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miércoles, 13 de noviembre de 2002

Declaración testimonial de Guillermo Bártoli

DECLARACIÓN TESTIMONIAL

/// la Ciudad de Pilar, a los 16 días del mes de noviembre del año dos mil dos, comparece ante el suscripto y Secretaria de Actuaciones, una persona previamente citada, a quien se le hace saber que se le recibirá declaración testimonial, como así de las penas con que se castiga el delito de falso testimonio (art. 275 del Código Penal) y el art. 235 del C.P.P. y que depone bajo juramento o promesa de decir la verdad de todo cuanto supiere o le fuere preguntado, haciéndolo de acuerdo con las creencias o convicciones cívicas del compareciente y en este acto, bajo la fórmula "lo juro". Preguntando que es, dijo y llamarse Guillermo Bártoli, DNI 16.119.303 el que exhibe y retiene, argentino de 40 años de edad, nacido el 15 de abril de 1962 en la ciudad de Capital Federal, empleado bancario, casado, domiciliado en la calle Monseñor D'Andrea S/N, Club Carmel, Pilar. Preguntada para que diga si es cónyuge, ascendiente, o pariente colateral hasta el tercer grado, o tutor, curador o pupilo de la/las persona/as imputada/s o, en su caso, pariente en grado igual o más próximo de la vícitima CONTESTÓ: Es cuñado de la víctima. Invitada a que fue a manifestar cuanto conozca sobre el hecho de que se trata. DIJO:  Yo estaba en mi casa y María Marta estaba jugando al tenis y Carlos vino a ver el partido de boca y river, había otra gente en la casa. Durante el segundo tiempo, cuando se largó a llover llegó María Marta a mi casa que venía de jugar al tenis. Tomamos el té y cuando termina el partido de fútbol María Marta dice me voy a casa a bañarme porque viene la masajista, eso habrá sido ponele a eso de las siete menos cinco se fue de casa. Ella se fue cuando terminó el partido. Se fue en bicicleta. María Marta estaba vestida de jogging azul, una remera medio blanca de tenis, zapatillas de tenis y le sacó a Carlos de la camioneta una campera de esas azules, esas finitas de lluvia. Vi cuando se iba porque yo salí con ella porque llevé a otro chico que estaba viendo el partido y como lloviznaba le ofrecí llevarla, me dijo que  no porque tenía la bicicleta, y después de dejar al chico y yo volvía a mi casa me la crucé en el camino, ella iba en su bicicleta hacia su casa. Llegué a casa, estaba Carlos que se quedó en casa, nos quedamos junto con Carlos viendo el partido de independiente y alguien, no me acuerdo. Carlos se fue después del primer gol de independiente de mi casa, creo que hacia su casa. Despés de que se fue, a los diez minutos suena el teléfono y escucho que Irene atiende y salgo a los pedos para la casa, que tardé treinta segundos o un minuto en llegar a la casa de ellos. Dejé el auto en el playón de la entrada, voy a entrar a la casa y veo el bolso de la masajista, la conozco porque también me hace masajes a mí, el bolso estaba al lado de la puerta de entrada, no recuerdo si estaba abierta o cerrada, me parece que abierta, entro y me lo encuentro a Carlos que con cara desencajada me dice que María Marta tuvo un accidente y Beatriz la está ayudando y le pregunté dónde está y me fui para arriba. Llego a la parte de arriba y veo a María Marta en el piso, con medio cuerpo fuera del baño y medio cuerpo dentro del baño, la veo a Beatriz (Michelini) haciéndole respiración boca a boca y me pongo junto a ella a hacerle masajes cardíacos y respiración durante unos 15 minutos, no sé cuánto tiempo, para mí una eternidad. Otro detalle, ella estaba llena de agua en el estómago, tenía la panza hinchada y cuando le hacía masaje cardíaco roncaba como cuando soplás un caño que tiene agua y en varias de las apretadas fuertes que hacía tenía un hilito de agua en la comisura de la boca. Atrás mío, al minuto llega Irene, mi mujer, Carlos creo que ya había pedido la ambulancia, Irene entra al cuarto donde estábamos con Beatriz reavivando a María Marta y yo le digo andá a atenderlo a Carlos y buscá a alguien. Irene lo busca a Diego