Web Toolbar by Wibiya Caso García Belsunce: junio 2007

jueves, 28 de junio de 2007

La justicia mediática

La imagen de la Justicia ha caído desde hace años en la consideración pública. Ha sido por causas diversas, entre las cuales sobresalen hechos ocurridos en el fuero federal penal, pero no sólo como consecuencia de la conducta de algunos de sus jueces. El Poder Ejecutivo ha transmitido una vocación corrosiva por controlar la Justicia, en lugar de contribuir a prestigiarla, mientras que la mayoría del Congreso de la Nación se ha prestado con docilidad al juego de aquél, como en el caso de la reformulación del Consejo de la Magistratura.
Tampoco ha hecho favor alguno a la prestancia de la Justicia argentina, sin contar el daño inferido a particulares, la difusión cada vez más escandalosa de cuestiones penales en la que no pocos medios de comunicación se han empeñado de un tiempo a esta parte.
Es hora de revisar tales comportamientos con ánimo de autocrítica, de modo de introducir sin demoras las correcciones que fueren necesarias para la salud, en el sentido más amplio del concepto, del espíritu ciudadano. Esa revisión inexcusable de procedimientos concierne no sólo a lo que sucede en los espacios audiovisuales sino también en relación con la prensa escrita.
Asuntos de índole penal, entre los más notorios los casos García Belsunce y Dalmasso, han desencadenado por sus características, por la forma de su ocurrencia o por circunstancias de variada naturaleza una corriente que no ceja en la exacerbación del morbo colectivo. Corriente de aguas servidas, en el fondo, que ha puesto en evidencia la bajeza en la que se puede incurrir en cualquier actividad, incluso bajo la invocación de nobles banderas, como las de la libertad de informar y del derecho ciudadano a ser informado.
Eso ha sido posible no sólo por un periodismo insensible a sus responsabilidades sociales, sino también por el desconocimiento que prima en los estrados judiciales sobre derechos básicos en la función de impartir la ley.
Es así como en el caso Dalmasso se ha pasado de barajar, con diferentes niveles de velada imputación pero con inigualable temeridad, el nombre del esposo y de amigos del matrimonio, primero, para pasar después a señalar, de forma sucesiva, a un pintor, al hijo, a otros seis parientes y, ahora, a un círculo de trabajadores que habrían realizado obras en la finca de la víctima. En el caso García Belsunce, como en tantos otros, se advierte una situación similar de indefensión ante el juicio público.
Deberá recordarse que el principio de inocencia está en la base del ordenamiento legal argentino. Y que el derecho a la intimidad, que acuerda protección a las acciones privadas de los hombres "sólo reservadas a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados", puede mermar su jerarquía frente a otro derecho de rango constitucional, como lo es el derecho a la información. Sin embargo, es a los jueces, y a sólo a ellos, a quienes corresponde decidir cuándo existen razones de interés público que así lo justifiquen.
Es cierto que la ciudadanía tiene pleno derecho a mantenerse informada respecto de los sucesos que interesan o conmueven a la opinión pública y es verdad también que numerosos órganos periodísticos llenan todos los días esa necesidad con el nivel de sobriedad y moderación adecuados, y con el respeto debido a las mencionadas prescripciones éticas, así como a los principios de razonabilidad que deben regir el trabajo de los medios. Pero es sabido que el actual desarrollo de las tecnologías informativas lleva a veces a cierto periodismo a exhibiciones, sobreactuaciones y hasta interpretaciones desmesuradas, con consecuencias que pueden resultar dañinas para la dignidad o la reputación de las personas que aparecen envueltas, en ocasiones por razones puramente casuales, en los procesos o sumarios abiertos por la justicia penal.
Muchas veces, jueces, fiscales y otros funcionarios judiciales, y hasta la policía, suelen prestarse a filtraciones indebidas para la buena marcha de los procesos. Se lanzan sin prejuicios al ruedo datos, nombres de personas, conjeturas, en fin, que los medios terminan por recoger y desplegar de forma apabullante. De esa insensibilidad tan ajena a lo que supone el respeto por un debido proceso, garantía de la aplicación justa de la ley, suelen ser parte, y con frecuencia lo son como actores centrales, los abogados, tanto querellantes como defensores.
Se configura de tal modo un ámbito de complicidades en el que a menudo los letrados elaboran estrategias cuyo eje pasa por generar en el vecindario o en la ciudadanía un estado de convicción que después gravita sobre las decisiones judiciales. El periodismo debería manifestarse reacio a convertirse en eco o mecanismo instrumental para la consumación de estrategias -o, mejor dicho, estratagemas- más ajenas al derecho que al hábito de gestar chicanas y ardides.
En un seminario reciente para jueces y periodistas, organizado por la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional y por La NACION, todas esas cuestiones merecieron el debate acorde con su gravedad. Se hizo hincapié en la necesidad de suscitar cambios en la comunicación de los temas judiciales de forma de lograr algunos objetivos que contribuyan a superar los aspectos más penosos de la actual situación. Uno de ellos sería el adiestramiento en un lenguaje más comprensible para el ciudadano común. Otro, entrenar a jueces y fiscales en el siempre delicado trato con la prensa.
Al mismo tiempo, los responsables de los medios informativos deberíamos desarrollar al máximo nuestra capacidad de autocrítica para evitar cualquier desborde o exceso que pudiere desembocar en una lesión a los principios que resguardan la presunción de inocencia de las personas o los preceptos que protegen sus espacios de privacidad o intimidad.
Las causas judiciales están, por principio, requeridas de una información precisa, sobria; mal pueden tratarse como un ítem del mundo del espectáculo, que tiene otras reglas. Y para que esto sea así conviene que la propia Justicia comience por establecer una relación apropiada a sus fines con los medios de comunicación, como bien lo ha entendido la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Hasta la propia independencia de la Justicia depende de la conciencia ciudadana que exista sobre su significado y labor.
Todo lo que se haga en ese sentido importará para remontar el grado de calidad institucional en que se encuentra el país y para afirmar las bases de la convivencia social.

