Web Toolbar by Wibiya Caso García Belsunce

martes, 10 de noviembre de 2020

"Carmel" en Netflix, aciertos y ausencias

Raúl Kollmann siguió como periodista el día a día de la investigación del asesinato de María Marta García Belsunce. Conoció de primera mano los testimonios de todos los involucrados y tuvo acceso a aspectos desconocidos del expediente. Con todo ello en su haber evalúa la serie.

Por Raúl Kollmann

No era para nada fácil reconstruir la historia del asesinato de María Marta García Belsunce con 18 años de atraso. El gran mérito de Carmel: ¿quién mató a María Marta? es que las imágenes son magníficas y las recreaciones de primer nivel. Se ven los escenarios y los protagonistas como nunca se vieron antes.

El problema es que en aras de mantener el suspenso del título, entre varios vacíos, se le dio poca entidad al fallo de la Cámara de Casación que absolvió a Carrascosa y destrozó a Diego Molina Pico. El fiscal aparece como un pollito mojado mintiendo en reiteradas oportunidades.

¿Qué dice el fallo de Casación?

* No hay un solo testigo que mencionara conflictos o siquiera discusiones entre MM y Carrascosa.

* Nunca nadie vio a Carrascosa con un arma.

* El forense dictaminó que a MM la mataron antes de las 18.30. A esa hora Carrascosa no estaba en la casa.

* El ADN dio negativo.

* No hay prueba alguna del uso de La Gotita.

* Si la familia quería tapar, bastaba con cremar el cuerpo. No tenía ningún impedimento para hacerlo y no lo hicieron.

* A la casa de María Marta y Carrascosa fueron dos ambulancias, un estudiante de medicina, concurrió el fiscal y el jefe de investigaciones. No es un cuadro que se compadezca con tapar algo.

* Si la familia no revelaba que tiró el pituto, ni el fiscal ni nadie se hubiera enterado.

* No hay prueba alguna de la hipótesis del Cartel de Juárez, al punto que el propio fiscal desistió de esa hipótesis.

No lo digo yo, lo dice el fallo, confirmado por la Corte Suprema bonaerense.


Una pregunta clave

Hay una pregunta clave que no figura en el documental: ¿cómo? ¿no vieron cinco tiros? Y la respuesta es No. Se formó una especie de engrudo entre el pelo, la sangre y la masa encefálica que impidió ver los orificios. Pero, además, yo vi el video de la autopsia. Ni los forenses --Carlos Flores y Héctor Moreira-- se dieron cuenta de que hubo disparos hasta que abrieron el cráneo y cayeron los proyectiles. En la autopsia se los escucha decir: “Acá pegó en tal canilla, acá pegó la otra canilla”. Y eso que a esa altura hasta habían corrido el pelo: los disparos no se veían.
El fiscal ni se dignó a analizar otras pistas. Nicolás Pachelo, el vecino que ya había secuestrado al perro Tom y para pedir 5.000 dólares de rescate, tenía antecedentes de robo en casas, en especial en las viviendas de sus mejores amigos. De hecho, estuvo tres años preso por esos robos y ahora está preso otra vez por robo en casas de countries. En uno de esos robos, en casa de un amigo y donde sólo estaba la madre ese día, entró armado. Le robó incluso a sus parejas. La pericia psiquiátrica indicó que era un adicto al juego. En el juicio que se va a iniciar pronto, está acusado Pachelo y dos vigiladores, pero será difícil condenarlos 18 años después.
Molina Pico dice, cándidamente, que Pachelo estaba en Capital. Sabe que es falso. Lo vieron tres jóvenes trotando cerca de la casa de Carrascosa y MM, pero además su celular se activó en Pilar, no en CABA y las cámaras lo registraron saliendo del country después del homicidio, a las 19.07.
Para colmo, a la mañana siguiente fue a la estación de servicio en la que desayunaba todos los días y le preguntó al mozo: “¿qué se sabe de la mujer que mataron en el Carmel?” A esa hora nadie sabía que fue un homicidio. El documental no hurgó demasiado en todo esto: sólo la mentira de Molina Pico diciendo que Pachelo no estaba en el country y el testimonio de uno de los jóvenes que lo vio cerca de la casa de María Marta.

La guerra en el Poder Judicial

Hay varias cuestiones de fondo que no se tratan en el documental y que se podrían agrupar en lo siguiente: fue clave la guerra de poder desatada dentro del Poder Judicial y que hizo que lo importante fuera la guerra y no la verdad.