Piazza que es estudiante de medicina, a los quince minutos viene Dieguito Piazza. En el momento en que lo veo a Diego me levanto como para que él la ayude a Beatriz porque yo estaba cansado y como él es estudiante de medicina sabe más que yo, le digo fijate si tiene pulso porque yo no le encontraba el pulso. Ahí me retiro hacia la ventana que está en el living intimo que está al lado de la escalera porque me sentía muy mal y a partir de ahí la secuencia es que llega la primera ambulancia, no sé en cuánto ni cómo. Esa primera ambulancia legan los dos, yo me alejé de la escena porque yo ya estaba realmente convencido de que estaba muerta porque cuando llegaron y le empezaron a hacer masajes cardíacos y con el respirador artificial y ya habían pasado como 20 minutos, ahí me dio la sensación de que realmente estaba muerta y me alejé de la escena. Cuando llegó la segunda ambulancia fui abajo y salí a tomar aire y vi cómo  estacionaba. Había mucha humedad, me faltaba aire. Después entré, no sé en cuánto tiempo, estaban los cuatro médicos o paramédicos. Hay un momento que no se bien si es antes o después cuando estaban los cuatro médicos que me piden los trapos para limpiar el baño que estaba lleno de agua y de sangre obviamente. Eso me hace pensar de que no había nada extraño justamente. El que estaba agachado de verde, el de la primera ambulancia fue el que me pidió los trapos para limpiar. Y me dijo: quédese tranquilo que vamos a limpiar así ordenamos un poco esto porque la verdad que era una cosa desagradable. Bajo a buscar los trapos, cuando subo se los doy a uno de los dos paremédicos de verde, no sé cuál de los dos, y el otro balde y el trapo se lo entrego a Beatriz, la masajista que fueron los que limpiaron. Yo no tengo en mente a ninguna mucama vestida de rosa en la casa, creo que no, no la vi. Cuando yo comencé a hacerle masaje a María Marta el cuerpo estaba para mí frío y ya sin vida. María marta tenía en la comisura de la boca como un poquito de espumita, por eso yo pensé que se había golpeado y se había ahogado. Estaba con la misma ropa con que estaba vestida en casa. Tenía el reloj, una pulsera de ella, una cadenita con una medallita, tenía los aros de perlas, tenía el movicom puesto en la cintura, no había ningún signo en la casa ni en el dormitorio de violencia o cosas desarregladas, o muebles caídos. Cuando yo entré Carlos estaba abajo y me dijo que lo iba a guardar al perro en su lugar, el perro estaba en ese momento saltándole a Carlos, haciéndole fiestas, el perro no estaba raro, tiene seis o siete meses. Se que tiempo atrás María Marta perdió el perro y que por comentarios de Carlos y de María Marta sé que los llamaban por teléfono pidiéndoles guita por el animal, pero no les dieron plata. Luego de un tiempo, un día en que me encontraba en la casa de María Marta vino la señora de Fister, creo que se llama Teresa , y le dijo a María Marta que su mucama le había dicho que la mucama de Pachelo le había comentado que el día en que María Marta había llamado por teléfono a la casa de Pachelo preguntando si habían visto a su perro y le dijeron que no, el perro estaba escondido en el toilette de esa casa. A eso yo nunca lo asocié con nada. María Marta nunca tuvo ningún encontronazo con el Sr. Pachelo que yo sepa. No tenían peleas con la gente. No eran efusivos ni calentones. Carlos ha sido agente de bolsa por veinte años y es alguien respetado en ese ambiente. María Marta era el motor que lo impulsaba a Carlos a seguir moviéndose por la vida. Sé que firmé un papel que me dieron los médicos, pero no tengo idea de lo que firmé. Me lo dieron a firmar los médicos de la primera ambulancia. Los de la segunda ambulancia no me dieron absolutamente nada para firmar, no hablé con ellos. Lo que no me acuerdo si fue antes o después de los trapos es que baja el médico grandote que no recuerdo si es rubio o canoso, le dice a Carlos, mi pésame, una cosa así, no pudimos hacer nada, Irene se larga a llorar y en ese interín al gordo le dice del certificado de defunción, el médico grandote le contesta de ese trámite se encarga la cochería. Ese médico no dijo nada de llamar a la policía o de que se trataba de una muerte violenta, de haberlo dicho la duda se hubiera sembrado. No tengo conocimiento de que el médico le dijera esto a ningún miembro de la familia. No siendo para más, se dio por finalizado el acto, firmando el compareciente, previa íntegra lectura y ratificación de la presente para constancia, después del suscripto y por ante la Actuaria que da fe.-


