces traté de a partir de eso que me decía la vieja de, bueno, es verdad…

-No tomemos el veneno…
-No tomemos el veneno, ¿viste? Listo, es un pobre tipo, la verdad que es un pobre tipo. Molina Pico me da mucha pena. Va a tener que pagar por lo que hizo, va a tener que pagar, y quiero que pague por lo que hizo. Se le va a iniciar un jury y espero que sea, obviamente, calculo que va a ser condenado. Pero pena, más que nada, pena.

-En otros casos, y te lo decía fuera de cámara, que seguí muy de cerca como Fraticelli, yo sentí en un momento que cuando se arrancó con la maquinaria, aún en el error, la maquinaria no podía pedir disculpas y decir nos equivocamos. ¿Sentís que pasó esto, que en algún momento dijeron no podemos ir para atrás porque no podemos demostrar que fuimos torpes?
-Sí, yo creo que sí. Pero en la Justicia no puede pasar eso, eso te puede pasar cuando llevás el auto al taller mecánico y dicen 'uy, ahora no podemos desarmar todo de nuevo porque tardamos 20 días más'. Pero nunca en la Justicia. ¿Cómo va a pasar eso en la Justicia? Hay una frase de Montesquieu que a mí me encanta que es "No hay tiranía más cruel que la injusticia perpetrada detrás de la justicia", porque no tenés cómo pelear. ¿Cómo peleás? Entonces si ellos no son capaces de decir 'me equivoqué', qué más justo que decir 'me equivoqué'. Y no lo hicieron.

-¿Si hoy te pidieran disculpas?
-Sí, yo acepto, pero sí, pero feliz de la vida, ojalá. Sí, obvio. Yo no soy quién para juzgar y para… No, sí, me encantaría.

-John, ¿quién mató a tu hermana?
-Y, eso es lo que tiene que decir la Justicia. Yo no puedo decir, no puedo hacer lo mismo que hicieron con nosotros. O sea, el fiscal tiene que estar investigando, agarrar el expediente y sacar todo lo que haya ahí en contra de quien sea, mío, tuyo, de Pachelo, de quien sea. Pero la Justicia es la que me tiene que decir eso a mí, yo no soy quien.

-No estás dispuesto a juzgar a Pachelo vos.
-No, no, no. No porque no corresponde, porque no importa lo que piense yo.

-Los otros días, hablando con Carrascosa, con Carlos Carrascosa, él me decía exactamente lo mismo, no soy yo, si tuviera mi opinión no se la diría porque no corresponde porque sería hacer víctima a una persona. Pero él cree en la hipótesis de que entraron por plata, entraron por la plata.
-Sí, sí.

-Vos estás convencido que esa es la idea.
-Sí, absolutamente.

-O sea, vos crees que alguien llegó…
-Sí. Yo creo que era una banda que robaba en el Club, que está demostrado además que robaban, que María Marta… Lo que pasa es que María Marta sale en camioneta ese día con Carlos…

-Claro…
Y vuelve en bicicleta, porque había dejado la bicicleta el día anterior en lo de Irene. Entonces corta primero, corta el tenis antes, los que estaban vigilando estaban vigilando la camioneta y por handy, entra a la casa y dice 'gordo quedate, terminá de ver el partido River-Boca (porque no había terminado todavía), que yo me voy en la bicicleta que ayer la dejé'. Entonces agarra la bicicleta y se va en bicicleta. No la ven y no la escuchan cuando llega. Esa fue la gran macana. Si ella vuelve con el gordo zafa porque hubieran escuchado y se hubieran…

-Avisado.
-Les habrían avisado, salgan tranquilos y se habrían ido. ¿Entendés? Pero bueno, Dios sabrá por qué.

-¿Cómo está compuesta hoy tu familia, John?
-¿La mía personal?

-La personal.
-Yo tengo cuatro hijos.

-¿Cómo están tus hijos?
-Bien, bien, bárbaros. Pero también han pasado por esto, pensá que mi hija Loly, la más chiquita, tenía 2 años cuando ocurrió todo esto. Vivió toda la vida con esto encima, viendo a su padre ir preso por algo que no tendría que haber ido. Pero también creo que fue una enseñanza rica eh, fue una enseñanza rica.

-¿Aprendiste?

-Sí. Sí, yo creo que sí, yo creo que sí. Mi mujer calculo que sí, que sabe que sí, sí, aprendí, mucho.

-Hay algo que vos mismo has dicho muchas veces, que sabés que hay un conjunto de personas, no sé cuántos, que no van a salir de la idea de que ustedes tuvieron que ver con la muerte de María Marta. Hablale a esa gente.
-Me da mucha pena por nosotros, porque… Sí, me da pena. Si no… Es que yo la entiendo a esa gente, porque esa gente comió de los medios de comunicación mucha información, mucha mentira que va quedando y queda, y queda y te machacan. Como te decía recién, fue la tapa de los diarios que más estuvo en tapa de diarios de toda la historia, de las juntas militares, de la selección argentina, de todas. Entonces decís '¿cómo hacés contra eso?'. Entonces yo la entiendo a la gente esa, la verdad que la entiendo y nada. ¿Qué les voy a decir? Nada, ojalá un día se den cuenta que no es así.
Y yo además te puedo estar mintiendo en este momento, el que sabe que no te está mintiendo soy yo, pero vos no. Entonces justamente pusimos todo el expediente en internet, lo subimos a internet, y fácil, no y que no, pero cómo hago para leer un expediente. No, fácil, entrás a www.casobelsunce.blogspot.com.ar, entrás, pones pituto y te sale todo pero todo por el expediente, está todo el expediente. Te contesta todo por el expediente, preguntas más frecuentes, el pegamento, todo lo que inventó Molina Pico…

-Certificado de defunción.
-El certificado de defunción. El certificado de defunción fue una locura, nosotros… Bártoli no fue a comprar un certificado de defunción, fue a comprar un servicio fúnebre. De hecho Bártoli no se lleva el certificado de defunción ese día, cuando compra el servicio fúnebre compra cajón, velita, se da media vuelta y se va, ni se llevó el certificado. Y está demostrado en la causa que el certificado lo truchan con la firma del cheque con el cual pagó. Todo eso está en el expediente y está en la página para que la gente lo pueda ver y vea que fue una mentira de Molina Pico. También entiendo, en algún punto puedo llegar a entender a los medios porque el que les daba la información era el fiscal de la causa, entonces era raro que mintiera.
Pero de esto tiene que quedar algo, como hoy las empresas fúnebres no hacen más, no emiten más los certificados truchos porque a partir de lo de María Marta ha cambiado eso, gracias a Dios, los periodistas tienen que aprender que aunque el fiscal se lo diga es decirle mandame por mail, si hoy es una pavada.