sábado, 23 de junio de 2007

Delirantes, perseguidos y sociópatas

Las actuaciones de los defensores oficiales en el caso Abigail (o Lucero) y de los fiscales en los casos Dalmasso y García Belsunce exponen ante la opinión pública la irresponsabilidad de un ministerio público que trata a las víctimas y querellantes como “delirantes perseguidos" y a los malandras “sociópatas" como víctimas sociales a garantizar.El país se ha visto conmovido en la última semana por el fracaso evidente de los fiscales argentinos en los casos de María Marta García Belsunce, asesinada de cinco balazos en la cabeza en 2002, y de Nora Dalmasso, estrangulada y posiblemente abusada sexualmente en 2006.En ambos casos hubo saña. Los dos crímenes sucedieron en barrios cerrados y en ámbitos de clase alta, y las familias y defensores sostienen que los crímenes excluyen a los familiares acusados. El fiscal Molina Pico exhibió en el juicio oral, con sus gestos y su voz tanguera, el fracaso de la investigación de fiscales, jueces y policías cuando acusó por homicidio agravado al ex marido de María Marta, sólo para tapar que a cinco años del homicidio no tiene ninguna prueba firme sobre quién y cómo la mataron, y mucho menos el móvil del crimen.El imaginario popular ya sabe que la única salida que tienen los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal 6 de San Isidro es condenar al viudo Carlos Carrascosa por el delito de encubrimiento y ordenar se prosigan las investigaciones para descubrir al asesino, que ya jamás podrá ser el ex marido, porque nadie puede ser juzgado dos veces. Unos pocos años de cárcel para el acusado salvarán el honor de jueces y fiscales.En el caso Dalmasso las cosas van peor. El crimen todavía está fresco, ya que ocurrió el 25 de noviembre del año pasado, es decir hace ocho meses. El fiscal de Río Cuarto Javier Di Santo, vinculado con la UCR de Córdoba, está desde el primer día al frente de la investigación. Luego se le sumaron los fiscales Fernando Moine y Marcelo Hidalgo. Entre todos ya han cometido una serie de desaciertos que comprometen la investigación.Primero los policías fueron acusados de “apremios ilegales" contra el llamado “perejil" Gastón Zárate y sus amigos, al que el fiscal detuvo y acusó del homicidio y luego tuvo que soltar ante un pueblo que tomó las calles y las plazas de Río Cuarto en el llamado “perejilazo". Ahora, con los mismos elementos de prueba que quiso hacer valer contra el pintor Zárate, acusó al hijo de la asesinada, Facundo Macarrón, el que denunció “aprietes" contra su amigo Andrés o “Andy".Mientras esto sucede, las pruebas se ensucian y no se protegen para resguardar su validez. Las pericias cada vez son más desprolijas y contradictorias. Todo igual que en el caso de García Belsunce.La aparente “fragilidad fiscal", que raya con la ineficiencia o la violación de deberes, quiere ser exhibida por algunos sectores autobautizados progresistas como la panacea del “derecho penal libre y garantista", esto es un ministerio público integrado por fiscales y defensores oficiales que se asocian para garantizar a los delincuentes y enviar a las víctimas y sus familiares al psiquiatra si reclaman mucho.La complicidad con el delito de un ministerio público que sienta en los mismos escritorios y despachos a los fiscales y a los defensores oficiales, que comparten computadoras, libros, cafés, almuerzos y carreras judiciales, quedó patentizada en esta semana con la sorprendente conducta exhibida por la defensora oficial María Victoria Sosa y el defensor oficial Ricardo Mendoza en el juicio oral y público a los padres de Abigail Ramos, también conocida como “Lucero", víctima de un aberrante filicidio que conmovió a nuestra ciudad, y que ocurriera el 21 de abril de 2006. La vista oral comenzó el martes 19 de junio en la sala de audiencias del Tribunal Oral 3 de Mar del Plata, y continuará en la próxima semana hasta la sentencia que deberán dictar los jueces Hugo Trogu, Eduardo Alemano y Alfredo Deleonardis.

miércoles, 20 de junio de 2007

Enfrentamiento final

Carlos Carrascosa no utilizó más que 25 segundos para decir sus últimas palabras antes de que el tribunal de San Isidro, que lo juzga como presunto coautor del homicidio de su esposa, María Marta García Belsunce, resolviera pasar a un cuarto intermedio hasta el 11 de julio, cuando dictará el veredicto en el juicio que comenzó hace cuatro meses.