* Molina Pico necesitaba tapar su error de no mandar a hacer la autopsia. Para eso, acusó a la familia de engañarlo. Cualquier otra pista que no involucrara a los García Belsunce exhibía su error original y lo ponía al borde del final a su carrera.

* En San Isidro había una guerra entre el jefe de los fiscales, Julio Novo, y todos los demás fiscales. Novo está hoy imputado de proteger narcos. Ninguno de los demás fiscales estaba de acuerdo con Molina Pico, pero tampoco querían ponerse del lado de Novo. Eso permitió que Molina Pico siguiera adelante sin obstáculos y el conflicto brutal fluyó hacia los jueces, que tampoco querían darle la razón al odiado Novo. E incluso fue clave en el primer fallo de Casación que, de forma inédita, condenó a Carrascosa a prisión perpetua. La verdad dejó de importar, fue decisiva la interna.

* Para la Procuración --la jefatura bonaerense de los fiscales--, el caso era emblemático. Puso todo el aparato al servicio de Molina Pico porque el fracaso del fiscal era el fracaso de la idea de que los fiscales --y no la policía-- debían investigar los delitos. La Procuración, por ejemplo, armó la mentira de La Gotita y la del Cartel de Juárez.


La presión mediática

Finalmente, la presión mediática fue insoportable, incluso para una parte de los testigos: decir la verdad era quedar mal con los medios, con la opinión pública. “Ayudó” cierta torpeza, soberbia y pedantería de la familia García Belsunce que se cerró en sí mismo ante la hostilidad.
Pese a todo esto, el caso no era complicado. Nunca debió convertirse en un gran misterio. Había una enorme cantidad de pruebas de que María Marta volvió a su casa de forma inesperada. Como llegó en bicicleta y llovía, no se la escuchó. Al subir se encontró a los ladrones, un vecino seguramente acompañado por vigiladores que buscaban llevarse lo que era un rumor extendido: que por el corralito, MM y Carrascosa tenían un millón de dólares en la vivienda.
Ella conocía a los ladrones. Ya los había denunciado en el country y la odiaban. Tras una breve pelea, le descargaron todo el cargador: los seis tiros que tiene la pistola calibre 32.



miércoles, 30 de septiembre de 2020

Llega a Netflix una serie sobre el caso García Belsunce

En cuatro episodios de 47 minutos, "Carmel…" invitará a reflexionar sobre la pregunta que resonó en la prensa como pocos casos policiales de la historia argentina: ¿Quién mató a María Marta García Belsunce.

Por Nicolás Biederman



"Carmel: ¿Quién mató a María Marta?", serie documental sobre el emblemático Caso García Belsunce que cautiva a la opinión pública desde hace 18 años, estrenará en Netflix el próximo 5 de noviembre con material inédito, el testimonio de sus protagonistas, y "con muchas preguntas y algunas respuestas", según adelantaron a Télam sus creadores.
"Todas las partes han hablado o han tenido la oportunidad de participar, hemos contactado al 95 por ciento de los involucrados directos en el caso", explica Vanessa Ragone, prolífica productora cinematográfica, ganadora del Oscar por "El secreto de sus ojos" y 'showrunner' de la serie, que contó con el documentalista Alejandro Hartmann como director.
En cuatro episodios de 47 minutos, "Carmel…" invitará a reflexionar sobre la pregunta que resonó en la prensa como pocos casos policiales de la historia argentina: ¿Quién mató a María Marta García Belsunce en su casa del barrio cerrado de Pilar el 27 de octubre de 2002?


Producida por Haddock Films, "Carmel…" mostrará material probatorio nunca difundido y el testimonio de figuras clave del caso


Socióloga y vicepresidenta de la fundación Missing Children Argentina, García Belsunce apareció muerta en su bañera en lo que se creyó había sido un accidente doméstico; sin embargo, más de un mes más tarde se comprobó que había sido asesinada de cinco balazos en el cráneo.



