Web Toolbar by Wibiya Caso García Belsunce: Declaración testimonial de Juan Carlos Hurtig

martes, 12 de noviembre de 2002

Declaración testimonial de Juan Carlos Hurtig

DECLARACIÓN TESTIMONIAL

/// la Ciudad de Pilar, a los 12 días del mes de noviembre del año dos mil dos, comparece ante el suscripto y Secretaria de Actuaciones, una persona previamente citada, a quien se le hace saber que se le recibirá declaración testimonial, como así de las penas con que se castiga el delito de falso testimonio (art. 275 del Código Penal) y el art. 235 del C.P.P. y que depone bajo juramento o promesa de decir la verdad de todo cuanto supiere o le fuere preguntado, haciéndolo de acuerdo con las creencias o convicciones cívicas del compareciente y en este acto, bajo la fórmula "lo juro". Preguntando que es, dijo y llamarse Juan Carlos Hurtig, DNI 93.656.696 el que exhibe, norteamericano de 37 años de edad, nacido el 13 de febrero de 1965 en la ciudad de Iowa, Estados Unidos, asesor financiero, casado, domiciliado en la calle Joufre 1041, Capital Federal. Preguntada para que diga si es cónyuge, ascendiente, o pariente colateral hasta el tercer grado, o tutor, curador o pupilo de la/las persona/as imputada/s o, en su caso, pariente en grado igual o más próximo de la vícitima CONTESTÓ: Soy hermano por la madre de la víctima. Preguntado para que diga cuánto sabe con respcto al hecho. DIJO: yo me enteré porque me llamó mi hermana Irene, habló con Javiera mi mujer y ella me lodijo a eso de las 19:30 hs aproximadamente. Desde mi casa salí para Pilar, fui junto a mi mujer. Llegué a la casa y no estaban las ambulancias. En la casa estaba Carlos abajo, entrando a la izquierda, me voy para arriba, encuentro a María Marta que estaba mitad del cuerpo en el baño y mitad del cuerpo en el dormitorio mirando hacia arriba, mi madre estaba sentada a la izquierda de María Marta tomándole la mano, y mi viejo sentado al lado de la vieja, los dos estaban sentados en el piso. Ella le estaba agarrando la mano y mi viejo al lado. El cuerpo estaba vestido, estaba todo el baño  limpio, yo entré al baño y estaba todo limpio. María Marta estaba empapada, todo el cuerpo estaba mojado, lo sé porque yo lo levanté para ponerlo en su cama, porque el cuadro era patético. Le pedí a mi viejo que me ayude a levantarla y la levantamos los dos, la pusimos en la cama. Yo la agarré del lado de la cabeza y mi viejo de las piernas. Cuando la levanté sentí el cuerpo mojado, la espalda estaba mojada, yo la agarré de abajo, tenía sangre, cuando saqué las manos las saqué con sangre. El cuerpo no me impresionó por lo frío, sí por lo mojado. La pongo en la cama y le saco las zapatillas que estaban empapadas, tenía puesto un pantalón azul y una remera blanca, medias blancas, todo estaba mojado. La alfombra estaba llena de sangre en la parte de la cabeza, donde estaba apoyada la cabeza de María Marta. Cuando levantamos el cuerpo en el piso, debajo del cuerpo había un pitutito que parecía un porta estante que se usa en las bibliotecas. Este coso era de metal, estaba limpio, tenía la parte de atrás como de color cobre y el resto de metal plateado, era aproximadamente un centímetro y medio de largo. Cuando vi eso no lo levanté, lo llamé a Horacio, no; lo llamé al viejo primero y el viejo me dijo llamalo a Horacio, lo llamé, vino, lo vio, empezó a buscar en los lugares, como buscando de algún lugar que se podría haber desprendido. Horacio llamó a Carlos y a Yayo, mi otro cuñado, y no me acuerdo si estaba Guillermo. Ahí dijimos que puede ser y nos preguntamos qué hacemos con esto, y ahí decidimos entre todos, tirémoslo, como diciendo basta, no jodamos más. El gordo no se puso bien, entonces decidimos tirémoslo a la mierda. Yo lo tiré al inodoro envuelto en papel higiénico. Le pregunté a Horacio si tenía algún forense amigo que sin armar un quilombo venga y la revise, yo quería que me digan si de mil, había una posibilidad que fuera un accidente, yo me agarraba de eso y seguía mi vida normal, pero si no hay ninguna, quiero saber quién la mató a mi hermana, pero tampoco sabía que era un incordio para mi viejo, para Carlos, para todos que no se haga el velorio en ese momento, que la vieja iba a seguir con eso un mes, en cambio de esta manera se cerraba el cajón y ya estaba. Lo encaro a Carlos en un momento y le digo: gordo mirá yo, a mi me gustaría que venga un amigo de Horacio que es forense y que la revise un minuto y cerramos y tener un final o que fue un accidente o no, y saber qué carajo pasó. Carlos en ese momento me dijo que bueno, si venía y la revisaba, que si es así la revisa y podemos saber, dale para adelante. Y ahí fue que lo llamé a Horacio. Todos me decían "lo que quiera Carlos, no lo jodás", todos pensaban que como él era el que estaba sufriendo más, que decida él. Lo llamé a Horacio y me dice que sí, quedate tranquilo y después vino Romero Victorica. A la noche vinieron los de la funeraria a preguntar la hora del traslado y todo eso. A la mañana siguiente llegaron los del cajón, suben el cajón, la vieja quería que María Marta se vaya con una pulsera que le había regalado la vieja, entonces me quedé hasta que cerraron el cajón. Hay un dato que para mí es fundamental, en un momento me dice Pichi Taylor, hablando con ella de que yo dudaba cómo había sido la muerte, ella me dice que  "este hijo de puta", la sigo, la agarro afuera y le pregunto de qué hijo de puta me estás hablando, ella me dice "del hijo de puta que le secuestró el perro a María Marta y a Carlos hace un año, y le pidió cinco mil pesos de rescate, que está acusado por la muerte del padre". El pibe este vive a tres, cuatro casa de lo de María Marta, que ya se sabe que robó y que lo tienen con vigilancia. Es un tipo que entró porque heredó la casa del padre. Yo me quedé arriba todo el tiempo, bajé a las cuantas horas, no se  había personal doméstico en la casa.   María Marta y Carlos se llevaban bien, no conozco que tuvieran ninguna pelea, eran muy unidos. Lo único que sé que estaban cómodos económicamente. Carlos fue agente de bolsa del Banco General de Negocios y hace años vendió una acción y vivía de rentas. María Marta no tiene seguros de vida. Irene me contó que últimamente María Marta estaba preocupada por qué podía ser de la vida del gordo si ella no estaba, porque lo veía grande al gordo. La enterraron con la misma ropa que estaba cuando murió. Cuando falleció el papá de Guillermo, Carlos le hizo, lo ayudó mucho para hacer todo el tramiterío, para hacer los papeles del papá, es por eso que ahora Guillermo lo ayuda a él. El gordo la quería tener en Recoleta para irla a ver. No siendo para más, se dio por finalizado e acto, firmando el compareciente, previa íntegra lectura y ratifiación de la presente para constancia, después del Suscripto y por ante la Actuaria que da fe.-



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