Web Toolbar by Wibiya Caso García Belsunce: Carrascosa declaró y acusó a Pachelo

jueves, 1 de marzo de 2007

Carrascosa declaró y acusó a Pachelo

Durante los cien minutos que Carlos Carrascosa declaró ante el Tribunal Oral de San Isidro –que lo juzga por su presunta responsabilidad en el asesinato de su esposa, María Marta García Belsunce– su voz se quebró dos veces. Fue cuando recordó el momento en que el médico Juan Gauvry Gordon le dijo que su mujer había sufrido “un terrible accidente” y cuando recordó el instante en el que le comunicó a su suegro, Horacio García Belsunce, que María Marta había muerto. En ambas oportunidades los ojos se le pusieron vidriosos.

Después de haberse leído varias declaraciones indagatorias que lo comprometían, Carrascosa decidió ayer por la tarde dar su versión de los hechos a los jueces María Angélica Etcheverry, Luis Rizzi y Hernán San Martín.

Fue la primera vez que habló desde que comenzó el juicio oral. Algo nervioso, minutos después de iniciar su declaración, Carrascosa pidió permiso a Etcheverry para sacar del bolsillo de su blazer azul un papel en el que había anotado las cosas que quería aclarar y que se habían dicho ante el tribunal y fuera de la sala de audiencias. Insistió en que no mató a su esposa y que no encubrió el homicidio, y acusó a su vecino del country Carmel, Nicolás Pachelo, y a dos vigiladores de estar involucrados en el asesinado de María Marta, ocurrido el 27 de octubre de 2002, en el country Carmel, de Pilar.

"Dígame, Carrascosa, ¿cómo puede explicar lo que pasó con su esposa?", preguntó el juez Rizzi.

"No tengo dudas de que el robo fue el móvil del crimen. En mi casa faltaban 800 o 400 pesos de un estuche y un cofre en el que había dinero y una chequera de la Asociación Damas del Pilar. María Marta tenía esa caja en casa, porque era la tesorera de la entidad", respondió con seguridad Carrascosa.

"Pero, según lo pudo establecer después de cuatro años, ¿quién cree que mató a su mujer?", interrogó el magistrado.

"Calculo que mi vecino, Nicolás Pachelo, y dos vigiladores tuvieron algo que ver con el homicidio de María Marta", contestó el imputado.

Fueron las dos únicas preguntas que hizo el tribunal y las últimas que respondió antes de acusar al fiscal Diego Molina Pico. Dijo que había rechazado su pedido para que se hiciera la autopsia de María Marta, debido a las dudas que habían surgido sobre las causas de la muerte y antes de que el propio fiscal ordenara la exhumación del cadáver.

En su declaración, Carrascosa dejó la sensación de que declaró debido a la necesidad de acusar a otros sospechosos, como Pachelo y los vigiladores, para poder demostrar su inocencia.

Al cierre de esta edición, en declaraciones difundidas por la agencia DyN, Roberto Rivas, abogado de Pachelo, advirtió que su cliente demandará al único acusado del crimen.

"¿Carrascosa, usted mató a su mujer?", preguntó el fiscal Ariel Apolo.

"No", respondió lacónicamente el imputado. Luego, ante las sucesivas preguntas de Apolo, Carrascosa afirmó que tampoco participó en el asesinato de su esposa y que no tuvo nada que ver con el encubrimiento. Agregó que en la actualidad vive merced a los 5000 pesos mensuales que cobra por el alquiler de un galpón industrial en la zona de Martínez.

"El día que mataron a María Marta llegué a mi casa y encontré a uno de los vigiladores en la puerta. Estaba al lado de un escalón. Me dijo que había llegado la masajista Beatriz Michelini y que vino a mi casa porque estaba llamando y no respondía nadie", relató Carrascosa, quien desde que comenzó el juicio concurrió a las audiencias con el mismo blazer azul, pantalones claros y sólo cambió los colores de sus camisas.

"Entonces subí a la planta alta y advertí que estaban los vidrios empañados. Miré hacia el baño y me llamó la atención que la puerta estuviera abierta. Entré, vi una mancha de sangre al lado del inodoro y el cuerpo de María Marta en la bañera. La tomé de los hombros y la acosté en la alfombra, con la cabeza hacia el dormitorio. En ese momento creí que se había ahogado y al caer se golpeó la cabeza", recordó el acusado.

Al terminar con el relato, Molina Pico le preguntó a Carrascosa por qué había cerrado la canilla de la ducha.

Entonces, el abogado del imputado, Alberto Cafetzoglus, advirtió a la jueza Etcheverry sobre el doble sentido que encerraba la pregunta.


"NO CERRÉ LA CANILLA"

No obstante, Carrascosa respondió: "Yo no cerré la canilla. Si estaba abierta la pudo cerrar alguno de los médicos o alguna otra persona que estuvo esa tarde en mi casa. En la bañera había agua y sangre".

No fue caprichoso el momento elegido por Carrascosa para declarar. Lo hizo poco antes de que comenzaran a incorporarse las escuchas telefónicas de conversaciones que mantuvo con su cuñada, Irene Hurtig, en las que quedaron registradas expresiones como: "Una vez que esté todo arreglado me voy".

También aclaró que su madre no murió al golpearse la cabeza en una bañera, sino que sufrió un accidente al tropezar con un escalón y, al caer, el golpe en la cabeza le causó un hematoma que le dejó secuelas. Explicó que este hecho no tuvo nada que ver con la actitud que tomó la tarde en la que encontró el cuerpo de su esposa en la bañera.


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