jueves, 28 de junio de 2007
La justicia mediática
lunes, 25 de junio de 2007
sábado, 23 de junio de 2007
Delirantes, perseguidos y sociópatas
miércoles, 20 de junio de 2007
Enfrentamiento final
Carlos Carrascosa no utilizó más que 25 segundos para decir sus últimas palabras antes de que el tribunal de San Isidro, que lo juzga como presunto coautor del homicidio de su esposa, María Marta García Belsunce, resolviera pasar a un cuarto intermedio hasta el 11 de julio, cuando dictará el veredicto en el juicio que comenzó hace cuatro meses.
"Quiero agradecer la fuerza que me ha dado mi mujer para poder soportar estos cinco años de calvario. Soy totalmente inocente, creo en la Justicia, quiero mi absolución y, una vez que termine este juicio, reclamo que se reabra la investigación porque quiero saber quién asesinó a mi mujer", concluyó Carrascosa.
Antes, el fiscal Diego Molina Pico y los abogados defensores de Carrascosa, Alberto Cafetzoglus y Hernán Ferrari, mantuvieron un duro enfrentamiento verbal en el que se acusaron mutuamente.
"Se dijo que no pude especificar si el imputado apretó el gatillo o pasó un trapo. No se pudo establecer porque se trató de un crimen a puertas cerradas. Los defensores recurrieron a la mentira para alegar. Pero no trajeron ni un solo testigo que tirara abajo la hipótesis de este fiscal", expresó Molina Pico.
Aunque no lo había mencionado en su alegato, ayer el fiscal sostuvo que si bien tenía la convicción de que el móvil del homicidio estaría vinculado con el Cartel de Juárez, no lo pudo demostrar con la certeza necesaria para el juicio.
"Usaron la mentira para intentar introducir como prueba una causa que se ventiló en el departamento judicial San Martín, en la que estaba acusado. Esto me habilitó a presumir que intentaron realizar una estafa procesal, porque usaron pruebas que estaban prohibidas por el tribunal y usaron testigos que no estuvieron en el debate", manifestó Molina Pico.
El enfrentamiento dialéctico se produjo durante las réplicas. Primero, el fiscal respondió las cuestiones en las que se había sentido agraviado por los abogados defensores durante sus alegatos. Luego, respondió la abogada querellante Zulema Rivera, y por último los defensores de Carrascosa le contestaron a Molina Pico.
"Me sentí calumniado por el fiscal cuando dijo que era un mentiroso. Dijo que cometí estafa procesal. Eso demostró que fue ignorante. Hasta un alumno de tercer año de la Facultad de Derecho sabe que la estafa procesal sólo se puede producir en los juicios civiles, para obtener un beneficio económico, y no en los procesos penales", respondió el abogado Ferrari.
En la audiencia, que estuvo interrumpida durante una hora y media debido a que se cortó una de las fases que permitían el funcionamiento de los equipos de sonido en la sala, Molina Pico respondió los argumentos de los defensores que habían solicitado la nulidad de su alegato, en el que pidió que Carrascosa fuera condenado a prisión perpetua al considerarlo presunto coautor del homicidio de su mujer, ocurrido el 27 de octubre de 2002 en una casa del country Carmel, de Pilar.
Además, el fiscal solicitó a los jueces que, en caso de no coincidir con su acusación, "impongan a Carrascosa la pena máxima establecida por el Código Penal para el encubrimiento agravado".
"No me opuse a que se hiciera el juicio con dos acusaciones, sino a que se acusara por el homicidio y el encubrimiento a la vez. Porque, tal como acusó el fiscal, se estaría imputando de un delito a alguien que es inocente y el fiscal no puede acusar a alguien que es inocente", respondió Ferrari.
El fiscal sostuvo que la doble imputación fue admitida en los juicios orales por los asesinatos del fotógrafo de la revista Noticias José Luis Cabezas y de la joven estudiante catamarqueña María Soledad Morales.
En tanto, el abogado Cafetzoglus sostuvo que el fiscal estaba equivocado debido a que el debate por el homicidio de Cabezas se ventiló con el Código Procesal Penal bonaerense, que ya no está vigente.
"En los alegatos, la defensa sólo se dedicó a atacarme. Pensé entonces ¡Ladran Sancho!, por eso me atacan. Demostraron que no existía defensa posible sin atacar al abogado demandante. Se dijo que no busqué el arma utilizada en el homicidio. Fue otra mentira", expresó el fiscal al rechazar el pedido de nulidad presentado por los defensores.
Mientras tanto, el abogado Cafetzoglus concluyó su réplica con una comparación entre este juicio y el caso conocido como "el crimen de Cuenca", en España.
martes, 19 de junio de 2007
Carrascosa agradeció a su mujer
lunes, 18 de junio de 2007
sábado, 16 de junio de 2007
Si condenan a Carrascosa el crimen queda impune
Una acusación en crisis

Por Hernán Cappiello
Con más de ocho horas de alegato, los abogados defensores de Carlos Carrascosa lograron poner en crisis la acusación del fiscal Diego Molina Pico, que había pedido que se condenara a prisión perpetua a Carlos Carrascosa, acusado por el crimen de su esposa, María Marta García Belsunce. Enumeraron cuestiones de derecho y pruebas para tratar de neutralizar el pedido del fiscal.
En lo que respecta a los temas de derecho, Alberto Cafetzoglus y Diego Ferrari fueron por todo: denunciaron que el fiscal violó la ley al no ordenar hacer la autopsia al día siguiente de la muerte cuando llegó a la casa del Carmel y el cuerpo estaba siendo velado en la cama del matrimonio. Directamente, reclamaron la nulidad de la acusación, porque entienden que es ilegal imputar el homicidio y el encubrimiento, dos conductas diferentes y no dos aspectos de la misma conducta.
Además, consideraron que el acusado no puede ser su propio encubridor. También le criticaron que, a la hora de acusar, se haya quedado con las dos imputaciones cuando, en palabras de la defensa, debería haber optado por uno de los dos delitos. Y plantearon el absurdo que se daría si uno de los jueces condenara por un delito, otro por homicidio y el tercero decidiera la absolución. Finalmente, le criticaron que no describiera las acciones del acusado.
Para atacar los hechos que había enumerado la fiscalía, trataron de demostrar que había utilizado una lógica arbitraria para pervertir las acciones del acusado y mostrarlas como si fueran pruebas en su contra.
Así, por ejemplo, sostuvieron que el pituto, lejos de desaparecer, es una de las pruebas de la causa porque John Hurtig, medio hermano de María Marta García Belsunce, le reveló al fiscal que lo había arrojado y dónde. Dijeron que la acusación de haber cerrado con pegamento los orificios de bala fue una imputación política, pues el fallecido procurador de la provincia Eduardo Matías de la Cruz lo anunció un mes antes de que se hicieran peritajes para comprobarlo.
En un caso abierto, como este crimen, llegó el fin de los golpes de efecto y ahora resta esperar la certeza de un veredicto judicial.