-Quiero verlo.
-Claro, mandame por mail lo que me estás diciendo así me quedo tranquilo. Es más, lo muestro así vos te quedás tranquilo, ¿viste? Hoy por mail, WhatsApp, sacale una foto con el teléfono y mandámelo.

-Ahora la última, dijiste muchas veces que sentís pena por Molina Pico. ¿Lo perdonaste?
-No lo sé, la verdad es que todavía no lo juzgué, entonces la verdad que no sé si lo perdoné o no lo perdoné. No lo sé, no lo pensé. Pero sí, lo perdonaría.

-Lo perdonarías.
-Sí, sí.






viernes, 23 de diciembre de 2016

"Carrascosa fue víctima del delincuente de Molina Pico"


Por Adrián Arena


En el reciente fallo del Tribunal de Casación Penal de la causa “Carrascosa” no la “puerta giratoria” de la que hablan los ignorantes.

 En este caso no funcionó la famosa “puerta giratoria” de la que hablan los ignorantes. El caso exhibe lo peor del sistema de administración de justicia bonaerense: fiscales delincuentes que no vacilan en requerir encarcelar sin pruebas a un inocente, jueces “de garantías” que no le hacen honor al nombre, procesos eternos con prisiones preventivas que se transforman en verdaderas penas anticipadas y que, para colmo, se aplican a quienes, finalmente, terminan absueltos. Hay muchos “Carrascosas”. Miles de individuos privados de su libertad sin pruebas que finalmente terminarán absueltos.
En el caso de Carolina Piparo, por ejemplo, una de las víctimas (la madre de Píparo) identificó erróneamente a un inocente como el autor de los disparos en la salidera del banco Santander. El sujeto estuvo más de tres años padeciendo prisión preventiva y en el juicio oral se acreditó que ni siquiera había estado en el lugar del hecho. Si la investigación se hubiera efectuado seriamente, este hombre no hubiera sido privado de su libertad. Píparo dice que las víctimas están desprotegidas pero ella mandó preso a un inocente y no pagó por ello.
Molina Pico es un delincuente. Personalmente fui yo quien solicitó la constitución del jury de enjuiciamiento por su actuación en las causas “Carrascosa” y “Centurión”. La Comisión Bicameral de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial hizo propia mi denuncia y se constituyó también como parte acusadora. En ese entonces presidida por el diputado Gabriel Villegas (FR). El proceso está abierto. Espero que este criminal sea destituido y encarcelado por los crímenes cometidos.



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domingo, 20 de abril de 2014

Fallos que revoca el tribunal superior

Tras cientos de testimonios y análisis de pruebas realizados en forma oral y pública durante meses, el tribunal de San Isidro declaró inocentes a los familiares de María Marta García Belsunce acusados de su muerte. Pero algún tiempo después, Casación de la provincia de Buenos Aires revocó el fallo y envió a prisión a varios de los acusados con el argumento de que fueron partícipes necesarios o coautores del homicidio de la mujer. Todavía hoy permanece en la cárcel el esposo de María Marta, quien jura inocencia desde el primer día. ¿Qué vieron dos o tres jueces en el expediente que no vieron decenas de personas durante semanas de juicio? El pobre fiscal Molina Pico volvió a quedar desacreditado una vez más.

Desde el año 2002 se acumularon pruebas y testimonios por la desaparición de Marita Verón en Tucumán. El caso fue a juicio el año pasado, y durante meses desfilaron prostitutas, proxenetas, fiscales, abogados defensores. Nada de lo que se preveía pudo ser probado de manera fehaciente, ni el secuestro, ni la prostitución de la chica, ni su asesinato. Los jueces declararon inocentes a los acusados, pero el Tribunal Superior de Justicia de la provincia revocó el fallo y declaró culpables con hasta 22 años de prisión a los señalados por la madre de la víctima, Susana Trimarco. Nuevamente un hecho similar, ¿qué ven tres jueces en el expediente que no ven los participantes del juicio?

Más allá de quiénes son culpables o inocentes, que no es el objeto de este artículo, cabe preguntarse cuál de los procesos es el correcto. Sólo caben dos posibilidades: los jueces de primera instancia se equivocaron, o los tribunales superiores envían a inocentes a la cárcel sin pruebas. No hay otra alternativa. ¿A cuál debe creerle la sociedad?

Esto plantea un problema novedoso, que se resume en expresar que el resultado de un juicio oral y público de años de sustanciación y meses de ejecución no implica condena firme. Luego una corte puede cambiar el fallo sin un nuevo proceso. Surgen, entonces, interrogantes incómodos. ¿Los jueces de primera instancia están comprados, son ineptos o se intimidan por los familiares y la prensa? Si fuera así, resulta fácil resolver el caso en la soledad de un tribunal superior. La otra posibilidad es que los dos o tres integrantes de la instancia superior lauden en base a la opinión pública o la voluntad del gobierno, en particular del kirchnerista que tiende a entrometerse en la Justicia constantemente. Y además, ¿esto aumenta o disminuye las garantías judiciales?

García Belsunce y Verón no son casos como los de acortamiento de penas, que era más o menos frecuente que se produjeran. Aquí se da por tierra con lo actuado y se determina cárcel de años para los antes declarados inocentes. ¿Y si el error está en la segunda instancia, en la superior? ¿Apelarán a la Corte Suprema de Justicia de la Nación? Eso significa años y Zaffaroni…

Obvio que la sociedad argentina se encuentra preocupada por problemas mucho más generales y abarcativos, como la violencia y la inflación, los aumentos tarifarios, las campañas presidenciales o el dólar futuro. Pero tarde o temprano deberá enfocarse en analizar esta nueva modalidad de la Justicia, porque puede que inocentes vayan presos de por vida, o puede que tribunales no aptos estén juzgando a criminales. Ambas opciones son alarmantes.

