Web Toolbar by Wibiya Caso García Belsunce

viernes, 2 de marzo de 2007

Le pegaron un golpe con un anillo


Ayer fueron incorporadas por lectura nuevas pruebas, a pesar de las goteras en la sala de los tribunales de San Isidro que obligaron a interrumpir durante media hora la sexta audiencia del juicio oral por el asesinato de María Marta García Belsunce.
Entre esos elementos, figura un peritaje en el que se determinó que María Marta había recibido un golpe en la frente que dejó una marca. En esa lesión, los técnicos encontraron restos de plata, por lo que presumen que el agresor o la agresora tenían un anillo o una pulsera cuando le pegó a la víctima.
Según el estudio, los restos de plata hallados en la frente de la víctima son compatibles con el material utilizado para fabricar artículos de joyería.
La otra novedad importante registrada en el juicio oral que se impulsa contra Carlos Carrascosa, acusado de ser coautor del homicidio de su esposa, se produjo fuera de la sala de audiencias debido a que se conocieron los resultados de las comparaciones del ADN de los restos de sangre encontrados en la escena del crimen con muestras aportadas por tres amigos de la víctima, acusados de encubrimiento.
Según fuentes judiciales, el patrón genético de la sangre encontrada en la casa del country Carmel, de Pilar, no coincide con el ADN de Nora Burgues de Taylor ni con el de Sergio y Viviana Binello, vecinos de María Marta, ni con el de Norberto Glenon, un custodio del barrio cerrado, acusado por Carrascosa de estar supuestamente involucrado con el homicidio.
Hasta el momento dieron negativos todos los estudios de ADN realizados entre los sospechosos del encubrimiento y entre las personas que estuvieron cerca de la escena del crimen. Este fue el caso de Nicolás Pachelo, el sospechoso acusado anteayer por Carrascosa; el vigilador José Ortiz y el propio Carrascosa.
Los restos de sangre hallados en una pared de la planta alta cuando los investigadores rociaron la casa con luminol, reactivo que permite determinar la presencia de tejido hemático, pertenecen a dos hombres y una mujer.
El estudio había sido solicitado el 27 de diciembre último por los tres nuevos fiscales designados para el juicio, John Broyad, Jorge Ariel Apolo y Diego Grau, con la intención de tener nuevas pruebas para el debate.
En aquella oportunidad, los fiscales citaron no sólo a Burgues de Taylor, a los Binello y a Glennon, sino también a los hermanos de la víctima, Horacio García Belsunce (h.), John e Irene Hurtig y al cuñado Guillermo Bartoli, quienes no se presentaron para la extracción de sangre.
No obstante, allegados a estos familiares aseguraron a LA NACION que si los vuelven a convocar accederán a que les extraigan muestras de sangre.
Con respecto al peritaje que determinó que María Marta fue golpeada en la cara y dejó rastros de un metal precioso, presumiblemente un anillo o una pulsera, se confirmó que hace dos años el abogado Alejandro Novak, quien representa a Bartoli, solicitó el allanamiento de la casa del custodio Ortiz para que los investigadores secuestraran su anillo y compararan el material con los restos encontrados en el cuerpo de María Marta. No obstante, el fiscal Diego Molina Pico rechazó esa solicitud.
Ayer, luego de disminuir la intensidad de la tormenta que provocó goteras en la sala, se leyeron los peritajes químicos que determinaron el hallazgo de cianocrilato*, una sustancia utilizada en los adhesivos de contacto en la muestra D de la piel de la víctima, extraída de uno de los cinco orificios de bala que presentaba el cráneo.
No obstante, las conclusiones de este estudio deberán ser ratificadas o rectificadas por los peritos que estuvieron a cargo del análisis, debido a que se intentará establecer si el pegamento pudo ser colocado por alguien del entorno de la víctima para encubrir el homicidio.
Ayer comenzaron a incorporarse por lectura las pruebas solicitadas por la defensa de Carrascosa. Entre las medidas solicitadas, se leyó el oficio judicial en el que el fiscal Molino Pico le pidió a la Sub DDI de Pilar que concurriera al country Carmel para averiguar las causas del fallecimiento de García Belsunce. El oficio citado tiene fecha 30 de octubre de 2002, tres días después del crimen.


*Nunca se encontró cianoacrilato, sólo se encontró Ciano (compuesto presente en muchísimos productos y elementos de uso cotidiano), además no se respetó el lacrado de las muestras a estudiar, éstas llegaron abiertas al laboratorio y fue denunciado por las defensas en su momento.

