Web Toolbar by Wibiya Caso García Belsunce

viernes, 30 de mayo de 2003

Se suicidó la madre de un sospechoso


El caso del crimen de María Marta García Belsunce sumó otra víctima: Silvia Magdalena Ryan, la madre del ex vecino del country Nicolás Pachelo, sindicado por la familia García Belsunce como sospechoso del asesinato, se suicidó ayer al arrojarse al vacío desde su departamento del piso 11 de un edificio de Retiro.
La mujer, según dijo el abogado del Pachelo, Roberto Rivas, dejó tres cartas. Dos de ellas manuscritas dirigidas al fiscal que investiga la muerte del country Carmel, Diego Molina Pico, y a su hijo Nicolás. Una tercera a máquina, donde hace un relato de lo que hizo 27 de octubre, cuando ocurrió el crimen, y con un texto por momentos confuso y desordenado, respalda la versión de su hijo sobre el homicidio, dijo Ribas.
Según señaló el letrado a LA NACION, en la carta dirigida al fiscal, la señora responsabilizó a Horacio García Belsunce (h.) por las imputaciones contra su hijo que motivaron su decisión de quitarse la vida. Simultáneamente, el fiscal de Pilar recibió una llamada de un allegado a los García Belsunce, preocupado por la seguridad de su familia, pues temían que Nicolás Pachelo pudiera tomar alguna represalia, por lo que Molina Pico le puso una custodia policial a Horacio García Belsunce (h.), a su mujer y a sus hijos, dijeron fuentes judiciales.
Ryan, de 60 años, era una pieza clave para respaldar la coartada de su hijo en la causa por el homicidio, pues el joven declaró que el 27 de octubre, cuando se descubrió el cuerpo de María Marta García Belsunce, estaba acompañado de ella haciendo compras en el Paseo Alcorta.
En la carta a su hijo, según Ribas, la mujer le dejó un beso a sus nietos y le dijo a su hijo, por última vez, cuanto lo quería. "En las cartas exculpa permanente a su hijo y dice que es objeto de una acusación injusta. No pudo entender nunca la liberación de Carlos Carrascosa, esposo de la víctima, y temió que ahora fueran contra su hijo", dijo.
La señora cayó desde un balcón del departamento A del piso 11 del edificio de la Avenida del Libertador 184, frente a la estación de Retiro. La mujer, según Ribas, se suicidó por la "profunda angustia" que le generaba que su hijo fuera acusado del crimen de María Marta García Belsunce.
"La causa de todo esto es el caso García Belsunce, que la tenía muy mal y angustiada. La señora quedó dolida al ver un programa de TV y se sintió acorralada", explicó.
"Esta muerte va a servir para que la prensa tenga cuidado con las cosas que dice e informa", señaló el letrado y recordó que en ese programa mostraron imágenes de la puerta del edificio donde la mujer se quitó la vida. "La muerte de la señora estuvo ocasionada por la imputación falsa que se le hizo a su hijo y esto lo llevó a quitarse la vida", señaló.
Ribas informó sobre la existencia de una carta a las 17.40, según cable de la agencia Telam. Casi al mismo tiempo, fuentes de la procuración bonaerense deslizaron que en una de las misivas la señora responsabilizaría a la familia García Belsunce por su decisión, debido a las acusaciones que lanzaron contra Pachelo.
Sin embargo, el propio abogado reconoció que sólo accedió a las cartas a las 19, cuando, junto a la policía, tardaron 20 minutos en abrir la puerta del departamento con el auxilio de un cerrajero. "No sabía de las cartas, fue una especulación, cuando nos enteramos que se suicidó", dijo el abogado, que estaba reunido con el fiscal Molina Pico cuando recibió la llamada angustiada de su asistido.
Según dijeron a LA NACION fuentes policiales, la señora se arrojó al vacío por un balcón de su departamento del piso 11. Cayó en un patio interno del departamento A del segundo piso. El portero del edificio de 13 pisos, ocupado principalmente por oficinas, indicó que escuchó un fuerte estruendo. En el departamento, donde ingresaron los peritos de rastros, la jueza María Gabriela de Lanz, a cargo de esta causa por "averiguación de suicidio", estaban las tres misivas sobre la mesa del living.
Al lugar llegó Pachelo, sus hermanos y una hermana de su madre. A las 21.47, efectivos de la Policía Federal retiraron el cadáver en una camilla metálica, cubierta con una bolsa negra. A Pachelo se lo vio en el hall del edificio, muy dolido.