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miércoles, 13 de junio de 2012

El crimen paga: de los forenses a la autopsia


No sólo de escritores se hace un encuentro literario: aquí, peritos e historiadores.

Es una lotería porque hay días que no pasa nada y otros que tenés un caso atrás del otro. Estábamos tranquilos, conversando y en eso suena el teléfono, atienden y era por un caso. Se me acerca el médico me pregunta, ¿te animás a venir con nosotros? No lo pensé, recuerda el licenciado en criminalística y perito, Gastón Intelisano. “Con el tiempo y la labor diaria no hay un registro de todos los casos, pero del primero no te olvidás más. Era un suicidio, un hombre ahogado por deudas, separado de su mujer, entró en una depresión. Se había ahorcado con una manguera”, detalló Intelisano. Que se encontró al llegar al lugar con una escena de bautizo profesional que parecía de película. La casa ordenada, el hombre, prolijamente vestido con el traje que había usado en su casamiento y de fondo, su música preferida.
De cosas como estas se habló ayer en el el BAN!, el primer festival de literatura negra de la Ciudad. Fue en la mesa “Los cuerpos hablan”, dedicada a la labor forense. Junto Intelisano, estuvo la doctora en psiquiatría y médica legista María del Carmen Almada. Y el periodista moderador, Alejandro Alen Vilas, que abrió preguntando: ¿Qué mueve a una persona a meterse con el cuerpo del otro? “Saber qué fue lo que ocurrió. Aunque no esté vivo, seguimos trabajando con un cuerpo humano y somos médicos. Y por otro lado, ayudar a los jueces a impartir justicia para dar una respuesta a la sociedad”, explicó la médica legista, María del Carmen Almada.
Homicidios, suicidios, accidentes y muertes dudosas: los forenses hablaron de su experiencia laboral. Hubo preguntas a los participantes que coincidieron en su mayoría en crímenes resonantes como el caso García Belsunce, la mujer que fue hallada muerta en su casa del country Carmel, y el caso Candela, –la nena que fue encontrada sin vida en un basural varios días después de haber sido secuestrada–. Dijeron los profesionales: “Hubo un vuelco radical en el protocolo de los peritajes en Argentina a partir del caso Belsunce”, señaló Almada. “Antes, todo eso quedaba en la morgue y en el círculo de la familia y los íntimos”. Ante la pregunta del público, detalló: “Yo estuve en la autopsia y los resultados fueron claros. Se encontraron proyectiles en el cráneo, por disparos de arma de fuego. Eso fue contundente, lo que se complicó, porque fue una autopsia hecha en exhumación, cuando la persona llevaba 46 días de muerta, fue determinar el lugar del hecho y quién fue”, precisó.
Mas tarde, en la misma sala y ante un público numeroso, la historiadora Lila Caimari, especializada en historia del delito, planteó un recorrido posible del crimen en nuestro país. Mediante la proyección de imágenes, ilustró la estrecha relación que hubo desde siempre entre la prensa y el policial. Y marcó como hito las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX, cuando dio con más fuerza “la aparición del delito como espectáculo”. En las imágenes de las revistas, fotografías y dibujos de la época, se podían ver escenas montadas cinematográficamente. La mayoría de las veces, pistoleros sin rostro impecablemente trajeados en medio de una balacera. O la reconstrucción de algún atraco hecha cuadro a cuadro como si se tratara de una fotonovela. “Me interesa particularmente mostrar la memoria social del delito, lo que recuerda la sociedad en cada momento”, enfatizó la historiadora.
Y dejó claro para todos que, de Al Capone a esta parte, pueden haber cambiado los criminales y los códigos, pero no ha mermado el delito. Ni tampoco su interés para las primeras plana de los diarios y para los escritores y lectores de policiales.


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Aclaración: en realidad la autopsia de María Marta García Belsunce se realiza 36 días después de su muerte.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Caso Belsunce y sus implicancias

En estos días vuelve a presentarse otro caso de bestialidad "judicial" al que ya me he referido en el nro. 554 de este periódico, el 17 de Febrero del año 2004, bajo el título "Julio César *descubrió* al asesino de María Marta G.B.", y en otros artículos posteriores.

En ese nro. 554 me refería a la acusación del Fiscal Molina Pico contra el Sr. Carrascosa al que achacaba el asesinato de su esposa, María Marta García Belsunce. (Le ruego que lea ese artículo que doy aquí por reproducido).

Allí mostraba la fantasiosa y descarada arbitrariedad de ese Fiscal al acusar al Sr. Carrascosa dando como motivo del crimen una novela que lo enlazaba con el "cartel de Juarez" y el narcotráfico y con los banqueros Rohm, no trepidando en enlodar a la propia víctima diciendo que ésta "formaba parte o, en su caso, estaba anoticiada de la actividad mafiosa (de su marido), de su accionar, de sus movimientos ilegítimos de dinero ilegal" ("Clarín", 17/2/2004, pag. 38). Y terminaba diciendo: "Parafraseando a (Julio) César, pero con humildad (¡sic!), puedo concluir diciendo que, con la eficaz colaboración del personal a mi cargo investigué, descubrí, acusé" ("Clarín", 17/2/2004, pag. 38)"

¡Y pensar que semejante mistificador era (y creo que sigue siendo) Fiscal penal, con poder de amenazar la libertad y el buen nombre de cualquier persona! Yo no sé cómo ese personaje nefasto se atrevió a arruinar la vida de toda una familia -que ya había sufrido la muerte de su esposa, hermana, cuñada o amiga- sin pruebas, inventando un motivo rocambolesco como ese del "cartel de Juarez" y sosteniéndolo después con una actuación histriónica en las audiencias judiciales, hasta el punto de que el Dr. Rizzi, Vocal del Tribunal que condenó al Sr. Carrascosa, en su voto absolutorio en disidencia (brillante voto que destruye toda la acusación) acusa de incongruencia al "Ministerio Público, cuyos integrantes parecían no compartir la línea de la acusación en forma unánime, lo que se manifestó inéditamente, en la audiencia del día 21 de marzo, cuando el fiscal Molina Pico desautorizó el interrogatorio que propiciaba uno de sus colegas. Y al final del alegato, el nombrado tampoco se ahorró una impertinente admonición al tribunal, más propia de un discurso político que de una pieza jurídica."