Testimonial de Guillermo Bártoli

Declaración de Michelini (2002)

DECLARACIÓN TESTIMONIAL
/// la Ciudad de Pilar, a los 12 días del mes de noviembre del año dos mil dos comparece ante el suscripto y Secretaria de Actuaciones, una persona previamente citada, a quien se le hace saber que se le recibirá declaración testimonial, como así de las penas con que se castiga al delito de falso testimonio (art. 275 del Código Penal) y el art. 235 del C.P.P. y que depone bajo juramento o promesa de decir la verdad de todo cuanto supiere o le fuere preguntado, haciéndolo de acuerdo con las creencias o convicciones cívicas del compareciente y en este acto, bajo la fórmula "lo juro". Preguntando qué es, dijo ser y llamarse Beatriz Magdalena Michelini. DNI 13.027.245 el que exhibe y retiene. Argentina de 45 años de edad, nacido el 17 de junio de 1957 en la ciudad de Pilar. Pcia de Buenos Aires. Masajista, casada, domiciliado en la calle Sanguinetti 583. Villa Morra. Pilar. Preguntada para que diga si es cónyuge, ascendiente o pariente colateral hasta el tercer grado, o tutor, curador o pupilo de la/las persona/s imputada/s en su caso, pariente en grado igual o más próximo de la víctima CONTESTÓ: No. Invitada que fue a manifestar cuanto conozca sobre el hecho de que se trata DIJO: Era masajista de la señora de Carrascosa desde hace dos años y medio a la fecha. Yo todos los domingos iba a la casa de ella a eso de las 19 hs a hacerle masajes. Yo llegué al country y por lo general llaman para notificar que yo llegué para que me den el permiso de entrada. Como no contestaba el teléfono de la casa la guardia me hizo esperar a un costado y mandaron al personal para la casa por si no andaba el teléfono. Se comunicaron con la guardia diciendo que no contestaban el timbre. Eso lo sé porque el guardia vino y me lo dijo, que no contestaban el timbre, que espere que ya me iban a atender. Cuando me dan permiso es porque había llegado el Sr. Carlos, el esposo, a la casa. Yo entro al country, hago el recorrido, estaba lloviendo, porque cuando yo llego a la casa, siempre bajo una valija del auto y la pongo en la puerta de entrada, cuando regreso a buscar la camilla al auto, que lo había estacionado en el sector d estacionamiento de la casa, subiendo a la izquierda, y cuando regreso a buscar la camilla, el señor abre la ventana de arriba, del primer piso y me dice "Beti, dejá, no baje las cosas, María Marta tuvo un accidente"(textual). Entonces yo dije: cómo que tuvo un accidente, y subí al primer piso porque la casa siempre tenía la puerta abierta. El señor recién había llegado y el guardia lo vio que recién había llegado. Preguntando para que diga con qué estado de ánimo le dijo el sr. Carrascosa que su mujer había sufrido un accidente. Dijo, me lo dijo como asustado, no gritó, estaba asombrado, asustado, realmente no sé cómo decir, yo me asusté también y fue cuando subí. Continúa con su relato diciendo que: subo la escalera, cuando miro a la habitación me encuentro a la señora en el piso, entre el baño y el dormitorio de ella, en la mitad de la puerta. Entonces yo dije qué le pasó a María Marta, y lo primero que atiné fue a hacerle respiración y los primeros auxilios, y las presiones cardíacas en el pecho. Ella estaba caliente y tenía espuma en la boca. Esto era alrededor de las 7 de la tarde. Estaba toda ensangrentada, la cabeza, el pelo con sangre. Estaba toda mojada, el pelo, la blusa. No recuerdo si el resto del cuerpo estaba mojado, el piso estaba mojado. Cuando le hice masaje cardíaco, el