"Quiero agradecer la fuerza que me ha dado mi mujer para poder soportar estos cinco años de calvario. Soy totalmente inocente, creo en la Justicia, quiero mi absolución y, una vez que termine este juicio, reclamo que se reabra la investigación porque quiero saber quién asesinó a mi mujer", concluyó Carrascosa.

Antes, el fiscal Diego Molina Pico y los abogados defensores de Carrascosa, Alberto Cafetzoglus y Hernán Ferrari, mantuvieron un duro enfrentamiento verbal en el que se acusaron mutuamente.

"Se dijo que no pude especificar si el imputado apretó el gatillo o pasó un trapo. No se pudo establecer porque se trató de un crimen a puertas cerradas. Los defensores recurrieron a la mentira para alegar. Pero no trajeron ni un solo testigo que tirara abajo la hipótesis de este fiscal", expresó Molina Pico.

Aunque no lo había mencionado en su alegato, ayer el fiscal sostuvo que si bien tenía la convicción de que el móvil del homicidio estaría vinculado con el Cartel de Juárez, no lo pudo demostrar con la certeza necesaria para el juicio.

"Usaron la mentira para intentar introducir como prueba una causa que se ventiló en el departamento judicial San Martín, en la que estaba acusado. Esto me habilitó a presumir que intentaron realizar una estafa procesal, porque usaron pruebas que estaban prohibidas por el tribunal y usaron testigos que no estuvieron en el debate", manifestó Molina Pico.

El enfrentamiento dialéctico se produjo durante las réplicas. Primero, el fiscal respondió las cuestiones en las que se había sentido agraviado por los abogados defensores durante sus alegatos. Luego, respondió la abogada querellante Zulema Rivera, y por último los defensores de Carrascosa le contestaron a Molina Pico.

"Me sentí calumniado por el fiscal cuando dijo que era un mentiroso. Dijo que cometí estafa procesal. Eso demostró que fue ignorante. Hasta un alumno de tercer año de la Facultad de Derecho sabe que la estafa procesal sólo se puede producir en los juicios civiles, para obtener un beneficio económico, y no en los procesos penales", respondió el abogado Ferrari.

En la audiencia, que estuvo interrumpida durante una hora y media debido a que se cortó una de las fases que permitían el funcionamiento de los equipos de sonido en la sala, Molina Pico respondió los argumentos de los defensores que habían solicitado la nulidad de su alegato, en el que pidió que Carrascosa fuera condenado a prisión perpetua al considerarlo presunto coautor del homicidio de su mujer, ocurrido el 27 de octubre de 2002 en una casa del country Carmel, de Pilar.

Además, el fiscal solicitó a los jueces que, en caso de no coincidir con su acusación, "impongan a Carrascosa la pena máxima establecida por el Código Penal para el encubrimiento agravado".

"No me opuse a que se hiciera el juicio con dos acusaciones, sino a que se acusara por el homicidio y el encubrimiento a la vez. Porque, tal como acusó el fiscal, se estaría imputando de un delito a alguien que es inocente y el fiscal no puede acusar a alguien que es inocente", respondió Ferrari.

El fiscal sostuvo que la doble imputación fue admitida en los juicios orales por los asesinatos del fotógrafo de la revista Noticias José Luis Cabezas y de la joven estudiante catamarqueña María Soledad Morales.

En tanto, el abogado Cafetzoglus sostuvo que el fiscal estaba equivocado debido a que el debate por el homicidio de Cabezas se ventiló con el Código Procesal Penal bonaerense, que ya no está vigente.

"En los alegatos, la defensa sólo se dedicó a atacarme. Pensé entonces ¡Ladran Sancho!, por eso me atacan. Demostraron que no existía defensa posible sin atacar al abogado demandante. Se dijo que no busqué el arma utilizada en el homicidio. Fue otra mentira", expresó el fiscal al rechazar el pedido de nulidad presentado por los defensores.

Mientras tanto, el abogado Cafetzoglus concluyó su réplica con una comparación entre este juicio y el caso conocido como "el crimen de Cuenca", en España.


Fuente

Se realizaron las replicas de los alegatos

martes, 19 de junio de 2007

Carrascosa agradeció a su mujer


Carlos Carrascosa habló para agradecer a su mujer, María Marta García Belsunce, por la fuerza dada para, según dijo: "Bancarme estos cinco años de calvario". Asimismo, clamó nuevamente por su inocencia y pidió la absolución.

