Web Toolbar by Wibiya Caso García Belsunce

miércoles, 18 de abril de 2007

Le ofrecieron dinero para incriminar a Irene Hurtig


Carlos Carrascosa, que es juzgado por el homicidio de su esposa, María Marta García Belsunce, lloró hoy por primera vez en el juicio oral que se le sigue, luego de que un testigo elogiara a la socióloga por la ayuda que prestaba a un comedor de niños pobres de la localidad bonaerense de Pilar.
A dos meses de iniciado el proceso, que ya insumió 25 audiencias, el viudo dejó de lado su habitual parquedad, comenzó a lagrimear en público, se sacó los anteojos y con un pañuelo que le pidió a uno de sus abogados se secó los ojos, tras lo cual tomó un vaso de agua.
Todo sucedió durante la declaración ante el Tribunal Oral Criminal 6 de San Isidro de Roberto Effling (foto), que durante siete años atendió el comedor comunitario "Niños Alegres" de Pilar y conoció a la víctima porque ella llevaba una o dos veces por semana mercaderías, ropa y medicamentos para 170 niños.
Cuando le preguntaron cómo se enteró de la muerte de la socióloga, el testigo, apodado "Tito", recordó que le avisó otra mujer que colaboraba en el comedor y ahí comenzó a sollozar y dijo: "Para mí, primero estaba mi madre, después mi mujer y después María Marta".

Lágrimas. En ese momento, Carrascosa miró a hombre y comenzó a lagrimear, al igual que otros familiares y amigos de la víctima que se encontraban en la sala, mientras que el fiscal Diego Molina Pico, que bautizó al viudo "amianto" porque "no se calienta con nada", se quedó atónito.
Sobre María Marta, el testigo recordó que se preocupaba de que los niños tuvieran para comer, relató que en una oportunidad dos chicos del comedor fueron baleados y ella se encargó de comprarles medicamentos y que tras su muerte le pusieron "Club Deportivo y Cultural María Marta" a un espacio del barrio.

Ropa. Una vez que "Tito" se recompuso, fue consultado sobre el punto principal por el que había sido citado a declarar: si él recibió en su comedor ropa que había pertenecido a María Marta y que sus familiares le habían donado.
Es que una camisa que ayer dos mucamas reconocieron que estaba manchada de sangre dentro de un mueble del baño de la casa de Carrascosa, fue lavada y luego enviada al comedor, porque la familia -según la fiscalía- quería deshacerse de esas prendas, que podían tenían rastros del asesinato.
El testigo relató que alguien que no recordaba lo llamó por teléfono para avisarle que la familia de María Marta le iba a enviar ropa y que una vez que fue recibida, un grupo de chicas que trabajan con él se encargó de repartirla entre gente careciente.
"Al tiempo, me llamó Irene Hurtig y me dijo que el fiscal Molina Pico le estaba pidiendo una camisa con forma de corazón porque parece que María Marta la usó el día que la mataron. Empecé a averiguar quién la podía tener y una señora me la trajo", contó Effling.
Agregó que cuando le avisó a Irene que había hallado la prenda, ésta le envió un remís para recogerla y luego él reconoció la camisa en la fiscalía cuando fue a declarar por primera vez en la causa.
Por la donación de las prendas, también declaró Enrique Tacchetti, un remisero de confianza de Guillermo Bártoli, esposo de Irene, quien dijo que en varias ocasiones llevó "cajas y bolsas" al comedor, pero no pudo precisar si llevó ropa, por lo que su testimonio duró menos de cinco minutos.
Otro tramo de los interrogatorios giró sobre la figura de Irene, luego de que Effling contara que en una oportunidad, después de declarar en la fiscalía, tres hombres que se le acercaron en un auto y le ofrecieron dinero si implicaba a la hermanastra de María Marta en la causa.
"Yo les respondí que no me involucraba en esas cosas y nunca más los vi", aseguró "Tito", quien minutos antes había señalado que siempre andaban por su casa "autos del programa de Mauro Viale".
Por ese episodio, a pedido de Irene Effling y la hermanastra fueron a una escribanía donde se labró un acta de lo que había sucedido.
Irene no está imputada en la causa, pero durante el juicio oral el fiscal la ubicó en la escena del crimen en base a la declaración de un vigilador y sostuvo que la mujer "estaba en el lugar de los hechos a la hora de los hechos".
Hoy, Effling se encargó de subrayar que Irene continuó con la tarea de su hermanastra en el comedor y que en una ocasión le prestó unos mil dólares que él necesitaba para viajar porque había muerto su suegro.