pecho, la parte de arriba del cuerpo estaba todo mojado. Ella estaba caliente, no sé si el agua era caliente o fría. El piso del baño estaba con agua, el piso del dormitorio estaba seco. A ella le salía espuma blanca de la boca. Cuando le hice los primeros auxilios, ella hacía un ruidito, no sé si era del aire que le mandaba por la boca y la presión que le hacía en el pecho, y salía espuma. Para hacerle respiración boca a boca, primero le saqué la espuma que tenía, recuerdo que la espuma tenía un sabor raro, indefinido, como metálico, el sabor me duró dos o tres días después del hecho cuando pensaba en la situación. No sé definirlo a ese sabor. La espuma era de color blanca. Cuando yo llegué y me acerqué a ella para hacerle los primeros auxilios, le dije que llamara a un médico y no sé a quién llamaba, sé que llamaba por teléfono, entonces fue cuando le dije en mi desesperación que llamara a Guillermo Bártoli, que es el cuñado de la señora. Cuando yo estaba con el cuerpo haciéndole los primeros auxilios, el marido estaba en la parte que sería la salita de estar o vestidor del dormitorio, supongo que llamando por teléfono. Se ve que llamó porque vinieron los Bártoli. Hubo un muchacho que vino, un delgadito, alto, supongo que debe ser vecino, joven, no sé si llegaría a los treinta años, con barbita de esas que se usan ahora, sé que era alto. El baño tenía agua en la bañera con sangre, la canilla estaba cerrada cuando yo llegué, la ventana no estaba abierta, me la hizo abrir uno de los médicos cuando yo estaba limpiando. El piso del baño estaba con agua y sangre. Había un poco de sangre al lado del inodoro, en el piso, era un charquito, no era mucho, eran más que unas gotas. La ventana no vi que tuviera sangre, estaba cerrada, no sé si las canillas del baño tenían sangre, no presté atención. Cuando el señor se asomó para decirme lo del accidente se asomó por la ventana del vestidor. Yo, mientras le hacía los primeros auxilios estuve siempre en el baño, pisando agua, tenía el pantalón manchado con agua con sangre. Tengo entendido que cuando el señor la encontró, él no me lo contó, lo dijo cuando me citó la policía a casa. Yo ese día no pregunté nada, quedé muy dolorida, shockeada, no impresionada. Mientras que yo le hacía los primeros auxilios llegó el señor Bártoli, no sé si este muchacho llegó antes o después de Bártoli y en eso llegó una de las ambulancias porque vinieron dos. La primera ambulancia llegó a los pocos minutos, no sé bien, creo que eran quince o veinte minutos. Llegó la primera ambulancia, yo salgo y el médico y la otra persona de la ambulancia comienzan a hacer todas las cosas de rehabilitación a los pacientes, ahí estaba también este muchachito de barbita ayudándolos a ellos, le pusieron una máscara con respirador y el muchacho de barbita le hacía las presiones en el pecho, y el médico le hacía la presión de aire a la máscara, y el otro mientras tanto hacía lo que le decía el médico. Le puso suero, inyecciones, después hicieron electroshock con un aparato. Para hacerle electroshock el ayudante del médico se puso parado dejando a la señora entre sus piernas como a caballo, para no pisar el agua. No hubo reacción de la señora. Después llega la otra ambulancia mientras estaba haciendo esto y la dejaron pasar porque estaba en un paro, dijo el médico. La segunda ambulancia llegó unos quince minutos después que la primera. Vino el médico de la segunda ambulancia y yo me fui a la sala de abajo, al living. En el living había gente que yo no conozco, los Bártoli, el señor de la casa, la señora de Piaza, no era un tumulto de gente. No vi ninguna persona de servicio por el living, los domingos cuando yo iba a la casa nunca estaba la gente de limpieza, yo no vi a ninguna empleada de limpieza en la casa mientras estuve sentada en la escalera que da al living. Después vino un médico, el de la segunda ambulancia y nos llamó. Dijo que necesitaba a alguien y fuimos el señor Bártoli y yo, y arriba dijo el médico que había que sacar el tapón de la pileta, este