Las palabras del viudo tuvieron lugar luego de una jornada de réplicas a los alegatos de la fiscalía, querella y defensa, tras las que la titular del tribunal Oral Criminal 6 de San Isidro María Angélica Echeverri anunció que el veredicto se dará a conocer el próximo 11 de julio.
Carrascosa cerró así la audiencia haciendo uso al derecho de pronunciar las últimas palabras antes del veredicto en el proceso que se le sigue por el crimen de su mujer. "Quiero agradecer la fuerza que me ha dado mi mujer para bancarme estos cinco años de calvario; soy totalmente inocente y quiero la absolución para investigar quién la mató", dijo.

Rechazo. Esta mañana, el fiscal del juicio, Diego Molina Pico, abrió la jornada destinada a las réplicas de los alegatos formulados la semana pasada con el rechazo del planteo de nulidad realizado por la defensa del viudo de la víctima, y consideró que el pedido se hizo a destiempo.
Dijo que la acusación alternativa solicitada por la fiscalía para que se condene al viudo, que en este caso es por "homicidio" o "encubrimiento", fue avalada en casos resonantes como el crimen de Maria Soledad Morales o el del fotógrafo José Luis Cabezas.
El fiscal aseguró que está convencido de que la discusión que derivó en el crimen de la socióloga fue por intereses que tienen que ver con el narcotráfico, especialmente con el Cartel de Juárez. Pero aclaró que, en este juicio, no pudo demostrarlo con la certeza necesaria.
Sostuvo que no pudo detallar con precisión el rol de cada uno de los involucrados en el homicidio "porque fue un crimen a puertas cerradas", y que las únicas personas que estaban allí son el imputado, y "las otras dos personas que se mandaron a investigar", en referencia a la hermanastra de la víctima, Irene Hurtig, y su marido Guillermo Bártoli.

Nulidad. La semana pasada, los abogados del viudo, Alberto Cafetzoglus y Diego Ferrari, habían argumentado que la acusación del fiscal era nula porque no había descripto modo, tiempo y lugar de los hechos y habían señalado que la doble acusación por homicidio calificado o encubrimiento es ilegal.
Molina Pico hoy abrió el fuego con una dura crítica al defensor Alberto Cafetzoglus, al argumentar sobre la nulidad supuestamente fuera de término que está explicitada en un libro escrito justamente por el abogado de Carrascosa.
"Una cosa es escribir y enseñar a los alumnos y lectores y otra cosa es borrar con el codo lo que se escribe", ironizó Molina Pico hacia Cafetzoglus.
Insistió en que el pedido de nulidad fue hecho "tres veces" ante la elevación a juicio oral y otras tantas rechazadas por dos jueces de primera instancia y una por cámara.Inclusive resaltó que ante el último rechazo, la defensa no apeló.

Garantías. Por otra parte, el fiscal replicó también la acusación formulada por la defensa de que violó las garantías constitucionales del imputado.
"Me pregunto, ¿dónde está el agravio? ¿dónde está la falta de garantías?. El imputado ha gozado de todas las garantías constitucionales. Es el único imputado a quien conozco que se le endilga un homicidio calificado a quien se le otorgó la libertad y libertad de locomoción", sostuvo Molina Pico.

Cortes y vergüenza. Tras la exposición del fiscal comenzó la réplica de la abogada Zulema Rivera, representante de la madre de María Marta como querellante, durante la que debió hacerse un cuarto intermedio debido a que dejó de funcionar el sistema de audio a raíz de un corte eléctrico.
A continuación se pronunció el abogado Alberto Cafetzoglus, defensor del viudo Carlos Carrascosa quien consideró que el juicio fue "una locura" y mientras que al retirarse de los tribunales de San Isidro dijo sentir "vergüenza ajena” por todo lo actuado.

sábado, 16 de junio de 2007

Si condenan a Carrascosa el crimen queda impune

Durante seis horas y media, los abogados del imputado reclamaron la nulidad de la acusación y dijeron que el fiscal tuvo una conducta “antijurídica”. Cargaron contra Pachelo, pero no pidieron al tribunal que ordene investigarlo. También acusaron a la prensa.