Fallas en la seguridad. El supervisor de los vigiladores del country en el momento del asesinato reconoció ciertas falencias en la seguridad del lugar e incluso que había robos.
Se trata de Alberto Mercado, quien en aquel momento trabajaba en la empresa Cazadores como supervisor de varios countries, entre ellos, el Carmel. Si bien fue un testigo citado por el fiscal Diego Molina Pico, pudo ser bien aprovechado por la defensa de Carrascosa y la querella de la madre de la víctima que apuntan a la misma hipótesis, que a María Marta la mataron en un robo cometido por vigiladores y el vecino Nicolás Pachelo.
Ante preguntas de Molina Pico, Mercado reconoció que a Pachelo se le había asignado una vigilancia especial por la sospecha de que robaba, pero que en relación al día del crimen de María Marta, sus vigiladores no notificaron ningún movimiento sospechoso.
Sin embargo, ante preguntas de la abogada Zulema Rivera, de la querella, Mercado recordó, al leérsele la declaración de instrucción, que era posible que aquel día el puesto de vigilancia del custodio Villalba, no estuviera cubierto.
Si bien el supervisor no lo recordó hoy, Villalba se encargaba de vigilar internamente a Pachelo.
Incluso, Mercado aseguró que "a veces se dibujaban los libros", en referencia a los registros de los horarios y puestos de trabajo de los custodios.
También recordó que una de las cámaras estaba averiada, que los autos de los propietarios del country no eran requisados, que a veces se quedaban sin formularios para registrar las visitas y que había robos en jardines e incluso uno particular en una casa.


Declaran las empleadas domésticas


Dos empleadas domésticas relataron a los magistrados que llevan adelante el juicio oral contra Carlos Carrascosa, acusado de ser el presunto coautor del asesinato de su esposa, María Marta García Belsunce, cómo limpiaron las manchas de sangre en la escena del crimen, ocurrido el 27 de octubre de 2002 en una casa del country Carmel, de Pilar.
Una de ellas manifestó que utilizó lavandina, detergente, un cepillo y un champú para automóviles para limpiar el baño y el dormitorio, y admitió que se deshizo de un pantalón con sangre que pertenecía a Carrascosa.
De esta forma, los investigadores nunca pudieron levantar los restos de tejidos hemáticos y otras pruebas que hubieran posibilitado el esclarecimiento del homicidio. Dos meses después del asesinato, los peritos encontraron restos de sangre correspondientes a dos hombres y dos mujeres aunque nunca se pudo determinar a quién pertenece esa sangre.
Si bien durante la etapa de instrucción, Mirtha Molina y Emma Benítez había declarado que limpiaron las manchas de sangre y arrojaron las sábanas por orden de un familiar de la víctima, ayer se encargaron de despegar a los parientes de María Marta y dejaron mal parado al fiscal Diego Molina Pico.