* * *

Y eso es lo que realmente es: un asunto político, recogido por la prensa con una saña lucrativa y venenosa, con todas las características de una linchamiento cometido abiertamente y en forma continuada desde hace más de nueve años.

Su aspecto político podría definirse como una incitación al odio de clases, sugiriendo la idea de que absolver a los acusados del círculo de la familia García Belsunce sería un acto de favoritismo en beneficio de unos "oligarcas" que viven en un "country" y que ese "favoritismo" es la actitud permanente de la Justicia que no hesita en condenar a los acusados de otras clases sociales.

Este argumento fue explícitamente usado por el Fiscal Molina Pico en su acusación cuando explicó que todo eso lo hacía "para restablecer la justicia dañada y para que no se siga diciendo que sólo el villero es el que sufre el rigor penal en la Argentina" ("La Nación", 17/2/2004, pag. 11).

Y eso queda ahora otra vez en evidencia en la versión periodística de la marcha realizada ayer 9/11/2011 en la Plaza de Mayo por mas de 150 parientes y amigos de la víctima (o mejor dicho, de las víctimas, porque a la asesinada se agregan ahora sus parientes y amigos oprimidos por la "Justicia").

Según ella, un individuo se acercó a la hermanastra de la Sra. María Marta y le espetó la siguiente frase con la misma ponzoña: "Cuando muere un pobre, ni a usted ni a ninguno de los que vinieron hoy acá les importa". Y una mujer agregó;: "¡Vos y todos estos delincuentes, vuelvan al country!" ("Clarín", 10/11/2011, pag. 44).

En este desgraciado país, hoy en día, los delincuentes asesinan personas todos los días sin que ni el gobierno, ni la prensa se conmuevan ni se muevan para poner fin a esta sangría.

Así es como hoy mismo, la Cámara de Casación de la Pcia. de Buenos Aires, que tan dura ha sido con los García Belsunce, resolvió bajarle la pena de 17 años de cárcel a 10 (para salir en libertad dentro de poco), a un individuo que asesinó a su mujer con un martillo y 40 puñaladas y eso porque le había causado una "buena impresión personal" al Juez ("Clarín", 10/11/2011, pag. 45). El diario se limita a mencionar que el mismo preopinante del Tribunal, llamadado Piombo, ya ha pergeñado reducciones de penas a otros asesinos (¡de gente pobre!) sin razón alguna y sin protesta alguna..

Si alguno "favoritismo" existe en este momento en el país no es en beneficio de las clases cultas sino de las clases bajas. Basta para probarlo la total impunidad de los piqueteros, de los sindicalistas, de los que usurpan tierras o casas, a pesar de que cada vez que cortan una calle o una ruta o cierran la salida de una fábrica o "escrachan" a alguien, cometen varios delitos en concurso real, sin que haya un solo Fiscal (ni siquiera Molina Pico) que los acuse, ni un solo Juez que los condene, ni un solo policía que los detenga. Eso a la prensa no le parece mal porque si le pareciera mal no se limitaría a escribir una editorial que no lee nadie de vez en cuando, sino que haría una campaña en regla como la que hacen contra los García Belsunce.

* * *

La última noticia de esta saga siniestra es que la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal de San Isidro le ha negado a los condenados por "encubrimiento" del Sr. Carrascosa la libertad condicional mandándolos a una cárcel común, aunque la pena que les impuso, de tres años, es siempre condicional, salvo reincidencia, que no se alega en este caso.

Y la rechazó porque dijo que el pedido de "habeas corpus" habría sido presentado "fuera de término" (¡la libertad personal dependiendo de un término de pocas horas!) e invocando falsamente el artículo 405 y siguientes del Cödigo Procesal Penal, cuando ninguno de esos artículos fija término alguno. En cambio, el artículo 407 dice que "podrá ser formulado a cualquier hora" del día o de la noche y el 420 dice que "incurrirá en falta grave el Juez" que no cumpliera con las disposiciones de ese Código acerca del "habeas corpus"

* * *.

Para terminar debo decir que me parece insultante que esos jueces pretendan que se crea que toda una familia y sus amigos se habrían confabulado para "encubrir" el supuesto "crimen" del Sr. Carrascosa contra su mujer, hermana o amiga de casi todos los condenados. ¿Por qué habrían de encubrir semejante horror, si hubiera existido?

Me dirán que es imposible que no se hayan dado cuenta de que la causa de la muerte fueron cinco balazos en la nuca. Pues bien, es posible porque ni siquiera fueron advertidos por los médicos legistas que, según menciona el Dr. Rizzi en su voto, después de practicar la autopsia de la Señora "afirman que se percataron de la existencia de lesiones producto de arma de fuego, cuando aserraron la calota de la víctima y examinaron el cerebro hallando las balas, todo lo cual traduce que lo que para algunos era evidente, para otros que son forenses especializados, era todo lo contrario."

Si hubo encubrimiento son sospechosos de él tanto los Fiscales actuantes desde Molina Pico en adelante, como los Jueces que condenaron a los García Belsunce y sus amigos, porque no quisieron investigar la obvia posibilidad de que el asesino fuera una persona de la vigilancia del "country" que estaba robando en la casa y fue sorprendido por la Señora, que lo reconoció. Al ser atacada por aquel, ella intentó defenderse con un palo, hirió al ladrón (es de él la sangre cuyos rastros se encontraron en la escalera y que nunca se supo de quién eran) y éste con la furia del inferior fuerte herido por una mujer "del country" la persiguó escaleras arriba. Ella quiso encerrarse en el baño pero no tuvo tiempo y el asesino la mató con un ensañamiento (cinco balazos en el mismo lugar de la nuca) propio de un "crimen pasional", pero no de celos, sino por una furia de canalla herido, inesperadamente, por una débil mujer que le arruinó el “programa” de robo.