Por Horacio Cecchi
La defensa de Carrascosa pidió ayer la absolución de su cliente y la nulidad de la acusación presentada por el fiscal Diego Molina Pico. El alegato fue extensísimo, demandó seis horas y media, y tuvo un alto contenido político. El abogado Alberto Cafetzoglus describió la acusación del fiscal como “ridícula” y “poco seria”, pidió su nulidad; dijo que había incurrido en “una grave conducta antijurídica”, mencionó que sigue abierta la posibilidad de iniciarle un juicio político aunque formalmente no levantó cargos en su contra; puso la lupa sobre los robos de los vigiladores; cargó contra Pachelo, a quien curiosamente no acusó formalmente y sobre quien se expresó en modo condicional, y pidió el procesamiento de varios testigos, entre ellos Biasi. También cargó contra la prensa, a la que acusó de realizar una “campaña mediática que puede pesar en la libertad de opinión de los jueces”. En siete oportunidades adhirió a la postura de la querella. Y sorprendió a la sala cuando intentó ironizar con escasa fortuna: “Si (Carrascosa) fuera mafioso hubiera tenido todo el tiempo para poner el cuerpo de su mujer en una bolsa, colocarla en su camioneta y tirarla de noche en un río con un peso”. Su colega, Hernán Ferrari, cerró el alegato diciendo a los jueces que “si Carrascosa es condenado, el crimen quedará impune”.
La sala estaba a pleno. Incluso, debieron agregarse butacas. Entre el público se encontraba, por primera vez, la madre de MM, Luz María Blanca Galup Lanús de Hurtig, acompañada por María Laura e Irene Hurtig. La audiencia comenzó a las 10.45. Durante diez minutos, Cafetzoglus desarrolló la idea de la razonabilidad de las pruebas, del sentido común que debe primar, recordó que la duda siempre favorece al acusado, que el fiscal debe velar por la legalidad del proceso y sostuvo que en la investigación debe primar el principio de inversión de la prueba, que sostiene que no es el acusado el que debe demostrar su inocencia sino el fiscal el que debe demostrar la culpabilidad del acusado. “Ninguno de estos principios aparecen en la acusación del fiscal”, dijo.
Prácticamente toda la primera parte fue dedicada a golpear al alegato de Molina Pico por lo “irrazonable, arbitrario, por no decir ridículo”. “Si había una conjunción de asesinos siniestros y necesitaban tiempo, qué sentido tiene que hayan dejado pasar a la masajista y llamado a las ambulancias. ¿Qué clase de mafiosos son? Mafiosos de cuarta”, dijo.
También hizo referencia al que llamó “el mito de la seguridad en los countries hasta el 2002. Hasta ese momento, los que vivimos en un country creíamos que eran lugares seguros. Ahora lo tenemos al ministro de Seguridad (Arslanian) diciendo que la seguridad en los countries es un problema privado de los countries. El Estado no puede resignar su obligación respecto del poder de policía y la seguridad. Y dentro de ese marco del mito de la seguridad, quién puede pensar que a su mujer le han pegado seis tiros en la cabeza”.
Defendió la actuación del médico Gauvry Gordon y pidió el procesamiento de Biasi por encubrimiento al no realizar la denuncia que declaró haber realizado. “Llama la atención el trato diferencial del fiscal. A Gauvry Gordon, que al menos miró en el baño (si la hipótesis que le daba la familia se correspondía con el escenario), lo imputó por encubrimiento y a Biasi, que no hizo nada y vino acá y describió un cuadro dantesco, no lo imputó de nada.
Si hubiese sido juez, Molina Pico hubiera incurrido en prevaricato, pero al no ser juez, el fiscal ha incurrido en una grave conducta antijurídica, que puede ir desde el incumplimiento de funcionario público hasta el mal desempeño”. Incluso, Cafetzoglus deslizó la posibilidad de que durante el velorio Bártoli, Horacio García Belsunce o Romero Victorica le hubieran confiado las dudas de John y el descubrimiento del pituto.
Dijo que “de qué encubrimiento me hablan si llamaron cuatro veces a la autoridad”. Y sostuvo que el origen del problema es que en el mismo velorio el fiscal “lo que tendría que haber hecho, porque se lo exige la ley, es enviar el cadáver a la morgue de San Fernando, acordonar el lugar, llamar de inmediato a la policía científica y decir que se hiciera el velorio en otra parte”.
Respecto del pituto dijo que no se había hablado de bala sino de “casquillo, que no es una bala, es la cápsula de una bala”. También recordó el interés de John por encontrar el pituto. “¿Esa es la actitud de los mafiosos encubridores?”, se preguntó. También recordó que el fiscal no explicó con claridad, precisión y detalle en que consistió la autoría de Carrascosa. Sostuvo también que el móvil es fundamental y no está explicado.
Tuvo un lapsus poco feliz cuando dijo que el fiscal vinculó a la hermana de Pichi Taylor, indagada en relación al Cartel de Juárez, con la muerte de MM con “esa metodología chapucera que suelen usar los servicios de Inteligencia, como cuando durante el Proceso se allanaba la casa de un periodista, perdón, de un terrorista, y le secuestraban la agenda y acusaban a todos los que figuraban en ella, plomeros, prostitutas, todos”.
Hernán Ferrari sostuvo que el fiscal no había considerado una llamada a las 19.12 desde la casa del médico Zancolli. Esa llamada, que no tiene fijado el destinatario, para la defensa es la llamada de la hija del médico Zancolli a su padre, luego de que Irene llegara corriendo a su casa a pedir ayuda. Para la defensa, eso indica que Irene no estaba en la casa en la llamada de Carrascosa (aunque la llamada de éste fue cinco minutos antes) a la ambulancia.
Finalmente, la defensa pidió el procesamiento de cuatro testigos: de Biasi por encubrimiento, porque tenía la obligación de hacer la denuncia; de Oscar Sierco, gerente de la Casa Sierra, por comprometer a la familia por el certificado de defunción; del funebrero Roberto Di Feo por mentir al decir que MM estaba maquillada, y del gerente de seguridad de Carmel, Julio Terán, por mentir al decir que los vigiladores eran revisados de armas al entrar a trabajar.