ORDEN DE DETENCIÓN
A tal punto llegó la irritación del fiscal, molesto porque Molina no repetía lo que le había dicho durante la investigación, que pidió a los jueces que la detuvieran por supuesto falso testimonio. Además, sin tener ningún tipo de pruebas Molina Pico acusó a la defensa de Carrascosa de que habría instruido a las testigos para que supuestamente declararan a favor del imputado.
Las ocho diferencias entre ambas declaraciones obligaron a que el subteniente Gustavo Suárez, a cargo de la seguridad en la sala de audiencias, tuviera que escoltar a la testigo fuera del recinto.
"A los testigos no hay que prepararlos de esta manera", expresó el fiscal. Entonces, el abogado de Carrascosa, Alberto Cafetzoglus, indignado por la acusación de Molina Pico, le preguntó a la testigo si lo había visto en alguna oportunidad antes de la audiencia.
La mujer negó haberse encontrado con el letrado y reconoció al fiscal como una de las personas que, el día del velatorio estuvo en la cocina de la casa de la víctima, con un hombre vestido de traje a quien se le podía ver el arma que llevaba.
Luego de deliberar durante 45 minutos, los jueces María Angélica Etcheverry, Luis María Rizzi y Hernán San Martín rechazaron la solicitud del fiscal, tal como ocurrió con otros testigos que, en sus declaraciones llegaron a repetir la muletilla "no me acuerdo" en 25 oportunidades.
"¿Por qué se puso a limpiar?", preguntó Molina Pico, y la testigo Molina contestó: "Porque es mi trabajo", pero luego recordó que fue Guillermo Bártoli quien le habría dicho que limpiara, aunque la mujer sostuvo que la orden que le dieron no fue la de limpiar sino que "ordenara y ventilara".
Mientras que Benítez (foto) reconoció que fue Bártoli quien antes de irse al cementerio le dijo: "¿Usted se va a quedar a limpiar? Tire un pantalón de Carlos que está en el cuarto de vestir".
Según Benítez, ese pantalón "tenía sangre aguada en la parte de adelante" y lo colocó en una bolsa junto con sábanas y ocho toallas manchadas con sangre
Al cierre de esta edición, el fiscal ante la Cámara de Casación, Juan Martín Romero Victorica, adelantó que no se presentará a declarar, que hará uso de su derecho como magistrado y que entregará un escrito en el que solicitará que la defensa y el fiscal le envíen las preguntas por escrito.

domingo, 15 de abril de 2007

Juan Hurtig cuestiona al fiscal

"El fiscal Diego Molina Pico me acusó a mí y al resto de la familia de María Marta porque necesitaba cubrir su mal desempeño el día que fue al velorio. Molina Pico debería declarar como testigo a favor nuestro en el juicio oral que se está haciendo en San Isidro, porque nosotros no encubrimos, sino que descubrimos. Yo encontré la bala después de estar nueve horas revisando la cámara séptica de la casa de mi hermana, no él, que me quiso dejar afuera del acta."

Así, John Hurtig, medio hermano de María Marta García Belsunce, la vicepresidenta de Missing Children Argentina asesinada el 27 de octubre de 2002 en el country Carmel, de Pilar, y quien fue acusado por supuesto encubrimiento, cuestionó con dureza al fiscal Molina Pico.

Además, el familiar de María Marta que encontró en la escena del crimen una de las seis balas calibre 32 que le dispararon a su hermana y que la arrojó por el inodoro al confundirla con un "pituto" atacó todos los indicios que surgieron en las últimas jornadas del juicio oral que vincularon a los familiares con el presunto encubrimiento.


-Inés Ongay, una amiga de su hermana dijo que su cuñado, Carlos Carrascosa, habría pagado para que no se hiciera la autopsia.

-Mintió. Si fuera que las cosas pasaron como dijo ella, Molina Pico debería estar procesado por encubrimiento, porque era la única persona que estuvo en el velatorio de mi hermana con la obligación y autoridad para pedir la autopsia. Pero Molina Pico no hizo nada porque vio el dolor que había en mi casa. Al día siguiente de la muerte de María Marta estuvo en la habitación, entró en el baño, pasó encima de una mancha de sangre que había en el piso y, ¿sabe lo que dijo?: "¡Qué baño peligroso!" Vio el cuerpo de mi hermana en la cama y no advirtió que estuviera maquillada. Pero hubo algo más importante: estuvo a medio metro del cuerpo y tampoco vio los balazos porque estaban debajo del pelo. Yo declaré el 12 de noviembre de 2002 sobre el hallazgo del "pituto" y él ordenó revisar el pozo ciego de la casa de mi hermana tres días después de lo que dije.