Esta investigación fue detenida por Molina Pico probablemente para que un vigilador, tal vez un villero, no fuera el sospechoso cuando alrededor suyo tenía varias personas "del country" cuya acusación podía darle prensa y honores. Ahora, 9 años despúes, es imposible descubrir la verdad y el vigilador, sea o no villero, estará riéndose de los inocentes condenados y gozando de su impunidad obtenida por el odio de clases en cuya lucha larvada él está del lado vencedor, o sea, del lado de lo más bajo que hay en la sociedad, que no son los pobres, sino la canalla que nos domina.

* * *

He querido comentar este asunto espantoso a riesgo de excederme en la longitud de este artículo porque creo que es un síntoma de la inminencia de dos gravísimos peligros:

1) La ausencia de una Justicia imparcial y confiable hace temer que cualquiera de nosotros puede ser acusado de cualquier cosa en cualquier momento y ser condenado sin pruebas, dentro de una tormenta mediática, si a la tiranía le resulta útil.

2) Hay una lucha de clases en gestación que será sangrienta, ya sea que haya gente de bien que tenga valor para defenderse de la chusma marxista o que no la haya y que todo se resuelva en una "noche de los cuchillos largos" en la que esa misma gente perecerá sin resistencia, por cobardía, por imbecilidad y por estar totalmente desorganizada o deberá someterse a una humillante esclavitud.

Cosme Beccar Varela


domingo, 2 de octubre de 2011

Una chance de verdad

El Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de San Isidro puede producir respuestas categóricas que permitan encontrar a los verdaderos asesinos de María Marta. Y que levanten el insólito fallo de la Cámara contra Carrascosa.


Por Raúl Kollmann

Si las internas judiciales de San Isidro no irrumpen otra vez, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 podría empezar a reencausar el caso García Belsunce, poniendo la mira después de nueve años en encontrar a los verdaderos asesinos de María Marta. Se verá en el fallo que se va a dar a conocer el 4 de noviembre. El juicio oral García Belsunce II volvió a producir, sobre la base de testimonios, videos, grabaciones y alegatos, una serie de respuestas categóricas al caso. Pocos recuerdan que Carlos Carrascosa fue absuelto por el homicidio en el anterior juicio, pero –en forma asombrosa, en una movida que casi no registra antecedentes– la Sala 1 de la Cámara de Casación, que obviamente no estuvo presente en las audiencias, lo condenó a reclusión perpetua. Esa Sala ahora fue apartada del caso. En este nuevo juicio, el tema era prácticamente el mismo: el asesinato y si los familiares taparon o no taparon al autor. Pero las audiencias dejaron respuestas a varias preguntas.


1 ¿Es cierto que los balazos no se veían? ¿Era posible confundir esta muerte con un accidente?

En este juicio, a diferencia del anterior, estuvieron los dos médicos que hicieron la autopsia. Ambos era profesionales de confianza del fiscal, no de la familia. Los doctores Héctor Moreira y Carlos Flores fueron categóricos: cuando revisaron el cuerpo, ya en la morgue, habiéndole quitado el pelo a MM, siguieron pensando que había muerto por golpearse con canillas. Hasta tomaron las medidas de las canillas del baño de la casa de Carrascosa. Esto se pudo percibir nítidamente en la filmación de la autopsia. Recién cuando se cortó el cráneo, se licuaron los líquidos del cerebro, cayeron los proyectiles en una especie de colador. La conclusión fue evidente: si dos profesionales forenses, con el cuerpo ya sin pelo, no percibieron los balazos, mucho menos podían darse cuenta los familiares cuando se encontraron a MM con medio cuerpo en la bañadera y medio en el piso del baño.


2 La gotita. Cuatro profesionales, dos médicos forenses y dos peritos químicos que hicieron el estudio en su momento, fueron categóricos y negaron que existiera pegamento en la cabeza de MM. La versión fue instalada en su momento por el procurador Eduardo De la Cruz y el fiscal Molina Pico, pero lo desmintieron Moreira y Flores. Los dos técnicos de la Universidad de la Plata, Jorge Sambeth y Luis Gambado, explicaron que se encontró ciano, pero que eso de ninguna manera implica La Gotita, porque el ciano está presente en numerosos productos, entre ellos el shampoo. En el juicio quedó expuesto que el diagnóstico del pegamento fue una maniobra en la que participaron el fallecido procurador Matías De la Cruz y Molina Pico.


3 La cremación.

Declararon los responsables de Jardín de Paz, Lázaro Costa y Ponce de León. Todos fueron coincidentes en que ni Guillermo Bártoli ni ningún otro familiar manifestó intención o pidió presupuesto para una cremación. Es otra versión que se echó a rodar y que, se demostró, fue falsa.


4 Vieron el cuerpo el jefe de Investigaciones y el propio fiscal Molina Pico.

En este juicio volvió a declarar el entonces jefe de Investigaciones de la Bonaerense en San Isidro, Aníbal Degastaldi. Ratificó que estuvo con Molina Pico durante el velatorio de MM y dijo que tratándose de un accidente, lo que correspondía era hacer la autopsia. Pero que él no estaba a cargo, sino Molina Pico. “Yo hubiese suspendido el velatorio o tal vez esperaba a que termine y ordenaba la autopsia, como lo ordena el Código. Pero yo no estaba a cargo”, declaró Degastaldi.


5 La doméstica.

En este juicio declaró la doméstica de la casa de Guillermo Bártoli e Irene Hurtig, cuñado y hermana de MM. Bártoli es el principal acusado de encubrimiento. La fiscalía siempre intentó sostener que Bártoli, Hurtig y Carrascosa estuvieron en la casa de MM a las 19.07 y que en ese momento la mataron. Ya el juez Ricardo Costa, de San Isidro, fue categórico: la doméstica atestiguó que escuchó el momento en que Hurtig atendió el teléfono, le avisaron de lo que entonces se pensó era un accidente de MM y ambos, Bártoli e Irene, salieron corriendo hacia la vivienda de Carrascosa y MM. Es más, Vargas escuchó que Hurtig decía que había que llamar a una ambulancia. Si Bártoli y Hurtig estaban en su casa cuando les avisaron, obviamente no estaban en el lugar de la muerte. También el forense Moreira sostuvo que el horario del crimen fue aproximadamente a las 18.30, algo que también demostraría que ni Bártoli ni Hurtig ni Carrascosa estaban en el escenario del asesinato.