Una muerte que esconde un secreto

Aun cuando jamás se sepan los verdaderos motivos que la llevaron a arrojarse al vacío, e incluso si nunca pudiera probarse acabadamente si, efectivamente, ese acto fue la consecuecia de una decisión suicida, es indudable que Silvia Ryan, al morir, se llevó a la tumba un secreto: qué hizo su hijo, Nicolás Pachelo, en la tarde-noche del 27 de octubre último, a la hora en la que una mano aún no identificada asesinó de cinco balazos en la cabeza a María Marta García Belsunce en el country Carmel, de Pilar.

Pachelo, el "sospechoso favorito" para la familia de la víctima, había puesto a su madre como protagonista de la coartada que ofreció para situarse temporal y espacialmente lejos de aquel episodio del country.

Era el cupón de su tarjeta de crédito por una compra en un local del shopping Paseo Alcorta, de la Capital, el que usó Pachelo como prueba de descargo. La certeza de que Ryan firmó aquel comprobante e hizo efectivamente una compra no admite cuestionamientos.

Sin embargo, tres chicos dijeron haber visto a su hijo en Carmel, muy cerca de María Marta, poco antes del homicidio. Y algunas llamadas telefónicas sitúan a Pachelo más cerca de la escena del crimen que de la Capital. Por ejemplo, entre una comunicación recibida por él y captada por una antena de celular de Pilar, y la hora en la que el sospechado dijo haber hecho una compra con su madre median sólo ocho minutos. Desandar el camino entre Carmel y Palermo en ese tiempo resultaría imposible.

Es por eso que lo que tuviera ella para decir o para callar sobre ese episodio cobraba suprema relevancia para la investigación del asesinato de María Marta García Belsunce.

Cierto es que, legalmente, una madre no es penalmente punible por encubrir a su hijo, si se creyera que éste pudo haber cometido un crimen. Pero igualmente cierto es que, llegado el momento, la Justicia podría haber tomado la decisión de citarla a declarar para que dé explicaciones.

Aunque el nombre de Nicolás Pachelo como presunto implicado en el crimen del country está instalado en el expediente desde hace cinco meses, la decisión tomada hace una semana por el juez de San Isidro Diego Barroetaveña de dejar en libertad a Carlos Carrascosa y sugerir que la policía -y no los colaboradores elegidos por el fiscal Diego Molina Pico- investiguen otras pistas distintas a las que conducían al viudo y a la familia de la víctima, tuvo como consecuencia natural que el hijo de Ryan quedase como sospechoso número uno.

Era esperable que otra madre -la de María Marta- pidiese, por medio de sus abogados, que las presuntas mentiras y contradicciones de Pachelo fuesen escrutadas minuciosamente. Así, más tarde o más temprano, los detectives hubiesen golpeado a la puerta de la casa de Silvia Ryan.

Dos de las tres cartas póstumas atribuidas a la mano de la mujer que murió ayer se refieren a la presunta inocencia de Pachelo. Pero eso nunca será igual a que ella hubiera dicho lo mismo, en vida y de viva voz.


Fuente

El drama que faltaba

El suicidio de Silvia Ryan, madre de Nicolás Pachelo, el hombre señalado por la familia de María Marta García Belsunce como posible responsable del crimen, tiñó el caso, una vez más, de ribetes trágicos. Que señalaran a su hijo y que en un programa de tevé cuestionaran su coartada habrían sido las gotas que colmaron el vaso. El juez Barroetaveña quiere que Molina Pico investigue a Pachelo. 