era un médico alto de unos treinta años, era corpulento, dijo que había que sacar el tapón para limpiar el baño, para que no impresionara a la familia, dijo. Yo, la verdad, reaccioné en sacar el tapón porque me lo dijo el médico. Saqué le tapón de la pileta y limpié el baño. Yo limpié el baño con agua caliente, uno de los médicos me dio los guantes de los descartables, había un trapo verde y un lampazo que me lo trajeron. Limpié la bañadera, el piso al lado del inodoro, era más agua lo que había que sangre. El charquito de sangre era al lado del inodoro, después era todo agua. Como yo abrí el agua caliente se hizo vapor y uno de los médicos me dijo que abriera la ventana, yo ni me di cuenta de la ventana del baño. Cuando metí la mano para sacar el tapón, el agua de la bañera estaba tibia. No había sangre en las paredes ni en ningún otro lado del baño más que en el piso y en la bañera. Cuando llegó la segunda ambulancia no hizo nada, todo lo hizo la gente de la primera. El médico de la primera ambulancia era medianamente bajo, no era petiso, no era flaco, más gordo que yo, supongo que sería de unos treinta años, no sé calcular las edades. El que acompañaba a este médico de la primera ambulancia era delgadito y más joven. Este es el que hizo el electroshok. El médico de la segunda ambulancia era alto y robusto, corpulento. Este médico fue el que dijo que había que sacar el tapón de la bañera, y yo fui y lo saqué. Este mismo médico fue el que me dijo que había que limpiar para que no se impresionara la familia. No hay posibilidad de que me confunda entre los médicos. Sé que el cuerpo de la señora estaba manchado con sangre en la parte del pelo del lado izquierdo porque ella estaba con la cabeza hacia la derecha y le chorreaba espuma. No le salía sangre de la cabeza. Al día siguiente, cuando fui a verla le vi que tenía un golpecito en la frente, arriba del ojo. Siempre que yo iba los domingos la señora me esperaba preparada en bata. No siendo para más, se dio por finalizado el acto, firmando la compareciente, previa íntegra lectura y ratificación de la presente para constancia, después del suscripto y por ante la Actuaria que da fe -



martes, 12 de noviembre de 2002

Declaración testimonial de Juan Carlos Hurtig

DECLARACIÓN TESTIMONIAL

/// la Ciudad de Pilar, a los 12 días del mes de noviembre del año dos mil dos, comparece ante el suscripto y Secretaria de Actuaciones, una persona previamente citada, a quien se le hace saber que se le recibirá declaración testimonial, como así de las penas con que se castiga el delito de falso testimonio (art. 275 del Código Penal) y el art. 235 del C.P.P. y que depone bajo juramento o promesa de decir la verdad de todo cuanto supiere o le fuere preguntado, haciéndolo de acuerdo con las creencias o convicciones cívicas del compareciente y en este acto, bajo la fórmula "lo juro". Preguntando que es, dijo y llamarse Juan Carlos Hurtig, DNI 93.656.696 el que exhibe, norteamericano de 37 años de edad, nacido el 13 de febrero de 1965 en la ciudad de Iowa, Estados Unidos, asesor financiero, casado, domiciliado en la calle Joufre 1041, Capital Federal. Preguntada para que diga si es cónyuge, ascendiente, o pariente colateral hasta el tercer grado, o tutor, curador o pupilo de la/las persona/as imputada/s o, en su caso, pariente en grado igual o más próximo de la vícitima CONTESTÓ: Soy hermano por la madre de la víctima. Preguntado para que diga cuánto sabe con respcto al hecho. DIJO: yo me enteré porque me llamó mi hermana Irene, habló con Javiera mi mujer y ella me lodijo a eso de las 19:30 hs aproximadamente. Desde mi casa salí para Pilar, fui junto a mi mujer. Llegué a la casa y no estaban las ambulancias. En la casa estaba Carlos abajo, entrando a la izquierda, me voy para arriba, encuentro a María Marta que estaba mitad del cuerpo en el baño y mitad del cuerpo en el dormitorio mirando hacia arriba, mi madre estaba sentada a la izquierda de María Marta tomándole la mano, y mi viejo sentado al lado de la vieja, los dos