-Pero Ongay no fue la única testigo en el juicio oral que acusó a Carrascosa. También declararon la gente del club house, los médicos Santiago Biasi y Manuel Nölting. ¿Todos mintieron?

-Sí, todos mintieron, porque si dijeran la verdad tendrían que ir presos y ahora no saben cómo salir de este lío. Biasi, porque no llamó a la policía en ese momento. En el caso de Nölting, a él se le dijo lo mismo que a mí cuando llegué a la casa de María Marta: que no tocara el cuerpo hasta que no viniera el médico de la funeraria. La diferencia entre Nölting y yo fue que él se ofendió y yo, no. Creo que por encima de su ego estaban los 30 años de amistad que tenía con mi hermano Horacio. Ni siquiera lo esperó para contarle que no lo habían dejado entrar. Alba Benítez y Gerardo Oberndorfer, del bar del club house, también mintieron. Por ejemplo, Benítez no estaba en el bar en el momento en que terminaba el partido entre Boca y River. Uno de los custodios dijo que llegó después de las 20, así que nunca pudo haber visto a Carlos si no estaba en el country.


-Pero, además de los testigos, en la causa existe una resolución sobre la supuesta falsificación del certificado de defunción.

-Todos los medios se cansaron de repetir que la familia había falsificado el certificado de defunción. Es mentira porque la firma de mi cuñado era falsa y así lo determinó el juez Julio Lucini. Por este hecho fue condenado el médico Juan Carlos March y se comprobó que falsificaron la firma de [Guillermo] Bártoli. Con respecto a los balazos tapados, se cansaron de decir que se usó pegamento, cuando, en realidad, el perito dijo que no podía determinar si había pegamento. Hubo muchas mentiras.


Fuente

viernes, 13 de abril de 2007

Habla Juan Hurtig


Juan "John" Hurtig, el hermano de María Marta García Belsunce, aseguró esta noche que vivirá para encontrar el asesino y para encarcelar al fiscal Diego Molina Pico.
"Yo tengo toda mi vida para encontrar a quien mató a mi hermana y ponerlo en la cárcel (al asesino), y además para ponerlo en la cárcel a Molina Pico", dijo el hombre esta noche durante una entrevista televisiva con el noticiero "Telenoche".
"Voy a vivir para eso, para poner en la cárcel a Molina Pico y que no le pueda pasar a nadie más lo que me pasó, porque la injusticia acá la estamos viviendo nosotros", añadió.
Hurtig critió duramanente la investigación llevada adelante por Molina Pico por la que quedó procesado por el delito de "encubrimiento" y aseguró que él no encubrió al asesino de su hermana, sino que fue quien descubrió que había sido asesinada.
"Yo descubrí, no encubrí", afirmó en tono eufórico al hacer referencia a que él no sólo fue quien tiró a un inodoro uno de los proyectiles que le dispararon a la víctima al confundirlo con un "pituto" de estantes, sino que si él no le hubiese contado esto al fiscal, nunca se hubiese sabido.
"Es una locura que yo esté acusado de encubrimiento, porque si yo no dudo de la muerte de mi hermana, hoy mi hermana está enterrada", expresó.
Hurtig explicó que en un principio dudó sobre como murió su hermana porque no podía creer que se hubiera patinado, ya que tenía las zapatillas puestas.
No obstante aclaró que cuando se lo dijo a su esposa, ésta -que psicologa- le dijo que era probable que estaba haciendo "una negación" de la muerte de su hermana.
Aclaró que como siguió dudando, recordó el episodio de cuando entró el "pituto", por lo tanto se lo comunicó al fiscal Molina Pico y se lo dibujó tres días antes de que se realizara la autopsia y se descubriera que la vícitima había recibido cionco balazos en la cabeza.
Luego relató cómo buscó durante nueve horas junto a los bomberos en el pozo ciego de la casa de Carrascosa hasta que encontró "entre la caca" el proyectil que había arrojado al inodoro.
El hombre aseguró que "en absoluto" duda de que algún familiar haya asesinado a su hermana, porque afirmó que en su familia confía "a muerte".