Una acusación en crisis

Por Hernán Cappiello


Con más de ocho horas de alegato, los abogados defensores de Carlos Carrascosa lograron poner en crisis la acusación del fiscal Diego Molina Pico, que había pedido que se condenara a prisión perpetua a Carlos Carrascosa, acusado por el crimen de su esposa, María Marta García Belsunce. Enumeraron cuestiones de derecho y pruebas para tratar de neutralizar el pedido del fiscal.

En lo que respecta a los temas de derecho, Alberto Cafetzoglus y Diego Ferrari fueron por todo: denunciaron que el fiscal violó la ley al no ordenar hacer la autopsia al día siguiente de la muerte cuando llegó a la casa del Carmel y el cuerpo estaba siendo velado en la cama del matrimonio. Directamente, reclamaron la nulidad de la acusación, porque entienden que es ilegal imputar el homicidio y el encubrimiento, dos conductas diferentes y no dos aspectos de la misma conducta.

Además, consideraron que el acusado no puede ser su propio encubridor. También le criticaron que, a la hora de acusar, se haya quedado con las dos imputaciones cuando, en palabras de la defensa, debería haber optado por uno de los dos delitos. Y plantearon el absurdo que se daría si uno de los jueces condenara por un delito, otro por homicidio y el tercero decidiera la absolución. Finalmente, le criticaron que no describiera las acciones del acusado.

Para atacar los hechos que había enumerado la fiscalía, trataron de demostrar que había utilizado una lógica arbitraria para pervertir las acciones del acusado y mostrarlas como si fueran pruebas en su contra.

Así, por ejemplo, sostuvieron que el pituto, lejos de desaparecer, es una de las pruebas de la causa porque John Hurtig, medio hermano de María Marta García Belsunce, le reveló al fiscal que lo había arrojado y dónde. Dijeron que la acusación de haber cerrado con pegamento los orificios de bala fue una imputación política, pues el fallecido procurador de la provincia Eduardo Matías de la Cruz lo anunció un mes antes de que se hicieran peritajes para comprobarlo.

En un caso abierto, como este crimen, llegó el fin de los golpes de efecto y ahora resta esperar la certeza de un veredicto judicial.


Fuente

La madre de María Marta fue al juicio a apoyar a Carrascosa


Durante los cuatro meses de audiencias del juicio oral, Luz María Blanca Galup Lanús de Hurtig, la madre de María Marta García Belsunce, nunca había asistido a los tribunales de San Isidro.
Sin embargo, ayer, la madre de la mujer asesinada el 27 de octubre de 2002 en el country Carmel, de Pilar, presenció los alegatos de los defensores de su yerno, Carlos Carrascosa, acusado de ser el presunto coautor del homicidio de su hija.
Su presencia en la sala de audiencias constituyó un gesto de apoyo para Carrascosa.
Con los ojos cerrados y sentada en la segunda fila, la mujer escuchó la exposición de los abogados Hernán Ferrari y Alberto Cafetzoglus, quienes pidieron a los jueces del Tribunal Oral N° 6 que declararan la nulidad de la acusación formulada por el fiscal Diego Molina Pico, que había solicitado que Carrascosa fuera condenado a prisión perpetua como presunto coautor del homicidio de su esposa.
La mujer, que a través de sus abogados, había decidido no acusar a Carrascosa y pidió que fuera absuelto, estuvo acompañada por sus hijas, María Laura García Belsunce, de gran parecido físico con María Marta, e Irene Hurtig. La última había sido acusada por Molina Pico de supuesta participación en el homicidio de su media hermana.
Mientras Cafetzoglus pedía la absolución de Carrascosa y atacaba a Molina Pico, de quien dijo que había armado una acusación arbitraria y ridícula que violaba en "forma grosera los principios de razonabilidad, objetividad y del cargo de la prueba", la madre de la víctima cerraba los ojos, tomaba de la mano a su hija Irene, mientras María Laura anotaba algunas de las conclusiones del abogado.
Luego de cuatro horas, conmocionada por lo que escuchaba, la madre de García Belsunce abandonó la sala de audiencias.
"Si Carrascosa es condenado, el crimen quedará impune", agregó el abogado Ferrari antes de pedir que bajaran la intensidad de las luces para proyectar el video de 20 segundos con imágenes de la autopsia que, durante el juicio, fueron utilizadas por el fiscal y por dos peritos para afirmar que las heridas de bala en la cabeza de la víctima habían sido pegadas con un adhesivo de contacto.
En ese momento, Irene Hurtig se cubrió el rostro con su chal y Carrascosa miró hacia otro lado. El público que desbordaba la sala y obligó a que el encargado del operativo de seguridad, el subteniente Gustavo Suárez, tuviera que agregar asientos, observó el video entre murmullos.
"Lo de ´La Gotita fue una decisión política. El procurador general ante la Suprema Corte de Justicia bonaerense, Eduardo Matías de la Cruz, decidió que los orificios habían sido tapados para hacer pasar el hecho como una accidente doméstico en lugar de un homicidio, un mes antes de que se terminaran los análisis químicos", expresó Ferrari.
Al comenzar la audiencia, la jueza María Angélica Etcheverry, a cargo de la presidencia del tribunal, informó que se prorrogaba por cinco días hábiles más el plazo para dictar la sentencia. Esto significa que los jueces se tomarán 15 días hábiles a partir de la audiencia del martes, fecha en que las partes podrán hacer las réplicas para analizar todas las pruebas y los testimonios incorporados durante el debate y para estudiar los alegatos del fiscal, la defensa y la querella.