estaban sentados en el piso. Ella le estaba agarrando la mano y mi viejo al lado. El cuerpo estaba vestido, estaba todo el baño  limpio, yo entré al baño y estaba todo limpio. María Marta estaba empapada, todo el cuerpo estaba mojado, lo sé porque yo lo levanté para ponerlo en su cama, porque el cuadro era patético. Le pedí a mi viejo que me ayude a levantarla y la levantamos los dos, la pusimos en la cama. Yo la agarré del lado de la cabeza y mi viejo de las piernas. Cuando la levanté sentí el cuerpo mojado, la espalda estaba mojada, yo la agarré de abajo, tenía sangre, cuando saqué las manos las saqué con sangre. El cuerpo no me impresionó por lo frío, sí por lo mojado. La pongo en la cama y le saco las zapatillas que estaban empapadas, tenía puesto un pantalón azul y una remera blanca, medias blancas, todo estaba mojado. La alfombra estaba llena de sangre en la parte de la cabeza, donde estaba apoyada la cabeza de María Marta. Cuando levantamos el cuerpo en el piso, debajo del cuerpo había un pitutito que parecía un porta estante que se usa en las bibliotecas. Este coso era de metal, estaba limpio, tenía la parte de atrás como de color cobre y el resto de metal plateado, era aproximadamente un centímetro y medio de largo. Cuando vi eso no lo levanté, lo llamé a Horacio, no; lo llamé al viejo primero y el viejo me dijo llamalo a Horacio, lo llamé, vino, lo vio, empezó a buscar en los lugares, como buscando de algún lugar que se podría haber desprendido. Horacio llamó a Carlos y a Yayo, mi otro cuñado, y no me acuerdo si estaba Guillermo. Ahí dijimos que puede ser y nos preguntamos qué hacemos con esto, y ahí decidimos entre todos, tirémoslo, como diciendo basta, no jodamos más. El gordo no se puso bien, entonces decidimos tirémoslo a la mierda. Yo lo tiré al inodoro envuelto en papel higiénico. Le pregunté a Horacio si tenía algún forense amigo que sin armar un quilombo venga y la revise, yo quería que me digan si de mil, había una posibilidad que fuera un accidente, yo me agarraba de eso y seguía mi vida normal, pero si no hay ninguna, quiero saber quién la mató a mi hermana, pero tampoco sabía que era un incordio para mi viejo, para Carlos, para todos que no se haga el velorio en ese momento, que la vieja iba a seguir con eso un mes, en cambio de esta manera se cerraba el cajón y ya estaba. Lo encaro a Carlos en un momento y le digo: gordo mirá yo, a mi me gustaría que venga un amigo de Horacio que es forense y que la revise un minuto y cerramos y tener un final o que fue un accidente o no, y saber qué carajo pasó. Carlos en ese momento me dijo que bueno, si venía y la revisaba, que si es así la revisa y podemos saber, dale para adelante. Y ahí fue que lo llamé a Horacio. Todos me decían "lo que quiera Carlos, no lo jodás", todos pensaban que como él era el que estaba sufriendo más, que decida él. Lo llamé a Horacio y me dice que sí, quedate tranquilo y después vino Romero Victorica. A la noche vinieron los de la funeraria a preguntar la hora del traslado y todo eso. A la mañana siguiente llegaron los del cajón, suben el cajón, la vieja quería que María Marta se vaya con una pulsera que le había regalado la vieja, entonces me quedé hasta que cerraron el cajón. Hay un dato que para mí es fundamental, en un momento me dice Pichi Taylor, hablando con ella de que yo dudaba cómo había sido la muerte, ella me dice que  "este hijo de puta", la sigo, la agarro afuera y le pregunto de qué hijo de puta me estás hablando, ella me dice "del hijo de puta que le secuestró el perro a María Marta y a Carlos hace un año, y le pidió cinco mil pesos de rescate, que está acusado por la muerte del padre". El pibe este vive a tres, cuatro casa de lo de María Marta, que ya se sabe que robó y que lo tienen con vigilancia. Es un tipo que entró porque heredó la casa del padre. Yo me quedé arriba todo el tiempo, bajé a las cuantas horas, no se  había personal doméstico en la casa.   