A Nicolás Pachelo (26), las historias se le repiten. Siete años atrás, en enero de 1996, su padre, el corredor de autos Roberto Pachelo, se suicidó en su casa de Villa Rosa. Algunos dicen que fue una muerte oscura que empezó con dos tiros y terminó con el incendio de su casa de Tortugas. El 29 de mayo de este año, fue su madre -Silvia Magdalena Ryan- la que se quitó la vida. Y, como si esto fuera poco, este suicidio se mezcla con otra muerte: la de María Marta García Belsunce. Nicolás Pachelo es, para la familia de la socióloga asesinada en el country Carmel, el principal sospechoso y su mejor coartada era justamente su madre. Es que, ante la Justicia, Pachelo juró haber estado con ella de compras en el shopping Paseo Alcorta. Un ticket firmado por Ryan sería la prueba.
Antes de matarse, Ryan dejó tres cartas. En una de ellas, la que está dirigida al fiscal Diego Molina Pico, dejó en claro: "Me mato porque mi hijo es inocente". Además acusaba del crimen a Horacio García Belsunce y calificaba a su familia como "mentirosa y poderosa". Cuando se enteró de la decisión de su madre, Nicolás dijo: "Si pensaban destruirme, ellos lo hicieron", haciendo clara referencia a los García Belsunce. Muchos piensan que el suicidio de la mujer podría complicar la causa. Sin embargo para Roberto Ribas, el abogado de Nicolás Pachelo: "La muerte de la señora Ryan es irrelevante para la causa penal". Pachelo, que fue a declarar voluntariamente y se ofreció para someterse a la prueba de ADN, no está imputado en el caso. Hasta ahora. Tal vez a raíz de la sugerencia del juez Diego Barroetaveña, el fiscal Molina Pico incluya su nombre en la investigación. Porque si algo le faltaba al caso que ya lleva ocho meses sin resolver, era otra muerte.

Perfil de "una mujer sufrida"

"Si había una mina que era buena, ésa era mi vieja", confesó Nicolás Pachelo. Y reveló algo más: hacía ya cinco meses que Silvia Ryan estaba bajo medicación, tomaba ansiolíticos y antidepresivos. "Estaba muy angustiada por el futuro de su hijo en la causa en la que se investiga el crimen de María Marta", explicó Ribas. Su estado se agravó cuando Carlos Carrascosa, el único detenido, quedó en libertad. Cuentan también que la deprimió aún más ver un programa del periodista Jorge Lanata, en el que se mostraban imágenes del frente de su casa. "Fantaseó con que había un complot en contra de su hijo. No aguantó más", sugiere Isabel Palacios, que cursó con ella el Bachillerato Bilingüe, en el colegio Michael Ham, en Vicente López (se recibió en 1966). En la tarde del jueves 29 de mayo, Ryan se encerró en su departamento de Av. Del Libertador 184, selló las puertas de ingreso con trapos y toallas, ató los picaportes y saltó desde el piso 11.
Silvia Ryan había nacido hace 55 años y era hija de un empresario de sangre irlandesa y de un ama de casa, que vivieron por muchos años en el barrio de Belgrano. Tenía una hermana, Lizzie. Sus amigas la recuerdan como una persona íntegra. Aseguran que no tenía perfil de suicida y, para quienes lo dudan, remarcan que no tomaba alcohol (laautopsia reveló que antes de quitarse la vida había ingerido whisky). El carácter fuerte y la racionalidad eran dos de sus características más salientes. "Era una mujer triste y muy sufrida", dice Palacios. "Desde chica lloraba por amores no correspondidos. Durante la secundaria estuvo muy enamorada de Alvaro Zorraquín, un muchacho de Tortugas que nunca la tomó en serio", recuerda esa ex compañera de colegio. Lo mismo parece haberle pasado con Roberto Pachelo. Muchas personas señalan, en voz baja, que el gran error de Ryan fue casarse con él. "El era un desbordado y tenía una vida terrible", opinó Palacios. El matrimonio duró poco: Pachelo la dejó por Jacqueline Barbará, una amiga de Silvia que había enviudado hacía muy poco y tenía un hijo pequeño.
Tras el divorcio, Ryan no rehizo su vida sentimental. Tenía varias amigas: muchas, del colegio. Otras, del Tortugas Country Club, y algunas que fue ganando del bridge, el mismo juego que apasiona a varios vecinos del Carmel y a Carlos Carrascosa. Pero de la gran cantidad de amigas que tuvo a lo largo de su vida, ninguna de ellas (y ni siquiera su hijo Nicolás o su hermana Lizzie) asistió al velorio. Su cuerpo estuvo solo en la casa funeraria de Avenida Córdoba y Thames.
Por más de quince años, Ryan trabajó como secretaria en una administradora de campos de Josefina y Fernando Demaría. Se ocupaba de la liquidación de sueldos y de los trámites bancarios. Dos años atrás, había decidido trabajar por su propia cuenta. A pesar de que ya no tenía un trabajo fijo, tenía buen pasar. Hacía manteles a pedido y obtenía dinero de una tosquera que había heredado de su ex marido. En ese emprendimiento, Ryan y Jacqueline Barbará eran socias.
Sus tres nietos eran su devoción: en una de sus cartas póstumas, le recomienda a su hijo que los cuide. Para Ryan, sin embargo, Nicolás era su mayor preocupación. Dicen que ya desde muy chico, Pachelito -así le dicen- se había hecho fama de "terrible". Cuentan que cuando el chico vivió con su padre, quiso incendiar la cuna de su medio hermano. Tenía sólo seis años. Ya de grande le siguió dando dolores de cabeza a su madre: Pachelo estuvo sospechado de vender palos de golf robados. También se cuenta que solía cambiar los precios de los productos en los supermercados. Y, en los tribunales penales de San Isidro tiene causas: dos por defraudación y una por daños. Para Ryan, que ahora hubieran culpado a su hijo por la muerte de María Marta García Belsunce habría sido demasiado.
A Fredriu Garmer, Mats Uyllenius y Roger Nilsson, el aspecto de turistas los delata. Rubios, altos y de ojos claros, acaban de llegar de Suecia. El cementerio de la Recoleta es parte del tour. Los suecos están frente al panteón de la Asociación Calpense de Socorros Mutuos, a escasos metros del Mausoleo de Domingo F. Sarmiento, porque vieron el revuelo de los medios: "¿Es alguna celebridad?", quieren saber. Alguien les habla de un crimen sin resolver, de una socióloga asesinada de cinco tiros que está enterrada en el otro extremo de ese cementerio, y de dos mujeres que se llevaron sus verdades a la tumba.