Una víctima de alta sociedad, giros dramáticos, errores en la investigación y varios integrantes de la familia pronto sospechados de matarla o encubrir el crimen, son algunos de los elementos de una trama más atrapante que la de cualquier thriller hollywoodense.
"Siempre nos fascinó mucho el caso y le dábamos vueltas si era para una ficción o si era para un documental", recuerda Hartmann sobre el estado germinal del proyecto, cuando apenas era una idea en su cabeza y en la de la guionista Sofía Mora.
Con el auge en los últimos años de las docuseries del estilo "true crime story" -"Tiger King", "Wild Wild Country" o "Making a Murderer", por citar algunas de los mejores disponibles en Netflix-, la duda se despejó.
"En más de una oportunidad pensé en hacer una ficción, pero lo descartaba porque me parecía que no era el lugar adecuado. Había algo en la naturaleza y la complejidad de los personajes que me daba la impresión de que no iba a funcionar", apoya Ragone.
Producida por Haddock Films, "Carmel…" mostrará material probatorio nunca difundido y el testimonio de figuras clave del caso, entre los que se cuenta el viudo de María Marta, además de condenado y luego absuelto por el crimen, Carlos Carrascosa; el fiscal Diego Molina Pico y familiares como Irene Hurtig, John Hurtig y Horacio García Belsunce, entre otros.

Télam: ¿Qué es lo que hace a este caso aún tan fascinante 18 años después?

Alejandro Hartmann: Cuando sucedió, a fines de 2002, la televisión y los medios se llenaban de noticias políticas, económicas y había una desazón muy grande post 2001. Era un momento muy complicado, y el caso entró en el imaginario como en un "timing" perfecto, con algunos componentes muy interesantes para la gente que tenían que ver con develar un estilo de vida; tenía algo de telenovela de ricos y famosos, algunos de los implicados eran más o menos conocidos de la tele o de los diarios.

T: El caso siempre despertó creyentes de la inocencia y creyentes de la culpabilidad de Carrascosa y la familia, pero hoy sigue sin haber una respuesta definitiva. ¿Qué postura toma la serie?

Vanessa Ragone: La Justicia no lo ha podido determinar y nosotros no nos hemos puesto a investigar en su lugar. Ni más ni menos hemos acercado a todas las voces vinculadas al caso a que dieran su punto de vista. Por supuesto que el espectador podrá dar sus propias conclusiones; la nuestra es que no sabemos quién mató a María Marta.

AH: Los elementos están y cada uno lo verá desde su propio punto de vista, desde sus propios preconceptos. Pero sí nos parecía muy importante dar la posibilidad de que quienes estuvieron involucrados hablaran. En muchos casos lo hicieron para reforzar su postura, otros lo vieron más que nada como un espacio sanador.

T: ¿Algún día se sabrá la verdad?

VR: Es una pregunta que nos hacemos en el documental. Depende de quién responde, hay quien dice que la verdad ya se sabe y hay quienes dicen que hay que seguir investigando. De hecho hay un proceso que todavía no se define, contra Nicolás Pachelo y dos de los guardias por nuevas pruebas que podrían implicarlos. Es difícil después de 18 años y de todo lo que ha pasado que se sepa la verdad.

AH: Todo lo que pasó fue extremadamente confuso, desde el minuto cero. En un crimen el tiempo es determinante para investigar; más pasa el tiempo, más se aleja la verdad.

T: ¿Cómo se beneficia esta historia de la avidez que hay por las docuseries?

VR: Sobre todo en la posibilidad de acceder a ciertos recursos económicos, que te permiten otra narrativa. Calidad en términos de tiempo de trabajo, una estructura que te permite desarrollar la producción desde otro lugar, con un equipo más grande. Accediendo a material de archivo que no es barato, que hay que comprarlo y gestionarlo. Eso ayuda a la calidad visual, conceptual, tiempo de pensar, de montar, de buscar material de archivo, de componer la música.

T: Netflix tiene presencia en más de 190 países. ¿Qué imaginan que le puede pasar al público de otras partes del mundo con esta historia?

AH: Uno no piensa en el público local, uno piensa en personas en general. Y en ese sentido la serie trata de ser lo más comprensible y clara, tener suspenso, con personajes atractivos, con muchos giros. Y un final inquietante. Tiene que ser atractiva para cualquier persona en cualquier parte del mundo.

VR: Tiene condimentos argentinos, pero quienes no lo sean no van a tener dificultad en comprenderlos. Si el formato te gusta, si te gustan este tipo de producciones y el suspenso, esta serie tiene todos los elementos y en un nivel de calidad alto. Hemos trabajado no solo en que sea didáctica, sino en que sea entretenida.