María Marta y Carlos se llevaban bien, no conozco que tuvieran ninguna pelea, eran muy unidos. Lo único que sé que estaban cómodos económicamente. Carlos fue agente de bolsa del Banco General de Negocios y hace años vendió una acción y vivía de rentas. María Marta no tiene seguros de vida. Irene me contó que últimamente María Marta estaba preocupada por qué podía ser de la vida del gordo si ella no estaba, porque lo veía grande al gordo. La enterraron con la misma ropa que estaba cuando murió. Cuando falleció el papá de Guillermo, Carlos le hizo, lo ayudó mucho para hacer todo el tramiterío, para hacer los papeles del papá, es por eso que ahora Guillermo lo ayuda a él. El gordo la quería tener en Recoleta para irla a ver. No siendo para más, se dio por finalizado e acto, firmando el compareciente, previa íntegra lectura y ratifiación de la presente para constancia, después del Suscripto y por ante la Actuaria que da fe.-


Declaración testimonial de Horacio García Belsunce

DECLARACIÓN TESTIMONIAL

/// la Ciudad de Pilar, a los 16 días del mes de noviembre del año dos mil dos, comparece ante el suscripto y Secretaria de Actuaciones, una persona previamente citada, a quien se le hace saber que se le recibirá declaración testimonial, como así de las penas con que se castiga el delito de falso testimonio (art. 275 del Código Penal) y el art. 235 del C.P.P. y que depone bajo juramento o promesa de decir la verdad de todo cuanto supiere o le fuere preguntado, haciéndolo de acuerdo con las creencias o convicciones cívicas del compareciente y en este acto, bajo la fórmula "lo juro". Preguntando que es, dijo y llamarse Horacio García Belsunce, DNI 7.704.829 el que exhibe y retiene, argentino de 53 años de edad, nacido el 30 de abril de 1949 en la ciudad de Capital Federal, abogado y periodista, casado, domiciliado en la calle Carlos Tejedor 2322 Boulogne, Pcia de Buenos Aires. Preguntada para que diga si es cónyuge, ascendiente, o pariente colateral hasta el tercer grado, o tutor, curador o pupilo de la/las persona/as imputada/s o, en su caso, pariente en grado igual o más próximo de la vícitima CONTESTÓ: Es hermano de la víctima. Invitada a que fue a manifestar cuanto conozca sobre el hecho de que se trata. DIJO: Serían las 19:15 hs ó 19:30 hs. Estaba solo en mi casa, me llama Irene, mi hermana, diciéndome que María Marta había tenido un accidente, muy confusa la charla porque lloraba, mis palabras fueron: me estás diciendo que se murió? Y me dijo que sí y me pidió que le avisara a mi padre y a María Laura. Hablo con Marialita, la mujer de mi papá, se lo digo y que de la mejor forma que pueda se lo diga a papá y que vayan para allá. Mi mujer estaba haciendo la última función de los padres en el colegio con mis dos hijos. Cuando logré recuperarme de mi desesperación se me ocurre llamar a un vecino para que me llevara a Pilar, él no estaba y su mujer Susana Kenedy  me dijo, me visto y voy para allá, me pasa a buscar y por las dudas antes de ir a Pilar le dije que me llevara al colegio, me llevó y averiguo y mi mujer se había ido, motivo por el cual esta chica me lleva a mi casa otra vez y al ratito llegó mi mujer. Se vistió y salmos para Pilar. No recuerdo bien la hora pero sería entre las 20:00 hs y las 21:00 hs. Cuadro que me encuentro cuando llego a Pilar, llefo ni miro ni saludo a nadie, me fui como una tromba para arriba. Llego al dormitorio, en el baño, María Marta tirada en el suelo, mitad adentro y mitad afuera, veo que estaba vestida, mi hermana María Laura la estaba acariciando a un lado y mamá de otro. Cuando yo llegué no había paramédicos, ambulancias, nada, eso fue todo. Me quedé al lado de ella, bajaba, subía, en una de las subidas ya María Marta estaba en la cama. En el momento en que la pusieron en la cama yo no estaba, no 'se quién lo hizo. Interrogado que fue sobre quiénes estaban arriba dijo: María Laura, Dino el marido de mamá, Yayo el marido de María Laura, mi madre, papá, Marialita la mujer de papá, mi mujer, Carlos mi cuñado, después siguió llegando gente, John mi hermano menor, Hernán mi otro hermano menor pero del segundo matrimonio