6 Las llamadas.

Los abogados defensores, Alejandro Novak y Eugenio Blanco, hicieron un minucioso análisis de las llamadas telefónicas y de los movimientos en el country, uniendo el video de la puerta de El Carmel, con los informes de llamadas con minutos y segundos, y lo que los vigiladores pusieron en las planillas de entradas y salidas consultando sus propios relojes. El informe fue demoledor y demostró que no sólo la fiscalía tomó horarios equivocados, sino que Molina Pico omitió llamadas en el VAIC, el sistema de análisis de las comunicaciones, para favorecer su acusación.

La base de la fiscalía siempre fue la llamada de Carrascosa a OSDE pidiendo una ambulancia. El horario exacto fue 19.07. En el fondo se escucha una voz de mujer, que la fiscalía adjudica a Hurtig y que probaría –siempre según Molina Pico y en este juicio la fiscal Laura Zyseskind– que a esa hora estaban Hurtig, Bártoli y Carrascosa matando a MM.

Curiosamente, Molina Pico dejó afuera de la investigación los teléfonos del doctor Eduardo Zancolli, a quien Hurtig fue a buscar corriendo. Vive a 200 metros de la casa de Carrascosa. La hija de Zancolli, Carolina, declaró en el juicio y contó que Hurtig llegó agitada pidiéndole ayuda, pero que su padre no estaba. Carolina llamó al doctor Zancolli tres veces, hasta que logró, comunicarse. Esa llamada es exactamente de las 19.12, lo que torna imposible que la voz de Hurtig sea la que se escucha en la llamada a OSDE: había corrido las dos cuadras, habían llamado dos veces antes y le había traído un vaso de agua. Pero, además, Novak y Blanco demostraron con las imágenes, el cronómetro de las llamadas en el VAIC y las planillas, que la masajista Beatriz Michelini, después de estar en la guardia del country unos minutos, entró a El Carmel a las 19.01 y seguro llegó a la vivienda de Carrascosa y MM a las 19.04, por lo que la voz que se escucha en la llamada de OSDE es la de la masajista.


7 ¿Quién mató a María Marta?

En su exposición, Novak citó al jurista Eduardo Jauchen, quien escribió que cuando se ignora la autoría de un homicidio debe buscarse entre quienes tienen capacidad delictiva y un móvil. El defensor insistió en que no hay un solo testigo en toda la causa que señale que Carrascosa y MM se llevaran mal o que existiera un conflicto en la familia. Novak insistió en que la investigación debe mirar nuevamente hacia el vecino Nicolás Pachelo, condenado a cuatro años de prisión por robos en casas, incluyendo uno en la vivienda de la familia Augé, en la que Pachelo confesó que envió “a un muchacho de Pilar” que ingresó armado a ese domicilio. A esto se agrega que el vecino sostuvo que no estaba en El Carmel a la hora del homicidio y las cámaras lo muestran saliendo después del crimen. Además, tres jóvenes lo vieron trotando cerca de la casa de MM instantes antes del asesinato. Por otra parte, los defensores también reseñaron las confesiones de los vigiladores de El Carmel que, probadamente, también robaban en las viviendas. Sobre esa base, Novak insistió en que la verdadera historia es que alguien entró a robar en casa de MM, ésta llegó sorpresivamente después de suspender un partido de tenis, encontró a los ladrones adentro y la mataron. Quienes presenciaron el juicio sostienen que todas las evidencias quedaron expuestas y que el caso podría ser finalmente reencausado. Habrá que esperar al 4 de noviembre. La lógica es que el fallo sea largo y fundamentado.


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sábado, 27 de agosto de 2011

El fiscal Molina Pico fue acusado de negligente e incompetente


El fiscal Diego Molina Pico, quien encabezó la investigación en el caso García Belsunce, podría ser sometido a juicio político si prospera un pedido realizado por la escuela Superior de Derecho y Práctica Forense (ESDePF), que lo acusa de “incompetente” y “negligente”. (ver)
La denuncia en su contra fue presentada el pasado 18 de agosto ante la Comisión Bicameral para el Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios bonaerense.
Además de su polémica actuación en el crimen de María Marta, en la presentación fue adjuntado otro expediente que el mismo Molina Pico tiene abierto por su actuación en un juicio oral contra el imputado del abuso de una joven discapacitada que salió absuelto por un error procesal. En ambos casos, mencionan que el fiscal actuó de forma “negligente”.
En el pedido de jury los denunciantes acusan a Molina Pico por “incompetencia o negligencia demostrada en el ejercicio de sus funciones e incumplimiento de los deberes inherentes a su cargo”.
Por un lado, en la causa García Belsunce, la ESDePF le atribuye al fiscal no haber ordenado la autopsia de María Marta ni preservar la escena del hecho cuando el mismo Molina Pico se presentó en el velatorio. Además, le imputan haber iniciado la causa recién tres días después de cometido el hecho y haber mencionado en su requerimiento de elevación a juicio que el móvil del crimen eran los vínculos de la familia con el lavado de dinero del narcotráfico del Cartel de Juárez, en base a un anónimo y sin pruebas que lo sustentaran.
La otra causa en la que Molina Pico fue cuestionado es por su actuación en un juicio que terminó el 3 de marzo de 2009 cuando el Tribunal Oral en lo Criminal 7 de San Isidro tuvo que absolver a un imputado de violación porque el informe médico sobre los abusos no tenía la firma ni el sello del profesional que los había corroborado.
La víctima era una joven de 20 años discapacitada mental que contó ante el tribunal cómo su vecino, el imputado Francisco Javier Centurión, la había abusado sexualmente en reiteradas ocasiones.

viernes, 26 de agosto de 2011

Jury de enjuiciamiento a Molina Pico

Analizan pedido de Jury para Molina Pico

Lo hará la Comisión Bicameral para el Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios bonaerense contra Diego Molina Pico.El pedido de juicio fue presentado por la Escuela Superior de Derecho y Práctica Forense y en el escrito lo acusan de incompetente y negligente.
Además la entidad acusa al fiscal de haber impulsado la causa recién tres días después de tener lugar el hecho.
También de haber sindicado que el móvil del crimen eran los vínculos de la familia con el lavado de dinero del narcotráfico del cartel de Juárez sin base probatoria fuerte.