jueves, 1 de marzo de 2007

Carrascosa declaró y acusó a Pachelo


Durante los cien minutos que Carlos Carrascosa declaró ante el Tribunal Oral de San Isidro –que lo juzga por su presunta responsabilidad en el asesinato de su esposa, María Marta García Belsunce– su voz se quebró dos veces. Fue cuando recordó el momento en que el médico Juan Gauvry Gordon le dijo que su mujer había sufrido “un terrible accidente” y cuando recordó el instante en el que le comunicó a su suegro, Horacio García Belsunce, que María Marta había muerto. En ambas oportunidades los ojos se le pusieron vidriosos.
Después de haberse leído varias declaraciones indagatorias que lo comprometían, Carrascosa decidió ayer por la tarde dar su versión de los hechos a los jueces María Angélica Etcheverry, Luis Rizzi y Hernán San Martín.
Fue la primera vez que habló desde que comenzó el juicio oral. Algo nervioso, minutos después de iniciar su declaración, Carrascosa pidió permiso a Etcheverry para sacar del bolsillo de su blazer azul un papel en el que había anotado las cosas que quería aclarar y que se habían dicho ante el tribunal y fuera de la sala de audiencias. Insistió en que no mató a su esposa y que no encubrió el homicidio, y acusó a su vecino del country Carmel, Nicolás Pachelo, y a dos vigiladores de estar involucrados en el asesinado de María Marta, ocurrido el 27 de octubre de 2002, en el country Carmel, de Pilar.
"Dígame, Carrascosa, ¿cómo puede explicar lo que pasó con su esposa?", preguntó el juez Rizzi.
"No tengo dudas de que el robo fue el móvil del crimen. En mi casa faltaban 800 o 400 pesos de un estuche y un cofre en el que había dinero y una chequera de la Asociación Damas del Pilar. María Marta tenía esa caja en casa, porque era la tesorera de la entidad", respondió con seguridad Carrascosa.
"Pero, según lo pudo establecer después de cuatro años, ¿quién cree que mató a su mujer?", interrogó el magistrado.
"Calculo que mi vecino, Nicolás Pachelo, y dos vigiladores tuvieron algo que ver con el homicidio de María Marta", contestó el imputado.
Fueron las dos únicas preguntas que hizo el tribunal y las últimas que respondió antes de acusar al fiscal Diego Molina Pico. Dijo que había rechazado su pedido para que se hiciera la autopsia de María Marta, debido a las dudas que habían surgido sobre las causas de la muerte y antes de que el propio fiscal ordenara la exhumación del cadáver.
En su declaración, Carrascosa dejó la sensación de que declaró debido a la necesidad de acusar a otros sospechosos, como Pachelo y los vigiladores, para poder demostrar su inocencia.
Al cierre de esta edición, en declaraciones difundidas por la agencia DyN, Roberto Rivas, abogado de Pachelo, advirtió que su cliente demandará al único acusado del crimen.
"¿Carrascosa, usted mató a su mujer?", preguntó el fiscal Ariel Apolo.
"No", respondió lacónicamente el imputado. Luego, ante las sucesivas preguntas de Apolo, Carrascosa afirmó que tampoco participó en el asesinato de su esposa y que no tuvo nada que ver con el encubrimiento. Agregó que en la actualidad vive merced a los 5000 pesos mensuales que cobra por el alquiler de un galpón industrial en la zona de Martínez.
"El día que mataron a María Marta llegué a mi casa y encontré a uno de los vigiladores en la puerta. Estaba al lado de un escalón. Me dijo que había llegado la masajista Beatriz Michelini y que vino a mi casa porque estaba llamando y no respondía nadie", relató Carrascosa, quien desde que comenzó el juicio concurrió a las audiencias con el mismo blazer azul, pantalones claros y sólo cambió los colores de sus camisas.
"Entonces subí a la planta alta y advertí que estaban los vidrios empañados. Miré hacia el baño y me llamó la atención que la puerta estuviera abierta. Entré, vi una mancha de sangre al lado del inodoro y el cuerpo de María Marta en la bañera. La tomé de los hombros y la acosté en la alfombra, con la cabeza hacia el dormitorio. En ese momento creí que se había ahogado y al caer se golpeó la cabeza", recordó el acusado.
Al terminar con el relato, Molina Pico le preguntó a Carrascosa por qué había cerrado la canilla de la ducha.
Entonces, el abogado del imputado, Alberto Cafetzoglus, advirtió a la jueza Etcheverry sobre el doble sentido que encerraba la pregunta.

"NO CERRÉ LA CANILLA"
No obstante, Carrascosa respondió: "Yo no cerré la canilla. Si estaba abierta la pudo cerrar alguno de los médicos o alguna otra persona que estuvo esa tarde en mi casa. En la bañera había agua y sangre".
No fue caprichoso el momento elegido por Carrascosa para declarar. Lo hizo poco antes de que comenzaran a incorporarse las escuchas telefónicas de conversaciones que mantuvo con su cuñada, Irene Hurtig, en las que quedaron registradas expresiones como: "Una vez que esté todo arreglado me voy".
También aclaró que su madre no murió al golpearse la cabeza en una bañera, sino que sufrió un accidente al tropezar con un escalón y, al caer, el golpe en la cabeza le causó un hematoma que le dejó secuelas. Explicó que este hecho no tuvo nada que ver con la actitud que tomó la tarde en la que encontró el cuerpo de su esposa en la bañera.