"ACUSACIÓN BURDA"
"Molina Pico acusó a Guillermo Bártoli y a Irene Hurtig de haber participado en el homicidio. Son dos personas que no pudieron defenderse en este juicio. También presentó como supuesto móvil del asesinato la vinculación con los sicarios del Cartel de Juárez. Una acusación tan burda que no se animó a sostenerla en el juicio. No obstante, el fiscal mantuvo la hipótesis de ´La Gotita . Fueron todas mentiras. Durante cuatro años, Molina Pico se dedicó a tirar bombas de humo", dijo Ferrari.
Del otro lado de la sala, Molina Pico escuchaba impasible y huérfano de gestos las acusaciones del defensor. Sólo cambió su postura para anotar algunas cuestiones que lo agravaron y que responderá en la audiencia del martes.
Antes, Cafetzoglus aseguró que Carrascosa creyó que su mujer había muerto en un accidente porque en 2002 "todavía existía el mito de la invulnerabilidad en materia de seguridad en los countries. Hace veinte años que vivo en un country. Hay vigiladores permanentemente, pero es como tener el zorro dentro del gallinero. Son gente de baja condición social, ganan poco, fueron echados de la policía y están siempre haciendo inteligencia".
Con respecto a la versión sobre el accidente doméstico, el abogado dijo que, después de encontrar a su mujer tirada en el baño, "Carrascosa quedó en estado de shock. ¿Quién puede pensar que a su mujer le han pegado seis tiros en la cabeza? Lo natural era creer que había tenido un accidente".
Al concluir su alegato, Ferrari afirmó que Hurtig no estuvo en la escena del crimen en el momento en que la colocó el fiscal y presentó como prueba un listado de llamados telefónicos.

viernes, 15 de junio de 2007

Código Procesal Penal de la Provincia de Buenos Aires

La defensa de Carrascosa pidió la absolución


La defensa de Carlos Carrascosa en el juicio que se le sigue al viudo por el homicidio de su esposa, María Marta García Belsunce, pidió la absolución del acusado y planteó que a su criterio es "nula" la acusación del fiscal Diego Molina Pico.

"Pido la absolución del señor Carrascosa de todos los cargos que se les han formulado", dijo el abogado Alberto Cafetzoglus en el juicio al viudo, antes de cerderle la palabra a su colega en la defensa, Hernán Ferrari, que continúa con el alegato de defensa.
Además, salió en defensa de Guillermo Bártoli e Irene Hurtig, sospechados por el fiscal de estar vinculados al homicidio.
Con el argumento de que el crimen fue cometido por otras personas durante un robo, los letrados expusieron ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 6 de San Isidro los motivos por los que creen que su asistido es inocente.
Asimismo, Cafetzoglus reclamó la investigación por presunto encubrimiento del médico Santiago Biasi, al no denunciar la supuesta sospecha de un homicidio luego de ver el cadáver de María Marta y pidió que se determine si cometió falso testimonio Alberto Terán, superior de los vigiladores, quien dijo que se controlaba a los custodios del country Carmel de Pilar.
El letrado, además, criticó una presunto "campaña mediática" contra su cliente y pidió a los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal 4 de San Isidro que sean ajenos a esa supuesta presión.
También insistió en reivindicar las sospechas de la familia de María Marta contra el vecino del country Nicolás Pachelo y denunció la "contaminacion de la prueba" en la investigación, por ejemplo, señaló, en la manipulación del cadáver y los proyectiles.
Finalmente advirtió, en el cierre de su alegato, que el crimen "quedará impune" si el viudo "es condenado".

Contra el fiscal. "Acá la nulidad es expresa e insoslayable", manifestó Cafetzoglus en la primera parte del alegato defensivo y le enrostró al representante del Ministerio Público haber formulado una "difusa imputación" contra Carrascosa.
El letrado cuestionó la investigación realizada desde que fue encontrado el cuerpo de María Marta y criticó la hipótesis de Molina Pico de que su defendido haya sido el asesino de la socióloga.
"¿El fiscal había ido (al lugar donde se produjo el crimen) como fiscal o de visita?", se preguntó de manera irónica el abogado Alberto Cafetzoglus durante su alegato ante los miembros del Tribunal Oral en lo Criminal 6 de San Isidro, quien aclaró que, "aún cuando se trata de un accidente doméstico, debe hacerse autopsia antes de la inhumación".
También señaló que Molina Pico en su alegato acusatorio "no dice cómo" Carrascosa habría asesinado a su mujer, tampoco "hizo una descripción detallada del hecho", ni "describió los roles en forma precisa" del viudo y los coautores del homicidio, tal y como lo exije el artículo 335 del Código Procesal Penal bonaerense*.