Analizan pedido de Jury para Molina Pico

Es por su actuación en el juicio por el crimen de María Marta y en un caso donde fue absuelto un hombre acusado de violación.



La Comisión Bicameral para el Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios bonaerense analizará un pedido de jury contra el fiscal de San Isidro Diego Molina Pico.
La solicitud fue presentada por la Escuela Superior de Derecho y Práctica Forense (ESDePF), por la actuación del fiscal en la causa por el crimen de María Marta García Belsunce y en un juicio en el que fue absuelto un hombre acusado de violación.
La ESDePF lo acusa de "incompetente" y "negligente", según consignó la agencia Télam.
En una notificación fechada el 18 de agosto pasado el presidente de la comisión, el diputado bonaerense Angel Pablo Villegas, comunica que este pedido fue adjuntado a otro expediente que el mismo Molina Pico tenía abierto por su actuación en un juicio oral contra el imputado del abuso de una joven discapacitada que salió absuelto por un error procesal.
"La denuncia es por dos expedientes, el caso García Belsunce y el del violador Centurión. En ambos casos, el fiscal actuó de forma negligente", dijo hoy a Télam el abogado Adrián Arena, presidente de la ESDePF y quien presentó la denuncia.
En el pedido de jury, los denunciantes aseguraron que acusan a Molina Pico por "incompetencia o negligencia demostrada en el ejercicio de sus funciones e incumplimiento de los deberes inherentes a su cargo".

En el caso García Belsunce, la ESDePF le atribuye al fiscal no haber ordenado la autopsia de María Marta ni preservar la escena del hecho cuando el mismo Molina Pico se presentó en el velatorio. "El Dr. Diego Molina Pico reconoce haber advertido: a) Que se impidió el manipuleo del cuerpo por parte del personal de la funeraria; b) Que se había dispuesto una iluminación muy baja para evitar que los asistentes vean el cadáver; c) Que era `inusual y totalmente diferente a cualquier velatorio. Y, pese a todo ello, no hizo nada", señala la denuncia. También le imputan haber iniciado la causa recién tres días después de cometido el hecho y haber mencionado en su requerimiento de elevación a juicio que el móvil del crimen eran los vínculos de la familia con el lavado de dinero del narcotráfico del Cartel de Juárez en base a un anónimo y sin pruebas que lo sustenten. El fiscal, que ahora trabaja en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) descentralizada de El Talar, en el partido de Tigre, ya había sido investigado por su actuación en el caso García Belsunce pero en una causa judicial a cargo de la fiscal de San Martín Laura Pascual, que terminó archivada.

La otra causa en la que Molina Pico fue cuestionado es por su actuación en un juicio que terminó el 3 de marzo de 2009 cuando el Tribunal Oral en lo Criminal 7 de San Isidro tuvo que absolver a un imputado de violación porque el informe médico sobre los abusos no tenía la firma ni el sello del profesional que lo había corroborado y no se pudo probar el delito.
La víctima era una joven de 20 años discapacitada mental que contó ante el tribunal cómo su vecino, el imputado Francisco Javier Centurión, la había abusado en reiteradas ocasiones.
Según el pedido de jury de la ESDePF, Molina Pico como fiscal de juicio "debía haber intentado reeditar dicha prueba a modo de instrucción suplementaria subsanando las falencias que ésta presentaba".
En este caso, ya había un pedido de jury previo realizado por la familia de la víctima y apoyado por Aníbal Fernández -entonces ministro de Justicia-, pero la más comprometida en la denuncia era la fiscal de Tigre que hizo la instrucción de la causa, María del Carmen Gigante.
En la notificación de la Comisión Bicameral, se deja asentado que justamente este nuevo pedido de jury, que lleva el número 079/11, se agregue el anterior, que es el expediente 077/11.
Ahora estas actuaciones fueron giradas a la Secretaría Permanente del Jurado de Enjuiciamiento que notificará al fiscal para que ejerza su descargo y, luego de ello, se decidirá si hay elementos suficientes para hacer el jury en el que Molina Pico podría ser destituido.
Voceros judiciales indicaron a Télam que Molina Pico no estaba al tanto de este pedido de jury y que no fue aún notificado por la Comisión Bicameral.

lunes, 8 de agosto de 2011

Proceso judicial y sentido común

Por Carlos Aparicio


El domingo 27 de octubre de 2002, la socióloga María Marta García Belsunce apareció muerta en su casa, ubicada en el Country Carmel de Pilar, un barrio cerrado cercano a Buenos Aires.

La muerte pareció un accidente provocado por un baño particularmente agresivo en la disposición de su grifería. Un análisis posterior determina que, bajo el cabello, el cadáver tenía 5 balazos de un arma calibre 32 (7,65), que habían causado su deceso.

Casi de inmediato se inicia un proceso judicial que termina con la detención del esposo de la muerta, quien fue sentenciado por homicidio y condenado a cadena perpetua. La sentencia no está firme y tiene dos instancias aún pendientes. Además se ha iniciado recientemente una serie de procesos por encubrimiento y coautoría de homicidio.

El proceso adquirió una gran relevancia mediática que superó en el interés de la opinión pública al juicio a la junta militar.

Según Martín Fierro, el viejo Vizcacha había matado a su señora por que le había cebado un mate frío.

Seguramente es una exageración, pero la violencia doméstica realmente existe, y muchas veces termina conque uno de los cónyuges se apropia de la vida del otro.

Existe también una película, que fue serial en otro momento de gran éxito, que se llama “El Fugitivo”, que agota el tema de una falsa incriminación de homicidio del cónyuge.

Sin embargo, el caso de María Marta García Belsunce no tiene precedentes judiciales ni literarios.

Aquí el esposo, Carlos Carrascosa, es acusado de presidir una vasta conspiración familiar con el cometido de matar a su esposa, que incluye ambos padres de la mujer asesinada, sus hermanos, una medio hermana . También habría participado una masajista de la familia, y dos personas más que hasta ahora no están identificadas, pero que dejaron manchas de sangre en el lugar del homicidio.