Extraña muerte de la madre de Pachelo


Extraña muerte de la madre de Pachelo, el vecino sospechoso. Se arrojó de un piso 11, en la capital federal. Dejó una carta. Abre muchos interrogantes.
Si algo le faltaba al caso García Belsunce era un suicidio. Ayer, la madre de Nicolás Pachelo, el vecino del country Carmel señalado por la familia de María Marta de ser el supuesto autor del crimen, murió al caer al vacío desde un piso 11, tras escribir una carta explicando su terrible decisión. Y ahora se abren muchos interrogantes que deberán ser esclarecidos por la Justicia. Anoche, el abogado de Pachelo, Roberto Ribas, dijo que la mujer, identificada como Silvia Ryan, no sufría de depresión ni estaba enferma y consideró que la culpa de lo ocurrido la tiene el caso por el asesinato de María Marta. "Esto es culpa de la causa García Belsunce, ella (por Ryan) estaba muy angustiada por las cosas que se decían. Imagínese, cómo iba a estar...!", manifestó el letrado. Ribas dijo además tener información sobre una carta que la mujer dejó a sus allegados para explicar las razones de su decisión, la que no habría sido hallada en su casa sino en otro lado.

EL MISMO FINAL TUVO EL PADRE La madre de Pachelo decidió aparentemente suicidarse, al igual que como lo hizo el 9 de enero de 1996 su esposo y padre del joven vecino, quien murió al pegarse un tiro en la cabeza, hecho por el cual, en un momento, su hijo fue denunciado como sospechoso. Finalmente esa causa se cerró como "suicidio". Una vez conocido el suicidio de Ryan, trascendió que la mujer sería la coartada más importante a favor de Pachelo en la causa en la que se investiga el asesinato de María Marta García Belsunce, debido a que el joven dijo cuando declaró como testigo que a la hora del asesinato estaba de compras con su madre. Poco después se supo que, en rigor, hacía referencia a la segunda esposa de su fallecido padre, quien lo crió desde chico. La muerte de Ryan fue informada a Pachelo pasadas las 16.30, tras lo cual el joven se hizo presente en el edificio situado en avenida del Libertador 185, en el barrio porteño de Retiro, según confirmó el abogado Ribas. De acuerdo a la información policial, Ryan murió al caer al vacío desde una ventana interna del departamento "A" del piso 11 de ese edificio. Concretamente, cayó en un patio interno del segundo piso, donde anoche trabajaban efectivos de la seccional 15º y peritos de la Policía Científica, bajo las órdenes de la jueza de instrucción 42, María Gabriela Lanz, quien se hizo presente en el lugar. Los voceros dijeron que todo indica que la mujer se suicidó, aunque aguardaban los resultados preliminares de los peritajes realizados en el lugar para establecerlo fehacientemente. Pese a las sospechas que existen sobre Pachelo, para el fiscal Diego Molina Pico el principal acusado sigue siendo el marido de María Marta, Carlos Carrascosa, quien actualmente goza de una "libertad restringida", pese a estar procesado con prisión preventiva por el delito de "homicidio calificado por el vínculo". Otros familiares están imputados de "encubrimiento".