Carrascosa pidió la autopsia antes que el fiscal


Carlos Carrascosa aseguró ayer en el juicio que él pidió la autopsia de su esposa, María Marta García Belsunce, antes que el propio fiscal Diego Molina Pico.
"Yo pedí la autopsia el 13 de noviembre, luego de hablar con mi cuñado, John Hurtig, y cuando me enteré de las diferencias que había entre los dos médicos que estuvieron en mi casa el día que murió María Marta. Mi abogado, el doctor Marcelo Nardi, presentó el pedido de exhumación, pero fue rechazado por la fiscalía porque dijeron que no había pagado el bono judicial para poder litigar en la provincia. Entonces, el pedido ingresó recién a las 11 de la noche", explicó Carrascosa.
Según consta en la causa, el primer pedido formal de autopsia fue realizado por Diego Molina Pico el 14 de noviembre, un día después de la solicitud del viudo. De esta manera, el defensor Alberto Cafetzoglus quiere demostrarles a los jueces que fue su cliente el primero en pedirla y que si hubiera habido intencionalidad o complicidad en el homicidio no lo hubiese hecho.


lunes, 26 de febrero de 2007

Los secretos del ADN

ADN es una sigla extendida en el vocabulario popular de los últimos años y que hace unas décadas sólo la utilizaban los científicos. El ácido desoxirribonucleico (ADN) contiene la información de la secuencia del genoma, el material genético con el cual estamos hechos cada uno de los seres humanos.El genetista Eduardo Raimondi, presidente de la Fundación Favaloro, lo explica: “El genoma está compuesto por sustancias parecidas a las letras. Cada individuo tienen una única combinación de esos caracteres y en esa particular combinación está su identidad. La aplicación de esta técnica afinó muchísimo la puntería forense porque se puede leer directamente la secuencia de estas ‘letras’ que escribe un genoma y podemos ver diferencias de hasta una ‘letra’, de hasta un nucleótido. Esta posibilidad le da a la Justicia una fuerza inusitada. Así nos acercamos a la identidad absoluta”.


PUEDE FALLARSin embargo, a pesar de los avances de la genética, en el medio hay todavía un abismo: “este método no es infalible desde muchos puntos de vista. Hay varios pasos: primero hay que encontrar el ADN, segundo es procesarlo y tercero es entender lo que se está mirando. Son tres etapas en las que uno puede no encontrar cosas, algo puede fallar y el resultado no da porque no da, y nadie tiene la culpa”,reconoce Raimondi, quien participó como perito en casos resonantes como los de Marta Holgado y García Belsunce. El ADN es muy lábil, se puede romper. Las agresiones del tiempo, las sustancias químicas, bacterianas, lo pueden cortar y así no se podrá “leer” la muestra.

LAS SOSPECHASRaimondi, que fue el primer presidente de la Sociedad Argentina de Genética Forense, y dirige el laboratorio PRICAI –especializado en análisis genéticos–, quiere defender su prestigio ante las sospechas sobre la autenticidad de los resultados en este tipo de pericias: “el primer error que cometen los medios es intentar transformar a los peritos en jueces, eso es gravísimo. Lo que hacemos nosotros es una prueba más, no juzgamos. Tender a que la gente piense que en la mancha de la pared está la afirmación del crimen es un absurdo”.Por otra parte opina que hay un pensamiento mágico en creer que encontrar un ADN es la solución al homicidio: “eso da una sensación tal de certeza en la gente que cuando falla parece que el perito es un delincuente. Además, en los 27 años de trabajo jamás alguien me quiso comprar; sin embargo en el imaginario parece vox populi que es así”, refuta con enojo.Fue en el caso García Belsunce donde Raimondi se vio agobiado por las sospechas sobre manipulación en los resultados: “mi laboratorio tenía muestras de sangre de la familia. Ellos me habían contratado para que yo las comparara pero nunca lo hice, antes renuncié. Y me fui porque se había dicho que el PRICAI había querido manipular los resultados, pero yo nunca tuve el patrón genético”.Termina Raimondi: "la sospecha sobre los genetistas forenses es injusta, trabajamos con la mayor honestidad y capacidad, pero así funcionan los medios: Dalmasso pasó de víctima a puta. En el caso Holgado se instaló que era la hija de Perón. Yo no sé si Carrascosa es o no el asesino de María Marta, pero fue la prensa la que lo condenó antes de tiempo”.

PARA SU INFORMACION: El caso García Belsunce tal vez sea el ejemplo más claro de los últimos tiempos sobre cómo se manipula la información al servicio del rating. Una anécdota esclarecedora: un conductor me dijo en los primeros días posteriores al descubrimiento de que la muerte de María Marta García Belsunce había sido un asesinato: "-no importa si fue o no la familia, lo que "vende" es que haya sido- "De todos los periodistas que hablan sobre el caso: ¿cuántos leyeron el expediente y lo analizaron jurídicamente?. Los peridodistas deberíamos saber que los casos judicializados y sobre todo los penales no se pueden analizar desde el sentido común. Hay un concepto importante que aprehender y es el de "Estado de Derecho". Recomiendo leer en particular lo relacionado con "las garantías constitucionales del proceso penal"