Juicio inválido. En su alegato, el letrado dijo que el fiscal Molina Pico "ha dejado de lado principios esenciales que hace que este juicio no sea válido".
"La construcción de los hechos del fiscal es irrazonable, arbitraria y ridícula", dijo Cafetzoglus, quien agregó: "El fiscal, con esta conducta, puede haber incurrido en delitos como incumplimiento de los deberes de funcionario público o mal desempeño de sus funciones".
Respecto a la reconstrucción de los hechos, el abogado insistió en que la masajista Beatriz Michelini llegó a la escena del crimen minutos después de que Carrascosa encontró el cuerpo de su esposa.
"Si en la casa de María Marta había un conjunto de asesinos siniestros que la habían asesinado de la peor forma, y necesitaban tiempo para borrar huellas, ¿qué sentido tuvo hacer entrar la masajista?", se preguntó Cafetzoglus.

"Pase mágico". "Acá se puso en duda la presencia de la masajista y se la quiso sustituir por otra persona en un pase mágico", dijo el letrado, en referencia a lo asegurado por el fiscal en su alegato, donde dijo que esa mujer que estaba en la casa era en realidad Irene Hurtig.
Además, insistió en que "si los asesinos mafiosos necesitaban tiempo y privacidad, no hubieran permitido el paso de nadie y hubieran tenido todo el tiempo para poner el cuerpo de su mujer en una bolsa, ponerla en la camioneta y tirarla de la peor forma".

Familiares. El alegato de la defensa comenzó cerca de una hora después del horario pautado por el tribunal y ante la atenta mirada de la madre de María Marta, Luz María Blanca Galup, quien concurrió por primera vez a la sala de audiencias donde se desarrolla el debate oral.
En la sala también estuvieron presentes la hermana de la socióloga, María Laura García Belsunce, y la hermanastra Irene Hurtig, sobre quien el fiscal Molina Pico pidió que sea investigada como coautora.
Este se trata del tercer alegato en el juicio. El martes el fiscal había solicitado la prisión perpetua para el viudo. Un día más tarde, la querella, en representación de la madre de la víctima, pidió absolver a Carrascosa y apuntó al vecino Nicolás Pachelo.


"... El requerimiento fiscal deberá contener, bajo sanción de nulidad, los datos personales del imputado o, si se ignoraren, los que sirvan para identificarlo; una relación clara, precisa, circunstanciada y específica del hecho; los fundamentos de la acusación; y la calificación legal..."

Código Penal Argentino

jueves, 14 de junio de 2007

La madre de María Marta asegura que Carrascosa es inocente

La querella encarnada en la madre de la asesinada María Marta García Belsunce, María Luisa Luz Galoup de Hurtig, pidió ayer la "absolución" de su yerno, Carlos Carrascosa, y apuntó sus sospechas por el crimen contra el vecino Nicolás Pachelo y un grupo de vigiladores del country Carmel, donde fue asesinada su hija.

La abogada querellante Zulema Rivera y su colega Gustavo Hechern ratificaron su presunción de inocencia respecto de Carrascosa, el único imputado en este juicio, y reclamaron su absolución como una "necesidad" para dar por concluido el actual proceso y abrir una nueva investigación. "Necesitamos saber quién mató a María Marta", enfatizó en los tramos finales de su alegato la abogada, quien destinó gran parte de su exposición a desestimar los cargos que ayer imputó el fiscal Diego Molina Pico para acusar como copartícipes del crimen, ocurrido el 27 de octubre de 2002, a Carrascosa; a la medio hermana de María Marta, Irene Hurtig, y al marido de ésta, Guillermo Bártoli. En ese sentido, Rivera pidió la nulidad del pedido de Molina Pico para que se juzgue por encubrimiento también al fiscal Juan Martín Romero Victorica y al vigilador José Ortiz, debido a que la acusación no fue "congruentemente sostenida" por el fiscal. En el mismo sentido se pronunciaron respecto de la imputación por homicidio contra Bártoli y Hurtig al sostener que no están dadas las "circunstancias en tiempo, modo y lugar", en clara alusión al flanco sobre el que más pegaron los abogados respecto del alegato de Molina Pico: la ausencia del móvil del crimen y cómo y cuándo fue efectivamente asesinada María Marta. Respecto de Pachelo y los vigiladores, la querella no formuló cargos formales contra ellos tratando de tomar distancia de la postura del fiscal, pero no se descarta que lo hayan dejado para el alegato de la defensa del viudo, que el viernes tendrá la oportunidad de reclamar la inocencia de Carrascosa. Sin embargo, los abogados de la anciana -quien no estuvo presente en la audiencia- dejaron sembrado el campo de sospechas, en particular en contra de Ortiz y Pachelo. Acerca de Ortiz, se mostraron sorprendidos porque Molina Pico dijera ayer que fue este el único que vio a Carrascosa fuera de la escena del crimen, cuando fue a avisar sobre la llegada al country de la masajista Beatriz Michelini.