de papá. Arriba cuando llegué sólo había familia. Me llama John porque había encontrado algo debajo de María Marta, había encontrado una pieza aparentemente de metal, similar a las que se utilizan para sostener a las bibliotecas, de un centímetro aproximadamente de largo, o centímetro y medio, color gris plomo, cuando estábamos frente a esto John, Guillermo, Dino y yo observando esa pieza metálica, yo dije no entiendo mucho, esto no es una bala pero veamos si forma parte de una pieza metálica, yo empiezo a mirar todo, no encuentro nada que forme parte de esa cosa, ahí digo, la decisión de qué se haga con esto es de Carlos, llámenlo a él, inclusive después el gordo me dijo: esto puede ser algo de lo que hayan sacado los paremédicos. Lo llamamos a Carlos y después de una charla entre todos con la disconformidad de John se resolvió tirar el cosito ese. Interrogado que fue sobre si conocía a la kinesióloga dijo que la conoció luego del hecho, a los cinco días. Cuando yo llegué el cuerpo estaba tibio, las manos cuando la toqué, por primera vez estaban blandas, tenía movilidad, era el frio de un muerto, se fue poniendo cada vez más frio. Mi única referencia del cuerpo son las manos y la cara, tenía el pelo mojado, no sabía si era sangre o agua. Interrogado que sobre el estado de ánimo del marido dijo, estaba ido, era una especie de autómata. La relación de ellos históricamente fue excelente, en el último tiempo no tuvieron ninguna desaveniencia, no tenían dudas, no sé si tenían seguros de vida o retiro. Las cuentas se llevaban en forma compartida, se me ocurre que el manejo de la plata la llevaba más el gordo, el marido de María Marta. Yo lo que recuerdo como situación ajena a la familia, fue un tema que la preocupó bastante a María Marta, fue el robo de su perro que amaba, creo que hace un año y dos, le robaron el perro y quedó muy preocupada. El robo fue adentro del country y después aparentemente la extorsionaron con el tema del perro, me lo contó muy por arriba, yo le dije que se lo contara a Juan Martín, como él no le daba bola, la mandé con Montenegro. La extorsión la hacía un tipo que le decía que se lo iba a devolver, este tema la preocupó mucho, últimamente ella con Missing Children estaba buscando a este chico Julio que apareció recientemente y con la inauguración de Estilo Pilar. El incidente de perro puede vincularse con un chico del country, que como concepto general "tenía preocupado al club". Su marido no comentó nada en especial del último tiempo. De sus hábitos yo sé que todos los domingos a las  siete iba Beatriz (Michelini). Ese día, ellos estaban juntos en lo de Irene viendo el partido Boca - River, termina el partido, ella se va y el gordo dice que se queda viendo un pedacito de independiente y se va. Cuando llega ve al de seguridad en la puerta, el gordo le da el ok. Que pase, cuando sube ve empañados los vidrios, cuando llega la ve con la cabeza adentro de la bañera y el resto del cuerpo afuera, vestida. De su cuento se me quedó la sensación que la panza estaba apoyada en el borde y la cabeza en el agua. Me dijo que notó que tenía la panza hinchada. El la sacó y la puso en el piso, se ve que la dejó en la posición en la que yo la encontré. Él me cuenta que sal e del baño, la pone en el suelo, saca el cuerpo por la ventana y le dice a Beatriz que deje todo porque María Marta había tenido un accidente, el empieza a llamar a gente, es ahí donde Irene y el marido salen corriendo a su casa. Irene de ese día no cuenta nada, Guille quiso hacer lo que creía que podía hacer, le hizo respiración boca a boca hasta que llegaron los médicos y se apartaron. Ese día no había personal de limpieza, yo creo que Guillermo tenía mucama fija. No sé si ese día hubo personal doméstico de casas vecinas en el lugar. No sé de nadie que haya hablado con los médicos. No siendo para más, se dio por finalizado el acto, firmando el compareciente, previa íntegra lectura y ratificación de la presente para constancia, después del Suscripto y por ante la Actuaria que da fe.-