EL SOSPECHOSO DE LA FAMILIA Desde el día que se estableció ante la Justicia que María Marta García Belsunce había sido asesinada de seis balazos en la cabeza, Nicolás Pachelo fue mencionado por la familia como el principal sospechoso del crimen. Para la familia de la mujer, sobran los motivos para considerar a Pachelo como el principal sospechoso, ya que, en sucesivas entrevistas, aseguraron que "mintió" al declarar sobre lo que hizo el día del asesinato. Es que de los análisis de llamados realizados por el vecino desde su celular el 27 de octubre último surgieron fuertes contradicciones con sus dichos ante la Justicia. El hermano de María Marta, Horacio García Belsunce, dijo que existen dudas respecto de su actividad el día del crimen, ya que mientras que el vecino asegura haber estado en la capital federal, existen llamados telefónicos que lo sitúan en inmediaciones del country. "Hay varias llamadas de su teléfono captadas por la celda de Pilar. Una a las 19.02 y otra a las 20.16 que hace al celular de su mamá, cuando supuestamente a esa hora estaban juntos en un shopping de la capital", precisó el hombre. Como se dijo, hace referencia a la madre de crianza y no a la mujer que se mató ayer. "Pero hay una -agregó- que es la que más lo complica, es la que recibió en su celular a las 19.32 y fue captada por la celda de Pilar". Según el hombre, esa llamada derriba la coartada de Pachelo, quien aseguró que a las 19.40 de ese día, es decir ocho minutos después, compró un juguete en un local del shopping Paseo Alcorta, cuyo comprobante presentó ante la Justicia. "¿Cómo hizo en ocho minutos para ir de Pilar, buscar a su madre en el centro, ir al Paseo Alcorta, estacionar el auto y comprar un juguete?", se preguntó el hermano de María Marta al sembrar sospechas sobre el vecino cuestionado.


jueves, 29 de mayo de 2003

Encontraron muerta a la madre de Pachelo

Silvia Magdalena Ryan, la madre de Nicolás Pachelo, el vecino del country Carmel de Pilar que está sospechado por la familia de María Marta García Belsunce del crimen de la socióloga, se suicidó esta tarde arrojándose de su departamento del barrio porteño de Retiro.
La información surgió de fuentes policiales y el abogado Roberto Ribas, defensor de Pachelo, confirmó esta tarde a la agencia DyN la versión inicial.
Según se precisó, el hecho ocurrió en un edificio de la Avenida del Libertador 184, cuando la mujer se arrojó al vacío desde el piso 11 "A", en el que vivía, en lo que la policía estableció, en principio, como un suicidio.
Entre las 15.30 y las 16, la mujer, de unos 60 años, se arrojó desde una ventana del sector interno y su cadáver quedó tendido en un segundo piso.
Las versiones indican que la mujer habría dejado una carta explicando por qué había tomado esta determinación, y se especulaba con que la situación de su hijo le habría provocado una profunda depresión.
Un vecino, llamado Javier, aseguró que en el momento de la caída se escuchó un gran estruendo. Y precisó que la víctima vivía sola, era una persona muy tranquila y nadie sabía que tenía relación sanguínea con Pachelo.
La División Criminalística de la Policía Federal se encontraba en la puerta del edificio a la espera de la orden del fiscal en turno para poder ingresar a la vivienda. Pachelo es un controvertido vecino del country Carmel, de Pilar, a quien la familia García Belsunce viene señalando como el principal sospechoso del crimen de María Marta.
El padre de Pachelo también había muerto años atrás en un aparente suicidio, según las versiones circulantes a partir de este episodio.