Si bien el juicio a Carlos Carrascosa lleva varios años, acaba de comenzar el juicio al resto de los implicados.

La familia Carrascosa – García Belsunce no tiene antecedentes de violencia familiar o doméstica, ni antecedentes penales de ningún tipo.

Tampoco existen intereses económicos en conflicto, ni siquiera seguros.

Claro que la realidad a veces supera a la ficción, y pueden aparecer situaciones nuevas e insólitas, pero siempre hay móviles que hay que probar.

Recientemente la prensa preguntó a los fiscales cuáles eran los móviles del crimen, y los fiscales contestaron que no sabían. Claro que si no sabían los móviles mucho menos los probaron.

Entonces nos encontramos con una situación extrañísima, violatoria del sentido común, sin móviles y sin prueba de ellos.

En realidad, las evidencias de la acusación son muy débiles.

La socióloga es asesinada en su domicilio entre las 18 y 19 horas del 27 de octubre de 2002.

El esposo llega a las 19 horas y la encuentra todavía agonizante. A esa hora llega la masajista quien ya tenía hora fijada a las 19 horas para una sesión.

El esposo pidió asistencia médica, y también ayuda de sus cuñados.

El viudo y dos médicos que atendieron a María Marta pensaron erróneamente que estaban ante un accidente doméstico.

Ese baño ya había ocasionado algún accidente y su grifería no estaba dispuesta de forma amigable.

Recientemente el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), revela que en 2008, 234.094 personas de 15 años y más fueron tratadas en urgencias tras hacerse daño en su cuarto de baño, ya fuese en la ducha, la bañera o en los servicios higiénicos.

Los accidentes domésticos, cuando causan muertes, generan situaciones que, además del dolor que producen por la pérdida de un ser querido, involucran la intervención a veces no solicitada de oficinas policiales o judiciales, lo que provoca a veces fricciones o situaciones desagradables.

Esto es común, y también sucedió en el caso de Carrascosa, a pesar de lo cual se notificó a la Policía y Fiscalía.

Unos días después la Fiscalía decide una autopsia y surge, que la occisa tenía cinco orificios de bala en la cabeza, que no habían sido vistos porque estaban debajo del cabello y no tenían orificio de salida.

La Fiscalía decide que las denuncias deberían haber sido mas detalladas y decide con cierta ligereza iniciar un proceso penal al viudo y a casi toda la familia de la occisa.

Toda la discusión judicial, se basó solo en el hecho de si Carrascosa (el viudo) sabía o debía haber sabido de los balazos y si ocultó o no información a la Policía.

El fiscal Molina Pico omitió investigar al menos dos líneas importantes.

Una es relativa a un vecino joven de la familia: Nicolás Pachelo. Este vivía en una residencia del complejo heredada de su padre, quien se suicidó en circunstancias confusas y que por sí solas hubiesen ameritado una investigación seria sobre el “suicidio.”

Pachelo había participado en varios robos menores en el mismo complejo residencial inclusive en la residencia Carrascosa – García.

En ese momento tenía ya un prontuario delictivo menor. Sin embargo, a posteriori del homicidio, continuó progresando en su carrera delictiva. Se estaba viviendo la época del corralito y la gente tenía a veces ahorros importantes en efectivo dentro de las viviendas. Pachelo se había especializado en robar llaves que después usaba para registrar detalladamente buscando esos posibles ahorros. Fue condenado por 8 robos con estelionato que lo llevaron a estar 3 años y medio en la cárcel.

Pachelo tenía una coartada la hora del asesinato de la socióloga: estaba en Buenos Aires haciendo compras con su madre, la cual resultó probadamente falsa, (a esa hora fue visto por vecinos en el complejo, donde además recibió una llamada telefónica celular). Al otro día preguntó en una estación de servicio si se sabía algo del homicidio de Carmel (a esa altura nadie sabía que era un homicidio).

A poco de iniciado el proceso la madre de Pachelo, Silvia Ryan, se suicidó dejando una carta que intenta certificar la inocencia de su hijo en el caso de la socióloga y culpa al caso García Belsunce de su propia decisión de suicidio.

En la escena del crimen fueron encontradas manchas de sangre que al principio se pensó que eran de la misma difunta, sin embargo los análisis de ADN resultaron negativos. También comparándolos con todos los demás implicados, inclusive Pachelo, sin embargo nunca se pudo o se quiso sacar pruebas de sangre para cotejo a la esposa o compañera de Pachelo, Inés Dávalos.

Otra línea que tampoco se siguió era el hecho que María Marta era fundadora y residente de la ONG Missing Children, una organización que buscaba niños extraviados y estaba por tanto en contacto con temas de drogas y prostitución infantil. El día del crimen alguien había dado orden de apagar las cámaras de control del complejo a las 16 horas aparentemente porque se esperaba mal tiempo.

El padrastro y la madre quedaron fuera aparentemente, por mucha edad.

La madre de María Marta había actuado como querellante, con la declarada finalidad de apoyar a su yerno que ella estima inocente con total seguridad.

Este proceso se desarrolla en un marco institucional particular.

La Argentina desarrolló un proceso escrito y secreto, totalmente al margen y en contra de sus propias disposiciones constitucionales.

En base a una crisis por demás evidente en el tema de Justicia y seguridad se establecieron procesos orales, que implican cambios importantes al viejo sistema, uno de los mas importantes es la atribución a las fiscalías de responsabilidades que anteriormente estaban en la Policía.

La falta de operadores preparados, y la inexistencia de jurados que lleven el sentido común a los tribunales de Justicia, parecen estar en el primer lugar dentro de los obstáculos para que estecaso se resuelva correctamente.

Cuando Pachelo fue detenido se le encontraron 200 llaves, quizá una de ellas era de la casa de María Marta, pero sin embargo, a casi 10 años de iniciado este caso tiene una llave que nadie ha querido o podido usar, con las marcas de ADN de un hombre y una mujer que no coinciden con ninguno de los sospechosos (incluso Pachelo), pero que no fueron cotejadas con la mujer de Pachelo ni con los ayudantes que él usó para entrar en otras casas que motivaran su propia condena.


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