Fuente

jueves, 5 de abril de 2007

ADN negativo para toda la familia

Los patrones genéticos de Horacio García Belsunce (h), John e Irene Hurtig y Guillermo Bártoli no coinciden con los rastros de sangre encontrados en la escena del crimen de María Marta García Belsunce, según los resultados del estudio de ADN al que se sometieron el mes pasado , informaron hoy fuentes judiciales.
De esta manera, los familiares de la víctima quedaron descartados como las personas a las que, según la hipótesis del fiscal Diego Molina Pico, María Marta llegó a lastimar con un atizador antes de ser asesinada a balazos el 27 de octubre de 2002.
Con estos resultados, ya son 13 los sospechosos cuyos perfiles genéticos no coinciden con los de los presuntos atacantes, entre ellos, el viudo Carlos Carrascosa, quien está siendo juzgado por el homicidio o el encubrimiento.
Horacio, hermano de María Marta, los medio hermanos John e Irene Hurtig y el cuñado Bártoli, fueron los últimos sospechosos que aceptaron extraerse sangre el 19 de marzo pasado para el ADN ante un pedido de John Broyad, Diego Grau y Jorge Ariel Apolo, los tres nuevos fiscales que fueron designados para el juicio.
Los cuatro se presentaron en la Asesoría Pericial de La Plata, que en las últimas horas informó en forma preliminar que los cuatro patrones genéticos de los familiares dieron negativo.
Es que en un trozo de alfombra y en una pared de la casa del country Carmel donde María Marta fue asesinada, los peritos detectaron sangre de una mujer que no era la víctima y de dos hombres.
El fiscal Molina Pico planteó en su elevación a juicio que la víctima llegó a defenderse con un atizador y lastimó a tres de sus atacantes.
Los familiares de María Marta se habían negado sistemáticamente a la extracción de sangre durante la instrucción por falta de garantías, pero cuando fueron designados Broyad, Grau y Apolo terminaron aceptando el estudio.
La única persona convocada por los fiscales que aún no se presentó a sacarse sangre es Inés Dávalos, la esposa del principal sospechoso para la familia, el vecino Nicolás Pachelo.


La familia nunca se negó a la extracción de sangre para el estudio de ADN, lo que sucedió fue que exigían que se realizaran los perfiles genéticos para que esos resultados no pudieran ser manipulados. El fiscal Molina Pico se negaba a esto... y dijo a la prensa que la causa estaba trabada porque la familia no quería realizarse el estudio, cuando en realidad fue él mismo quien la trabó. Jamás explicó por qué se demoró la extracción de sangre, lo que sí dijo es que esa era una "pericia de descarte" (ver transcripción de la conferencia de prensa), lo que significa que si daba negativo, los acusados serían descartados automáticamente... cosa que no sucedió con ellos, pero sí con Nicolás Pachelo.
Antes de que la familia se hiciera los análisis de ADN todos insistían y pedían que se las hicieran. Estaban pendientes de eso, repitiendo una y otra vez que la prueba era crucial para saber la identidad de los asesinos. Pero una vez que se las realizaron y dieron negativas nadie dijo más nada. En lugar de exigir otra investigación y más cotejos de sangre, todo quedó en la nada... Acaso el ADN era importante si llegaba a dar positivo para la familia y ahora no lo es? Recordemos que los dueños de esos ADN están libres, y si nadie investiga, nunca sabremos a quién pertenecen y, por lo tanto, quién mató a María Marta. Lean las notas sobre los reclamos por el ADN, cuando eran importantes para culpar a la familia...
Hasta el mismo Procurador General, Matías De la Cruz, enfatizó en su momento la importancia de la prueba del ADN (ver); y dijo que podría demostrar tanto culpabilidad como inocencia. Además agregó que si el patrón genético de Carrascosa daba resultado negativo sería muy difícil incriminarlo como autor del homicidio... Sin embargo, a todos les dio negativo, incluso a Carrascosa que hoy está cumpliendo una pena de prisión perpetua sin una sola prueba, incluso la del ADN.